El uso de pantallas en las aulas aragonesas entra en una nueva etapa. El Gobierno de Aragón ha decidido replantear de forma profunda la presencia de dispositivos digitales en los centros sostenidos con fondos públicos y ha aprobado una normativa que fija límites concretos según la edad del alumnado. La medida, que comenzará a aplicarse a partir del curso 2026-2027, supone un giro en la forma de entender la relación entre tecnología y aprendizaje: las pantallas no desaparecen, pero dejan de ocupar el centro de la vida escolar.
La nueva Orden, impulsada por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte, llega tras un proceso de elaboración en el que han participado distintos agentes educativos y después de un periodo de información pública. El mensaje de fondo es claro: proteger a los menores de una exposición excesiva a dispositivos digitales y devolver protagonismo a herramientas tradicionales que muchos consideran esenciales en las primeras etapas de formación.
Aragón pone límites al uso digital según la edad
La regulación del uso de pantallas en las aulas aragonesas establece un marco escalonado:
- En el primer ciclo de Infantil, de 0 a 3 años, las pantallas quedan fuera del aula.
- En el segundo ciclo, de 3 a 6 años, su uso se reduce a un máximo de una hora semanal y, además, siempre de manera compartida y bajo supervisión docente.
- En Primaria también habrá límites estrictos. En los primeros cursos, de 1º a 4º, el alumnado podrá utilizar dispositivos digitales hasta dos horas semanales. En 5º y 6º, ese margen se amplía a cuatro horas por semana. En todos los casos, la filosofía es la misma: evitar que cada estudiante dependa de una pantalla de forma continuada y reservar la tecnología para situaciones muy concretas.
- En Secundaria, donde el empleo de herramientas digitales es más habitual, Aragón mantiene una mayor flexibilidad, aunque con control. En 1º y 2º de ESO se permitirá hasta una hora diaria, mientras que en 3º y 4º el límite podrá llegar a dos horas al día, con un máximo semanal de diez horas.
El uso de pantallas en las aulas aragonesas, por tanto, no se elimina, pero sí se encuadra dentro de una lógica mucho más restrictiva que la conocida hasta ahora.
Vuelve el peso del papel, la escritura y la expresión oral
Uno de los aspectos más significativos de la nueva norma no está solo en lo que limita, sino en lo que impulsa. Aragón quiere reforzar un modelo de enseñanza en el que recuperan terreno los libros en papel, la escritura manual, el cálculo mental y la expresión oral. No se trata únicamente de reducir pantallas, sino de recolocar prioridades pedagógicas.

La decisión responde a una preocupación creciente entre familias, asociaciones educativas y especialistas. En los últimos años se ha extendido la sensación de que la digitalización acelerada de las aulas podía estar dejando en segundo plano habilidades básicas del aprendizaje. Con esta Orden, el Ejecutivo aragonés trata de corregir ese desequilibrio y de dejar claro que la tecnología debe ser una herramienta complementaria, no el eje principal del sistema.
En este contexto, el uso de pantallas en las aulas aragonesas pasa a concebirse como un recurso al servicio del docente, y no como el soporte dominante del proceso educativo. Las pizarras digitales, por ejemplo, podrán seguir utilizándose con fines pedagógicos, aunque también habrá restricciones en el primer ciclo de Infantil.
Salud, desarrollo y bienestar del alumnado
La justificación de la medida descansa en la idea de proteger el desarrollo cognitivo, emocional y físico de los menores. La nueva regulación se apoya en informes y publicaciones recientes que alertan sobre los efectos de la sobreexposición digital en la infancia y la adolescencia. El debate ya no se limita al rendimiento académico, sino que alcanza también al bienestar general del alumnado, la atención sostenida, la fatiga mental y la hiperconectividad.
Ese es uno de los motivos por los que la Orden va más allá del horario lectivo. El Gobierno de Aragón recomienda evitar tareas evaluables fuera del aula que obliguen al alumnado a seguir conectado desde casa. La intención es favorecer la desconexión y reducir la idea de que estudiar implica necesariamente seguir frente a una pantalla también por la tarde o por la noche.
Esta recomendación refuerza aún más el cambio de enfoque sobre el uso de pantallas en las aulas aragonesas, que ya no se aborda solo desde la innovación tecnológica, sino también desde la salud pública y la protección de la infancia.
Moratoria, adaptación y excepciones previstas
La implantación del nuevo modelo no será inmediata en todos sus efectos. La norma incluye una moratoria para las licencias digitales ya adquiridas por los centros. En Infantil podrán seguir utilizándose hasta el curso 2026-2027, mientras que en Primaria y Secundaria ese margen se extiende hasta 2027-2028. De esta manera, Aragón introduce un periodo de adaptación para evitar un cambio brusco en la organización de los colegios e institutos.

Además, la regulación contempla cierta flexibilidad para el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. En esos casos, los dispositivos digitales podrán seguir utilizándose cuando existan informes psicopedagógicos o médicos que así lo aconsejen. La norma intenta así combinar un criterio general restrictivo con la atención individualizada que requieren algunos estudiantes.
Lo que queda claro es que el uso de pantallas en las aulas aragonesas ya no será el mismo. Aragón ha decidido intervenir en un debate que afecta de lleno al presente y al futuro de la enseñanza. Y lo ha hecho apostando por una idea que hace solo unos años parecía casi contracultural: que, en determinados contextos, avanzar también puede significar volver al papel, a la escritura a mano y a una escuela menos dependiente de la pantalla.
