La posibilidad de un ataque nuclear de Estados Unidos en Irán ha irrumpido en el debate internacional después de que el periodista y comentarista conservador Tucker Carlson advirtiera de que Donald Trump podría autorizar una operación de estas características antes del próximo 7 de noviembre. La acusación, difundida a través de X, señala directamente al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, como principal impulsor de una ofensiva que tendría consecuencias imprevisibles para Oriente Medio.
Sin embargo, no existen pruebas públicas que confirmen que Washington esté preparando un ataque nuclear. La Casa Blanca ha desacreditado las declaraciones de Carlson y el propio Trump descartó recientemente emplear este armamento contra territorio iraní. Lo que sí está confirmado es que Estados Unidos estudia nuevas operaciones militares mientras mantiene abiertas las negociaciones diplomáticas con Teherán.
La advertencia de Tucker Carlson y la fecha del 7 de noviembre
Under pressure from Israeli prime minister Benjamin Netanyahu, the Trump administration may be within days of launching a nuclear strike on Iran. The target would be Pickax Mountain in central Iran, where Israeli intelligence claims the Iranian government has restarted its…
— Tucker Carlson (@TuckerCarlson) November 2, 2026
El antiguo presentador de Fox News, convertido en una de las voces más críticas con la intervención estadounidense en Irán, sostiene que Netanyahu está presionando personalmente a Trump para destruir una instalación nuclear situada bajo una montaña en el centro del país.
«Bajo la presión del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, la Administración Trump podría estar a días de lanzar un ataque nuclear contra Irán», aseguró Carlson en su publicación.
Según su relato, el objetivo sería Pickaxe Mountain, un complejo subterráneo próximo a las instalaciones nucleares de Natanz, donde la inteligencia israelí sospecha que las autoridades iraníes han retomado actividades de enriquecimiento de uranio.
Carlson argumenta que la profundidad de los túneles impediría destruirlos mediante armamento convencional. «La única opción militar es un ataque nuclear», afirmó, antes de atribuir a un informante anónimo la existencia de llamadas diarias de Netanyahu a Trump para conseguir su autorización.
El comentarista también sostiene que el presidente estadounidense podría adoptar una decisión el sábado 7 de noviembre. No obstante, no aporta documentos, comunicaciones oficiales ni fuentes identificables que permitan verificar esa supuesta fecha límite.
¿Qué hay realmente bajo la montaña iraní?
La instalación mencionada por Carlson existe. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), con sede en Washington, publicó en septiembre un análisis de imágenes por satélite que documentaba una importante intensificación de las obras en Pickaxe Mountain durante 2026.
El complejo, situado aproximadamente dos kilómetros al sur de Natanz, cuenta con túneles excavados en una formación montañosa de granito. Algunas estimaciones sitúan sus instalaciones a una profundidad de entre 80 y 100 metros, aunque los investigadores advierten de que esas cifras no pueden determinarse con precisión mediante imágenes exteriores.
Ahora bien, la actividad constructiva no demuestra que Irán esté enriqueciendo uranio en su interior. El CSIS considera incluso que las características observadas podrían indicar que las instalaciones todavía no están preparadas para desarrollar esos trabajos.
Los especialistas reconocen que destruir el complejo con las bombas convencionales estadounidenses de mayor penetración sería extraordinariamente difícil. Sin embargo, eso no significa que una explosión nuclear sea la única alternativa militar: también podrían ejecutarse operaciones destinadas a inutilizar accesos e infraestructuras sin destruir todos los túneles.
Trump rechaza las armas nucleares y la Casa Blanca desacredita a Carlson

La principal contradicción con las advertencias de Carlson procede del propio presidente estadounidense. Durante una entrevista concedida a Newsmax el 15 de octubre, Trump abordó expresamente la posibilidad de atacar Pickaxe Mountain y descartó utilizar armamento atómico.
«No utilizaría armas nucleares. No tenemos por qué hacerlo», declaró entonces, diferenciando estas armas de las bombas convencionales de gran potencia.
La Casa Blanca también respondió el 2 de noviembre a las afirmaciones de Carlson. En declaraciones recogidas por el medio especializado The War Zone, un representante de la Administración sostuvo que el comentarista carece de conocimiento sobre la planificación militar del presidente.
Además, Trump aseguró este lunes a Axios que no tiene prisa por decidir si reanuda las grandes operaciones militares contra Irán. Washington continúa explorando una salida negociada, aunque mantiene la presión sobre Teherán.
Netanyahu presiona para reanudar la guerra, pero no hay pruebas de una petición nuclear

Parte del contexto político descrito por Carlson sí está respaldado por informaciones independientes. Axios confirmó que Netanyahu defiende reanudar los ataques contra Irán, mientras el vicepresidente JD Vance y el enviado especial Steve Witkoff apuestan por alcanzar un acuerdo diplomático.
El primer ministro israelí atraviesa, además, una situación parlamentaria complicada. Su bloque consiguió 53 escaños en las elecciones del 27 de octubre, ocho menos de los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta de la Knéset.
Sin embargo, que Netanyahu defienda nuevas operaciones militares no demuestra que haya solicitado utilizar armas nucleares. Tampoco está acreditada la afirmación de Carlson de que esa escalada responda a una estrategia personal para conservar el poder.
La tensión militar, mientras tanto, continúa. Estados Unidos efectuó el lunes 2 de noviembre ataques limitados contra objetivos iraníes en la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz. Fuentes estadounidenses describieron la operación a Reuters como defensiva y desvinculada de una reanudación de la campaña militar a gran escala.
El riesgo de una escalada nuclear y las consecuencias internacionales
Carlson advierte de que una explosión nuclear sobre Pickaxe Mountain podría dispersar material radiactivo y comprometer el abastecimiento de agua en el Golfo Pérsico. También plantea que otros países dotados de armamento atómico podrían interpretar la decisión estadounidense como un precedente para utilizar sus propios arsenales.
«Después del primer ataque nuclear, la Tercera Guerra Mundial es inevitable», sostiene el comentarista. Se trata, no obstante, de una predicción que no puede considerarse un desenlace demostrado. Las consecuencias dependerían de la potencia del dispositivo, las condiciones de la detonación y las respuestas de los demás gobiernos.
Carlson tampoco presenta pruebas verificables de otras afirmaciones, como una supuesta modificación secreta de la doctrina nuclear estadounidense desde febrero o las advertencias rusas que atribuye a fuentes no identificadas.
Por tanto, el riesgo de una nueva escalada militar contra Irán es real, pero la existencia de preparativos para un ataque nuclear estadounidense sigue sin estar acreditada. Las negociaciones abiertas y las declaraciones públicas de Trump dibujan, por ahora, un escenario mucho más incierto que la cuenta atrás anunciada por Carlson.

