Trabajo

Comida de empresa a la vista: el código de vestimenta no escrito que marca el tono en la comida de empresa

La comida de empresa no es solo un evento social: es una oportunidad para reforzar vínculos, mostrar una versión más cercana de uno mismo y cerrar el año con una imagen sólida

El código que debes seguir en una comida de empresa.

Las comidas de empresa son, cada diciembre, uno de los eventos más delicados del calendario laboral. No son del todo formales, pero tampoco conviene relajarse en exceso. No son una fiesta entre amigos, pero incluyen confidencias, celebraciones y momentos que pueden fortalecer —o debilitar— la imagen profesional. Ese equilibrio entre cercanía y prudencia también se refleja en la forma de vestir: un código no escrito que todos intuimos, pero que conviene recordar para no pecar ni por exceso ni por defecto.

Este tipo de comidas se han convertido, además, en una oportunidad para mostrar estilo sin perder profesionalidad. El objetivo es lograr un look que diga “estoy en un entorno laboral”, pero también “estoy celebrando el final del año”. Para acertar, la clave está en elegir prendas que combinen comodidad, elegancia y personalidad, sin caer en la extravagancia ni en la sobriedad extrema.

A continuación, cuatro looks infalibles que se adaptan a casi cualquier tipo de comida de empresa, desde la más protocolaria hasta la más distendida.

Traje de color vibrante: poder y actitud

Los trajes femeninos han dejado de ser sinónimo de rigidez. En una comida de empresa aportan sofisticación instantánea, y si se elige un color vibrante —rojo, verde botella, azul royal o incluso fucsia— se consigue un toque festivo sin perder formalidad. La ventaja es doble: estilizan, aportan presencia y permiten combinar con tops neutros o satinados para reforzar ese aire de celebración.

Vestido de punto + botas altas: comodidad elevada al máximo

El vestido de punto ha sido una de las prendas revelación de las últimas temporadas. Es cálido, confortable y favorecedor, ideal para largas sobremesas. Combinado con unas botas altas crea un look equilibrado, actual y muy apropiado para entornos profesionales. Su sobriedad permite jugar con complementos discretos —pendientes dorados finos o un cinturón estructurado— sin caer en excesos.

Falda midi + jersey de cashmere: la elegancia suave

Una falda midi satinada o plisada acompañada de un jersey de cashmere es una apuesta segura cuando se busca un aspecto femenino y sofisticado. Este look transmite cercanía, pero mantiene la autoridad visual que se espera en un contexto laboral. El cashmere aporta la textura perfecta para diciembre y la falda introduce movimiento y fluidez sin perder formalidad. Es la definición de elegancia sin esfuerzo.

Pantalón de cuero + blusa de seda: el equilibrio entre rebeldía y refinamiento

Para quienes desean un toque más atrevido sin salirse del código empresarial, el pantalón de cuero es ideal. Eso sí, mejor elegir cortes rectos o ligeramente amplios para suavizar su carácter. Cuando se combina con una blusa de seda, el resultado es pulido, equilibrado y moderno. Este mix demuestra que se puede ser audaz manteniendo un tono profesional.

El código no escrito: comportamientos que sí (y que no)

Vestirse bien es solo una parte del éxito en una comida de empresa. La actitud, el tono y la prudencia completan el conjunto. Para hacerlo más claro, aquí una tabla con las recomendaciones fundamentales:

Lo que sí debes hacer Lo que no se recomienda
Vestir arreglada/o sin excesos Utilizar ropa demasiado reveladora o informal
Participar en conversaciones diversas Acaparar la atención o hablar solo de trabajo
Mantener un consumo moderado de alcohol Perder el control o comportarse de forma inapropiada
Socializar con otros departamentos Hacer corrillos cerrados o aislarse
Agradecer la invitación y saludar a todos Irse sin despedirse o llegar tarde
Hablar con un tono positivo y profesional Criticar a compañeros o jefes durante la comida

El cierre perfecto del año laboral

La comida de empresa no es solo un evento social: es una oportunidad para reforzar vínculos, mostrar una versión más cercana de uno mismo y cerrar el año con una imagen sólida. Con un look adecuado, una actitud equilibrada y un respeto absoluto por el “código no escrito”, este encuentro puede convertirse en uno de los momentos más agradables —y estratégicos— de diciembre.

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