Si existe una pieza atada sentimentalmente a una época (y un personaje) esa es el Penny Lane Coat (o abrigo Penny Lane). Y es que, aunque su término se remonta al título de la canción de los Beatles, esta prenda surge, en realidad, de una temática de ficción en la gran pantalla. De hecho, el término se popularizó como consecuencia del éxito de la película Casi Famosos (2000), protagonizada por el personaje homónimo que interpreta Kate Hudson. Así, en un momento de la película, Lane luce un look compuesto por un vaquero azul, crop top de croché blanco y el abrigo que ya se ha convertido en icono visual, además de en todo un must del estilo boho-chic.
Se trata además, de una pieza de abrigo y, quizá, la más bonita (y sexy) que se ha inventado jamás. Porque sí, en el caso de que no lo supieras, un abrigo puede ser rematadamente bonito, en tendencia y funcional pero, además, cumplir todas estas funciones para el día como para la noche, tal y como lo define la diseñadora Charlotte Beecham (fundadora de la marca Charlotte Simone). “Lo que me encanta de los abrigos Penny Lane es que evocan una sensación de nostalgia y una conexión con el espíritu de los años 70. Yo los uso tanto de día como de noche; esa es su belleza, que puedes realzar al instante tu día a día”.

Hablamos de una prenda cuya morfología se ciñe a una longitud de media a larga (lo que garantiza no pasar frío bajo ninguna circunstancia), realizada en un material en ante, cuero y/o piel sintética, y con unos detalles en shearling en pelo (natural o sintético) generalmente en cuello y/o puños como condición sine quanum. Además, y a pesar de su primera impresión de pieza statement, sigue conservando una versatilidad proporcional a su atractivo, lo que la hace la elección perfecta tanto en looks más casuales como elevados. No en vano, este otoño este estilo ya ha ganado adeptas como Madonna, Taylor Swift, Charli XCX, Dua Lipa.

Inspirada en esa estética bohemia que tan bien representa la época desde mediados de los años 60, la prensa de moda adoptó esta prenda como fetiche y su nombre se fue consolidando para bautizar a estos abrigos de aire retro y espíritu boho, que tan bien han abrazado las pasarelas. Desde Gucci hace cinco años (en una colección de Otoño/Invierno 2022 que tan bien reinterpretó el imaginario de los años 70 a través de prendas de shearling y siluetas nostálgicas), la siempre bohemia, urbanita y actual Isabel Marant (con su propuesta para Otoño/Invierno 2023) o, como no podía ser de otra manera, primera propuesta de Chemena Kamali para Chloé (Otoño/Invierno 2024); una celebración por todo lo alto de los 70, el boho y el romanticismo de ese periodo.
Así, se trata de uno de los mejores ejemplos de prendas de exterior que mejor responden al patrón cíclico de las tendencias, en este caso, bajo la intención de rescatar ese espíritu libre y estilos ‘sin esfuerzo’ de los 70 esta temporada, y adaptarlo a las tendencias más actuales. Más aun, tal y como apunta la edición británica de Vogue al respecto, de apreciar mucho más “la capacidad para destacar dentro de looks cotidianos sin perder ese toque especial”, tal propio del hippie chic. Puntos extra por sentirse como recién salida de un escenario en Woodstock. A continuación, las claves para llevarlo del día a la noche sin perder un atisbo de estilo.

Uniforme mejorado
La proporcionalidad es importante y, en este caso, suma puntos al pragmatismo. Porque, ¿hay algo mejor que llevar un par de vaqueros y un jersey de cuello vuelto en invierno? Sí, añadirle un Penny Lane. La fórmula no solo mejora al instante, sino que este casi infalible uniforme de temporada no necesita mucho más para hacerse mejor amigo de tu nuevo abrigo favorito. Como mucho, un par de botines y unas gafas de sol.

Hay vida más allá del marrón (y el negro)
Aunque no precisa de artificios, su atractivo y ejecución en los looks de diario aumentan de la mano de los colores como el rojo burdeos, azul, verde o morado. Una puesta en escena que, en los últimos años, se ha reinventado también con los pantone de moda como el fucsia o los verdes flúor, también en las prendas que acompañan al abrigo como camisetas con mensaje, cardigans o sobre-camisas.

Monocolor minimalista
Precisamente por su contraste de materiales y texturas, esta prenda se presenta como un aliado estupendo para perfeccionar los looks monocromáticos; negro, marrón o beige son algunos de los mejores recursos para dar un poco de vida a un fondo de armario básico sin caer en el aburrimiento. Sus solapas harán el resto del trabajo, aunque aquí el contraste en complementos y zapatos es (casi) obligado.

Complementario
Gracias a sus medidas, esta prenda también acepta deportivamente a los vestidos como compañía. Es más, siguiendo el espíritu que la representa, los mejores avenidos son las prendas en clave vaporoso o midi, equilibrando la contundencia del shearling con tejidos ligeros. Para un efecto ganador de noche, añade botas altas o a media caña, especialmente en tonos similares o complementarios y en piel pulida o con acabado más brillante; en cualquier caso, esta fórmula aporta un contraste más sofisticado sin perder el toque bohemio natural del abrigo del que (ya nunca) queremos prescindir.


