El ‘Pelicot sueco’ instaló 11 cámaras para prostituir a su mujer con más de 100 hombres y la amenazó con quemarla viva

El Tribunal de Ångermanland condena al exlíder motero a más de cuatro años de cárcel por dirigir el negocio de prostitución de su esposa

Tomas Runsten - Internacional
Una fotografía de archivo del hombre que orquestó todo.
Expressen

Once cámaras de vigilancia repartidas por toda la vivienda. Más de 19.000 vídeos grabados. Un archivo de Excel con el nombre «Penpals» donde se anotaban los datos de cada cliente, sus pagos y lo ocurrido en cada encuentro. El paralelismo de Tomas Runsten con el caso Pelicot que conmocionó a Francia ha sido inevitable desde que el caso saltó a los medios suecos, y la sentencia que acaba de dictar el Tribunal de Distrito de Ångermanland, en el norte de Suecia, confirma hasta qué punto la comparación estaba justificada.

Cuatro años y cinco meses de cárcel para Tomas Runsten

Tomas Runsten, de 61 años, exlíder de la banda de moteros Ángeles del Infierno y con experiencia militar, ha sido condenado a cuatro años y cinco meses de prisión por prostituir a su propia esposa en más de 300 ocasiones durante tres años, entre el 11 de agosto de 2022 y el 21 de octubre de 2025. El juez lo ha declarado culpable de proxenetismo agravado, intento de violación, dos casos de agresión, seis casos de amenazas ilegales y delitos menores de dopaje. Un caso que recuerda al de Gisèle Pelicot, en Francia.

La causa original investigaba a cerca de 120 personas sospechosas de haber pagado por servicios sexuales con la víctima. De ellas, 28 han sido condenadas en la misma sentencia, aunque la mayoría ha recibido penas sustituibles por multas. Solo tres han enfrentado castigos mayores: dos hombres condenados a un mes de prisión y un tercero en libertad condicional.

De la idea a la explotación sistemática

Los mensajes intervenidos por la policía sitúan el origen del plan ya en mayo de 2022, cuando Runsten empezó a expresar a su esposa fantasías sexuales que incluían que ella se relacionara con otros hombres y vendiera servicios sexuales. Ella se opuso desde el principio. «No entiendo tu obsesión por verme con otra persona», le respondió, según los chats recogidos en la investigación.

Pese a esa negativa documentada, el acusado ha mantenido durante todo el proceso una versión completamente distinta: que fue su esposa quien le propuso la idea, motivada por una supuesta fantasía con la película Pretty Woman. La defensa intentó sostener esa misma narrativa ante el tribunal, alegando que se trataba de «una actividad voluntaria de la demandante» sin amenazas ni control. El tribunal no lo ha creído así: ha considerado probado que fue Runsten quien tomó la iniciativa y dirigió el negocio, creando los anuncios online, concertando las citas, fijando los precios y llevando a la mujer a cada encuentro.

Control absoluto y amenazas de muerte

El relato de la propia víctima, recogido al inicio de la investigación, describe un grado de control casi total sobre su vida. «Él tiene todos mis datos de acceso, mi identificación bancaria y todo lo demás; lo tiene todo, control absoluto», declaró. Y añadió la dimensión más violenta del caso: «Me amenaza varias veces por semana con matarme, con hacerme sufrir… me romperá los dedos o me rociará con gasolina y me prenderá fuego».

Esas amenazas no quedaron en palabras sueltas. El tribunal ha confirmado que Runsten llegó a estrangular a su esposa y la amenazó de muerte en reiteradas ocasiones, extendiendo esas amenazas también a personas de su entorno. Entre los mensajes intervenidos, los investigadores hallaron instrucciones explícitas dirigidas a la mujer antes de cada encuentro: «Bebe algo de alcohol también, debes estar borracha y excitada», le escribió en uno de ellos. En otro, la orden era todavía más directa: «Yo reservo clientes. Yo defino la estrategia para cada cliente. ¡Cállate y folla!».

Un negocio que generó decenas de miles de euros

En el teléfono móvil del acusado, la policía localizó el archivo «Penpals», un registro con información detallada sobre 34 compradores de servicios sexuales: pagos, lo sucedido en cada cita y datos personales de los clientes. Solo ese negocio generó 337.050 coronas suecas en un año, unos 31.000 euros. Runsten amplió además la explotación convenciendo a su esposa de retransmitir actos sexuales en directo en la plataforma Stripchat, lo que sumó otras 122.000 coronas, cerca de 11.200 euros.

En total, la explotación de su esposa le habría generado al menos 620.000 coronas suecas, casi 57.000 euros, aunque el tribunal ha fijado las ganancias probadas en 310.000 coronas, unos 28.500 euros. Los pagos llegaban en efectivo o a través de Swish, el sistema sueco de pago móvil, aunque en al menos un caso un cliente pagó con materiales de construcción.

Una indemnización muy por debajo de lo reclamado

La identidad de la mujer se ha mantenido en secreto durante todo el proceso. Ella reclamaba 1,25 millones de coronas suecas, unos 95.000 euros, en concepto de daños y perjuicios. El tribunal solo le ha concedido 200.000 coronas, alrededor de 18.370 euros. El juez ha absuelto a Runsten de ocho cargos de violación y otros tres de intento de violación, aunque sí lo ha condenado por un intento de violación distinto, en el que obligó a la mujer, mediante amenazas, a contactar con un cliente que acababa de marcharse para pedirle que regresara.

El acusado también ha sido condenado por agredir a un vecino y por posesión de sustancias dopantes. La pareja se conoció en 2021 y se instaló en 2023 en Lunde, a las afueras de Kramfors, un municipio sueco de menos de 7.000 habitantes. La mujer puso fin a la pesadilla el 21 de octubre de 2025, cuando contactó con la policía y abandonó el domicilio.

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