Guerra en Irán

“A veces, el sistema de defensa israelí falla, su efectividad es del 92%”

Según el analista Beni Sabti, pese a los daños sufridos en su cadena de mando, Irán todavía puede golpear a Israel, el Golfo Pérsico y generar caos en los mercados

Varias personas sentadas bajo una enorme bandera nacional iraní durante una ceremonia fúnebre celebrada en Teherán.
EFE

Este lunes, Irán amenazó con bombardear plantas eléctricas en Israel y más infraestructuras energéticas por todo Oriente Medio. Fue la respuesta de Teherán al último aviso de Donald Trump, que prometió golpear las centrales eléctricas iraníes si el régimen de los ayatolás no se comprometía a asegurar el paso por el estrecho de Ormuz en las “próximas 48 horas”.

Al mediodía del lunes, el presidente estadounidense publicó una versión radicalmente opuesta en Truth Social. “Irán y Estados Unidos hemos mantenido conversaciones para resolver las hostilidades en Oriente Medio. Basándome en el tono constructivo, di la orden de posponer cualquier ataque militar contra instalaciones eléctricas e infraestructuras energéticas durante los próximos cinco días”, publicó Trump. Instantes después, la diplomacia exterior iraní desmintió el comentario, y alegó que es un plan unilateral de Trump para reducir el precio del petróleo y “comprar tiempo”. Por la tarde, Trump dio por hecho que la guerra terminará pronto.

Los bandazos estratégicos de la Casa Blanca descolocaron a Beni Sabti, experto en la carpeta iraní del Institute of National Security Studies de Israel. Nacido en Irán en 1972, emigró al estado judío en 1987. Al enrolarse al Ejército israelí, se centró en proyectos de investigación de la cultura y los medios de comunicación iraníes. Sabti fundó la plataforma persa de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), destinada a comunicarse directamente con la población iraní.

Extracción de petróleo
Europa Press

Sabti comentó durante una videollamada con periodistas extranjeros que “el régimen iraní se volvió más arrogante y mesiánico” durante la Administración Biden, cuando entendió que mediante la vía diplomática podría obtener más beneficios, incluida la opción de levantar las sanciones económicas. Pese a los duros golpes sufridos en las últimas semanas, el régimen se preparó a conciencia para este conflicto, y casi un mes después del estallido de la guerra demuestra su capacidad para golpear a objetivos de los enemigos y causar una disrupción sin precedentes en el mercado energético global.

“Fue un enorme error de Trump detener la ofensiva el pasado junio”, dijo refiriéndose a la Guerra de los 12 días” iniciada por Israel contra el plan nuclear iraní. La realidad “se volvió peor” tras aquel conflicto a nivel doméstico, con mayor conflictividad social y problemas económicos, incluidos la escasez de agua o electricidad. Los países del Golfo Pérsico, que inicialmente se mostraban escépticos ante la opción de otra guerra contra Irán, señalan ahora su voluntad de que la guerra siga hasta el final, para así evitar que el potencial militar de los ayatolás vuelva a golpearles en el futuro próximo.

“Ahora mismo estamos en medio de una tormenta, y las acciones israelíes son muy útiles”, consideró Sabti sobre la opción de que el debilitamiento del régimen conlleve un levantamiento popular. No obstante, otras voces israelíes, como el ex primer ministro y ex jefe del Ejército, Ehud Barak, advierten que la falta de una estrategia a largo plazo en Irán y Líbano no lograrán consolidar un escenario distinto al actual.

Vista de la puerta principal de la refinería de petróleo de Shahran mientras aún se eleva el humo tras un ataque aéreo en Teherán. EFE/ABEDIN TAHERKENAREH
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“El régimen iraní quiere sobrevivir, pero no es tan fuerte como el Irán que luchó en los años ochenta contra Iraq”, recuerda el analista. El arsenal de misiles balísticos, su infraestructura nuclear, sus defensas aéreas, su armada y su estructura de mando están severamente dañados. No obstante, los Guardias Revolucionarias siguen actuando como células independientes, que atienden a las órdenes dadas por el ayatolá Ali Jamenei antes de su asesinato.

Más allá de Hizbulá en el sur de Líbano, Irán lucha solo contra dos de las mayores potencias militares mundiales. “Los hutíes de Yemen recuerdan lo que les pasó hace seis meses, cuando Israel y Estados Unidos les golpeó muy duro”, prosigue Sabti. La milicia financiada y armada por Irán tendría gran capacidad de desestabilización actuando en el Mar Rojo o disparando hacia el estado judío, como hizo con frecuencia durante dos años de guerra en Gaza. Por ahora, sigue al margen del conflicto.

Preguntado por la cadena de mando en Teherán, Sabti apunta a que “hay un desastre en la toma de decisión en Irán”. No está claro que Mojtaba Jamenei, hijo del ayatolá y sucesor, esté en vida, más allá de los discursos -sin imágenes- reproducidos en la televisión estatal. “Ali Jamenei era el hilo entre todas las partes del régimen. Ahora, las Guardias Revolucionarias, el presidente u otros políticos compiten, no todos son amigos y quieren mantener su influencia”, apunta.

Una mujer iraní sostiene una fotografía del difunto líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei.
EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

Tras un nuevo ataque israelí sobre las instalaciones nucleares de Natanz, el régimen iraní disparó proyectiles sobre Dimona, ciudad israelí que alberga un reactor nuclear. También se produjo un impacto directo en la vecina Arad. Ambos impactos dejaron cientos de heridas, grandes daños materiales y sensación de vulnerabilidad entre los israelíes de la periferia. “A veces, el sistema de defensa israelí falla, su efectividad es del 92%”, precisa.

“Todas estas instalaciones que ves que Israel o Estados Unidos están atacando (las instalaciones de misiles o las instalaciones nucleares), no están relacionadas con la gente de Irán y la población no las quieren”, matiza. El analista recuerda también los ataques sobre las milicias Basij que “reprimieron a los protestantes y a las mujeres iraníes. Desde 2009, la población grita no somos Gaza ni Líbano, solo Irán. El 92% de la población está en contra del régimen”.

Sobre su agresividad contra los países árabes del Golfo Pérsico, Sabti considera que “Irán no reconoce a ningún país en esta región. Los saudíes lo intentaron (mantener relaciones Teherán) durante muchos años, Qatar también. Incluso atacaron a Oman, el mediador entre ellos y Washington”, prosigue. Y concluye: “es una lección para los países árabes, para entender mejor a la parte del mundo a la que pertenecen. No pueden tolerar más al régimen de Irán”.

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