Si el objetivo de Estados Unidos es negociar una desescalada con Irán, la Administración Trump lo tiene cada vez más complicado. 25 días de ofensiva han sido más que suficiente para descabezar el régimen de los ayatolás eliminando, uno a uno, a los miembros de la cúpula del poder iraní.
Lo que a priori podía parecer un tanto a favor de Estados Unidos, tres semanas después puede volverse en su contra. Sin ningún interlocutor con el que poder mantener los canales de comunicación abiertos, negociar una desescalada o llegar a un acuerdo es una misión imposible.
Tal es la situación, que el propio Donald Trump ya lo reconoce ante los periodistas y con las cámaras grabando. El presidente de Estados Unidos lleva días -más motivado por la asfixia económica que por su apuesta pacifista- buscando “poner fin” a la guerra, pero según el mismo aseguró este viernes “no tenemos a nadie con quien hablar”.
“Lo estamos pasando mal”, reconoció el magnate, que admitió ante los periodistas que no hay apenas líderes con los que poder mantener conversaciones diplomáticas.

Uno a uno
La situación no es más que el resultado de una ofensiva que, desde el primer día, se ha caracterizado por lanzar golpes quirúrgicos sobre Teherán. El primero, el que comenzó el conflicto el 28 de febrero, se lanzó junto a Israel y consiguió matar al líder supremo de Irán. El ataque, que pasará a la historia por ser insólito al no haber declaración previa de guerra, consiguió matar a Alí Jameneí a los 86 años.
La televisión estatal del país tardó algo más en confirmar su muerte. Esa misma noche, el régimen confirmaba lo que la prensa israelí llevaba desde por la mañana contando: el deceso del líder ayatolá en el complejo de seguridad donde mantenía una reunión con la cúpula militar. Pero el ataque no sólo le mató a el, también eliminó a importantes líderes como Mohammad Pakpur, el jefe de la Guardia Revolucionaria; Aziz Nasrizadeh, el ministro de Defensa; o a Ali Shamkhani, ex jefe de la marina iraní y hombre de confianza de Jameneí. En un solo día, Estados Unidos borró de un plomazo a gran parte de los altos mandos que controlan el país.
Motjaba Jameneí, hijo de Alí y actual líder supremo del país, también resultó herido del ataque. Aunque se desconoce su estado actual y la prensa estatal se esfuerza en demostrar que se encuentra “sano y salvo”, reconocen que está herido y desde que fue nombrado tan sólo hemos recibido un comunicado. Ni le hemos visto ni tampoco escuchado.
Desde entonces, Israel también ha matado a Lariyani, el jefe de Seguridad del régimen y ahora la cuestión es si los líderes que quedan, muchos de ellos hasta ahora en segunda línea, tienen voluntad e influencia suficiente para negociar una desescalada o prefieren seguir luchando hasta el final.

Irán mantiene su ofensiva
De momento, Irán mantiene su ofensiva total y golpea donde más duele a Estados Unidos: el petróleo. El estrecho de Ormuz cumple hoy 24 días blindado y la asfixia económica es tal, que muchos gobiernos, entre ellos España, ya han aprobado medidas para intentar paliar una crisis que ya supera a la petrolera que se vivió en 1970.
Con este panorama, Trump a la desesperada, ya baraja varias opciones. Después de haber levantado las sanciones al petróleo ruso y al iraní, ahora ha pedido una “tregua” de 5 días.
¿Contactos puntuales o conversaciones?
Sin embargo, la solución negociada no está del todo descartada. Este lunes, por sorpresa y a través de su red social Truth Social, Trump anunció que había conversaciones “productivas” con Irán y que el diálogo es “constructivo”. El anuncio llega después de que Trump admita que no hay líderes con los que negociar, y el mismo día que la agencia iraní Tasnim desmiente al presidente y anuncia que “no hay conversaciones en curso con EE UU”.
Según el propio Trump, existen quince puntos de acuerdo, entre ellos, la renuncia de los ayatolás a tener un arma nuclear. Los puntos de dicho acuerdo, todavía sin concretar por Trump, han sido desmentidos de inmediato por Irán, que acusa al presidente de mentir sobre un posible acuerdo sólo para ganar margen que le permita bajar los precios de la energía. Irán ha admitido “contactos” puntuales, pero en ningún caso conversaciones.

Mohammad Bagher Ghalibaf, ¿el hombre con el que habla Trump?
Sea cierto o no lo que publica este lunes Donald Trump, lo que sí es verdad es que llegados a este punto son muy pocas las figuras que pueden tener la capacidad de negociar con Washington. Por un lado, el ministro de asuntos Exteriores del régimen, Abbas Araghchi; y por otro, el presidente Pezeshkian. Sin embargo, ambas figuras dependen directamente del veto del líder y aunque su imagen sea poderosa a nivel simbólico, tienen poca importancia en la toma real de decisiones.
Las conversaciones, por ejemplo, de la UE son principalmente con el ministro. Pero esa falta de autoridad es lo que ha hecho que una semana después de que la Alta Representante para la UE, Kaja Kallas, anunciara que estaba teniendo conversaciones con él, aun no se haya traducido todavía en ningún acuerdo real.
Algunos medios israelíes apuntan como posible interlocutor de Irán a Mohammad Bagher Ghalibaf, el presidente del Parlamento y una de las figuras que mejor representa el ala más dura del régimen. Trump aseguró este lunes que sus negociadores en jefe (Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner), son los que están hablando con la persona “más importante” de Irán. La prensa israelí lo da por hecho, y explica en parte que Trump no haya querido aun revelar su nombre. Pero Irán no confirma tampoco que las conversaciones sean con él.
Tampoco los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán han contribuido a que Omán, principal mediador de esta crisis, pueda avanzar. Aunque todavía no se sabe si era diplomacia de fachada o real, que el fuego cruzado continúe después de varias “rondas de contacto” hace pensar que todavía queda para que veamos el final de la guerra en Irán.
