Unión Europea

Bruselas activa el ahorro energético tras el golpe de 22.000 millones por la crisis de Ormuz

La Comisión plantea teletrabajo obligatorio, transporte público más barato y ayudas selectivas para frenar el impacto del cierre del Estrecho

Comisión Europea
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen
Efe

La guerra en Irán y el doble bloqueo en el estrecho de Ormuz han situado a la Unión Europea ante un nuevo shock energético de alcance global. Con el 20% del petróleo mundial afectado y los precios del crudo cerca de los 100 dólares por barril, la Comisión Europea perfila un paquete de medidas inmediatas centradas en la reducción de la demanda, la coordinación entre Estados miembros y la protección de hogares y sectores vulnerables.

El coste financiero del conflicto ya es abrumador. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, reveló este lunes que la factura de importación de combustibles fósiles de la UE se ha disparado en 22.000 millones de euros desde que comenzaron las hostilidades. Con los precios del crudo rondando los 100 dólares por barril y 400 millones de barriles de reservas de emergencia ya desplegados a nivel mundial, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha calificado esta situación como la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado mundial del petróleo.

Mapa
El bloqueo del Estrecho de Ormuz
KiloyCuarto

En respuesta, la Comisión está preparando un conjunto de medidas para la cumbre informal de la próxima semana en Chipre. Encabeza la agenda una propuesta para hacer obligatorio el teletrabajo un día a la semana y el cierre de edificios públicos siempre que sea posible. Bruselas también prevé incentivar el abandono de los vehículos privados reduciendo los costes u ofreciendo transporte público gratuito para determinados colectivos.

El teletrabajo como salvación

La implantación de un día obligatorio de teletrabajo a la semana busca recortar el consumo de combustible en el transporte por carretera, responsable de cerca del 45% de la demanda mundial de petróleo. El plan incluye también el cierre de edificios públicos cuando sea posible y el abaratamiento o la gratuidad del transporte público para determinados colectivos. La aplicación queda en manos de los Estados miembros, varios de los cuales ya han mostrado su respaldo.

La Confederación Europea de Sindicatos (CES) exige que cualquier expansión del trabajo a distancia garantice el derecho a la desconexión y evite trasladar costes a los trabajadores. Reclama que las empresas asuman gastos de equipos, energía y conectividad, y advierte del aumento de riesgos laborales asociados al teletrabajo intensivo, como la prolongación de la jornada y la invasión del tiempo personal.

Mujer teletrabajando en su hogar
Una mujer teletrabajando
EFE

La secretaria general de la CES, Esther Lynch, aseguró que “ningún trabajador debería tener que pagar los costes de trabajar desde casa”, exigiendo que los empleadores cubran todos los gastos relacionados con el equipo y la energía. La CES reclama un “derecho a la desconexión” para prevenir los riesgos para la salud mental asociados al teletrabajo no regulado, que, según las investigaciones, hace que los empleados sean cuatro veces más propensos a trabajar durante su tiempo libre.

La fragmentación del mercado único

A pesar de los esfuerzos por mantener un frente unificado, la cohesión interna de la UE se enfrenta a una dura prueba. Los gobiernos nacionales están empezando a actuar de forma independiente. Eslovenia ya ha sido pionera en el racionamiento de combustible dentro del bloque, limitando a los conductores particulares a 50 litros por semana.

Según informa Politico, Bruselas ha lanzado una severa advertencia contra el “nacionalismo energético”. La preocupación va en aumento después de que Hungría y Eslovaquia tomaran medidas para restringir las exportaciones de combustible a través de las fronteras internas. La Comisión insta a los Estados miembros a abstenerse de tales prohibiciones, por temor a una fragmentación del mercado único que podría paralizar la logística regional. Hay mucho en juego, especialmente para el sector de la aviación. Ryanair ha advertido de que hasta el 10% de los vuelos de verano podrían cancelarse si el suministro de combustible para aviones -el 40 % del cual transita tradicionalmente por el estrecho- sigue viéndose comprometido.

Refinería
Un buque cisterna atracado junto a las unidades de almacenamiento de petróleo, gas y combustible en la Terminal Navigator en Grays
Efe

Asimismo, la Unión Internacional de Transporte por Carretera alerta de efectos inmediatos en las cadenas de suministro si se interrumpe el acceso al diésel, con impacto directo en la distribución de mercancías a empresas, comercios y hogares. Algunos Estados miembros ya sienten la presión, con precios del combustible que superan los dos euros por litro tras subidas del 18% en dos semanas.

Cumbre informal en Chipre la próxima semana

En este escenario, Bruselas abre la puerta a medidas de apoyo selectivas. La Comisión defiende que cualquier intervención debe ser temporal, rápida y dirigida a los colectivos más vulnerables. El Ejecutivo comunitario trabaja en un marco más flexible de ayudas de Estado para sostener a los sectores más expuestos y prevé presentar orientaciones concretas en los próximos días.

Ursula von der Leyen informa a la prensa tras una reunión del Colegio de Comisarios en Bruselas
EFE/EPA/OLIVIER MATTHYS

Europa importa más del 95% del petróleo que consume y mantiene una elevada dependencia de combustibles fósiles. La Comisión subraya que esta vulnerabilidad tiene un coste creciente y sitúa la aceleración de las energías renovables y la electrificación como la salida estratégica. Mientras todos los ojos están puestos este jueves en los negociadores que median entre Irán y Estados Unidos y el estrecho de Ormuz, la UE prepara su respuesta para intentar recuperar la estabilidad energética que, según reconoce la propia Comisión, tardará en llegar.