La Audiencia Provincial de Madrid lleva a un hombre al banquillo acusado de estafar más de 72.000 euros en consumiciones en dos discotecas madrileñas. En ellas, se ganaba la confianza de los responsables para no tener que pagar al momento, sino mediante unas transferencias que nunca se hicieron efectivas.
La Fiscalía pide de cara al juicio que el acusado sea condenado a cinco años de cárcel y una multa de 3.000 euros. Además, pide que se indemnice a la mercantil propietaria de los locales con los 72.355 euros que presuntamente estafó. Se considera probado que M. H. R., español de 27 años, era cliente habitual de las discotecas Opium y Shoko de Madrid. En enero de 2024, valiéndose de su relación con un empleado de la mercantil propietaria de ambos locales, hizo creer al personal que la agencia inmobiliaria que gestionaba contaba con una elevada solvencia económica.
Desde entonces, empezó a frecuentar la discoteca Opium casi a diario. Primero abonando sus consumiciones, incluida una de 2.725 euros, por lo que “los responsables del establecimiento de ocio estimaron que podía tratarse de un buen cliente y decidieron abrirle una cuenta de cobro, en lugar de exigirle el pago instantáneo de cada consumición“.

Detección
La empresa detectó que no recibía las transferencias y se lo dijo al sospechoso. Él afirmó que era un problema relacionado con los altos importes y que lo solucionaría, añade la Fiscalía.
Un día, en la discoteca Shoko le advirtieron del impago y llamaron a la Policía, ante la que el sospechoso reconoció que había falsificado los justificantes, pero asegurando tenía intención de abonar lo que debía. La Fiscalía detalla que el acusado gastó entre 1.000 euros y hasta 25.795 en un solo día.
