Guerra

El mundo aguarda un milagro diplomático bajo la sombra de los portaaviones de EE UU

Trump apuesta por la asfixia económica para forzar un acuerdo nuclear, mientras el Pentágono moviliza a 10.000 nuevos efectivos hacia el Estrecho de Ormuz

Irán
Una iraní pasa junto a una valla que hace referencia al estrecho de Ormuz y en la que se lee en persa «Para siempre en manos de Irán», en una plaza de Teherán
Efe

El estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de una iniciativa diplomática de gran envergadura, en la que los negociadores trabajan contrarreloj para convertir una frágil tregua en un acuerdo duradero. El resultado depende ahora de si la presión militar y el diálogo político pueden avanzar en paralelo sin desembocar en una nueva escalada.

Irán ha lanzado una advertencia directa sobre el bloqueo naval de Estados Unidos, que ha paralizado de facto el comercio marítimo vinculado a sus puertos. El general de división Ali Abdollahi, alto mando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, ha calificado el bloqueo como un punto de inflexión que podría poner fin al actual alto el fuego. En declaraciones recogidas por Al Jazeera, Abdhollahi ha manifestado que la continuación de la acción estadounidense en las aguas que rodean a Irán equivaldría a un preludio de una violación de la tregua.

Teherán también ha dado señales de estar dispuesto a responder con medidas similares. Abdollahi ha declarado que las fuerzas iraníes impedirían las exportaciones e importaciones a lo largo de un amplio arco marítimo que se extiende desde el Golfo Pérsico hasta el Mar Rojo. Un nuevo cuello de botella que remarca el peso estratégico del estrecho para el petróleo y el comercio mundial.

Mapa
El bloqueo del Estrecho de Ormuz
KiloyCuarto

Washington ha tomado el camino contrario, intensifica la presión al tiempo que mantiene abiertos los canales diplomáticos. El Ejército estadounidense sostiene que su bloqueo ya ha “detenido por completo” el comercio marítimo de Irán y que continuará durante el alto el fuego de dos semanas anunciado hace unos días. El presidente Donald Trump busca forzar concesiones por parte de Teherán, con la reapertura del estrecho de Ormuz y las restricciones al programa nuclear iraní como ejes centrales de las exigencias estadounidenses.

El Pentágono moviliza a 10.000 efectivos hacia el Estrecho de Ormuz

Así, según informa The Washington Post, el Pentágono está desplegando miles de efectivos más en Oriente Próximo. El refuerzo incluye alrededor de 6.000 soldados a bordo del portaaviones USS George H.W. Bush y sus buques de guerra de escolta, junto con unos 4.200 efectivos vinculados al Grupo Anfibio de Respuesta Boxer y a la 11.ª Unidad Expedicionaria de Marines. Estas fuerzas se unirán a la presencia estadounidense ya existente, estimada en 50.000 efectivos.

De acuerdo con el diario estadounidense, esta concentración de recursos militares proporciona a los mandos un mayor alcance operativo. También indica una disposición a intensificar la respuesta si las negociaciones se estancan. Más allá del bloqueo de Ormuz, funcionarios estadounidenses han barajado escenarios como posibles operaciones terrestres de alto riesgo, misiones de fuerzas especiales dirigidas contra material nuclear y la incautación de instalaciones estratégicas vinculadas a las exportaciones petroleras de Irán como la isla de Jarg.

¿Una guerra “casi terminada”?

Trump combina esta demostración de fuerza con un optimismo cauteloso en materia diplomática. Ha descrito la guerra en una entrevista con Fox como “casi terminada” y ha indicado que podría celebrarse una segunda ronda de conversaciones cara a cara con Irán en Pakistán. Se espera que el vicepresidente JD Vance encabece la delegación estadounidense si la reunión se materializa, aunque aún no se ha confirmado ninguna fecha. Las conversaciones se estancaron durante el fin de semana y siguen en el aire aunque hay muchas esperanzas en los negociadores.

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Vista aérea de la Isla de Jarg, Irán
EFE/EPA/EUROPEAN UNION, COPERNICUS SENTINEL

El bloqueo del Estrecho se ha convertido en el instrumento central de la estrategia estadounidense. Ejerce presión económica sobre Irán al atacar su dependencia de las exportaciones de petróleo a través de Ormuz. Los analistas señalan que una interrupción prolongada podría infligir un daño significativo a la economía iraní, reforzando la posición negociadora de Washington. Pero esa misma presión repercute en los mercados energéticos mundiales, contribuyendo al aumento de los costes del combustible y a una mayor volatilidad.

Así, este jueves se perfila como un momento decisivo. El actual alto el fuego expirará el 22 de abril. Si los esfuerzos diplomáticos no logran producir una hoja de ruta concreta, la transición de una “paz frágil” a una “guerra ampliada” parece cada vez más inevitable. Estados Unidos ha dejado claras sus líneas rojas, el mundo espera ahora a ver si Teherán las cruzará o cederá.

Una mujer camina junto a un mural antiestadounidense cerca de la antigua Embajada de EE UU en Teherán, Irán
EFE/ Abedin Taherkenareh

Los negociadores disponen de un margen de tiempo muy reducido para convertir la presión militar en un marco que permita la distensión. El estrecho de Ormuz sigue siendo tanto una baza como una línea de fractura. La Casa Blanca sostiene que la desesperación de Irán por alcanzar un acuerdo no hará más que aumentar a medida que el bloqueo vaya pasando factura. Trump se muestra optimista, al menos en público, y asegura que el conflicto terminará “muy pronto”. Promete a su vez una posterior caída de los precios mundiales de la energía una vez que se frenen las ambiciones nucleares de Irán.