Entrevista

Narges Mohammadi, Premio Nobel de la Paz: “Las mujeres serán determinantes en el futuro de Irán y la región”

La Nobel de la Paz iraní cuenta a Artículo14 que el premio dio visibilidad a la lucha de las mujeres, pero también aumentó la presión del régimen sobre ella y sobre su familia

Irán
La activista iraní Narges Mohammadi, Premio Nobel de la Paz 2023
Efe

“Estoy profundamente agradecida con la opinión pública en España, con los periodistas, feministas, activistas de derechos humanos y las publicaciones de allí. Espero que el apoyo del pueblo español a la sociedad civil iraní aumente día a día”, asegura la escritora, activista y premio Nobel de la Paz 2023 Narges Mohammadi, quien atiende por escrito desde Teherán a Artículo14 en vísperas de la presentación en España de sus memorias en nuestra lengua Una mujer nunca deja de luchar y con el rumor de fondo de una nueva ofensiva israelí y estadounidense contra la República Islámica de Irán. En mayo de este año las autoridades iraníes le concedieron una suspensión de la condena bajo fianza por sus graves problemas de salud, lo que obligó a su traslado desde la prisión de Evin a un hospital y posteriormente a su recuperación bajo supervisión en su domicilio. 

-¿Cómo se encuentra en estos momentos?

-Estoy fuera de prisión desde el 10 de mayo bajo una suspensión de condena debida  a motivos médicos, ya que cuando fui arrestada el 12 de diciembre de 2025 mi detención estuvo acompañada de una violencia sin precedentes. Era la cuarta vez que me arrestaban, pero la intensidad de la violencia, los golpes y los impactos que recibí en la cabeza hicieron que mi estado empeorara día a día, especialmente porque me mantuvieron en esas condiciones durante dos meses en régimen de aislamiento en un centro de detención de máxima seguridad, donde no tenía acceso a nada.­

Durante esos dos meses estuve privada del derecho a usar el teléfono, de recibir visitas y de tener un abogado. Incluso cuando me enviaron al tribunal, no hubo ningún abogado presente; fui juzgada sin defensa legal y sin los procedimientos legales establecidos, ni siquiera bajo las propias leyes de la República Islámica, y me sentenciaron a otros siete años y medio de prisión y dos años de exilio.

Después, en lugar de enviarme al pabellón de mujeres políticas en Evin, donde cumplía mi condena anterior, me trasladaron a una celda en la prisión de Zanyán, que está situada a una distancia enorme. Estuve viajando un día y una noche enteros, y allí me metieron en lo que llaman “la celda de la muerte”. 

La premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi en una imagen de archivo. EFE/Magali Girardin

De todos modos, mi estado de salud empeoró a tal punto que se vieron obligados a mandarme al hospital desde la prisión de Zanyán. Estuve diez días hospitalizada y, según la orden del departamento de medicina forense, que depende del propio poder judicial de la República Islámica, se solicitó dos veces mi traslado de la prisión a un hospital de Teherán para realizarme una angiografía coronaria, pero el Ministerio de Inteligencia y la Fiscalía se opusieron. Finalmente, debido a la gravedad de mi estado, me enviaron a un hospital en Teherán, me hicieron la angiografía y de ahí regresé a casa. De todas formas es una suspensión de condena; en cuanto la Fiscalía lo ordene, tendré que volver a prisión. Yo ya tenía una condena previa de nueve años, y la nueva sentencia de siete años y medio en Mashhad se sumó a esos nueve años. En esta situación me encuentro por el momento.

-¿Qué consecuencias personales ha tenido para usted la recepción del premio Nobel de la Paz?

–Por un lado, logró que las luchas del pueblo iraní por alcanzar la democracia tuvieran una mayor visibilidad en el mundo. Especialmente porque yo, como defensora de los derechos humanos encarcelada, recibí este premio mientras estaba recluida en la prisión de Evin, lo que hizo que la lucha de las mujeres por conseguir la igualdad de derechos, la libertad y la democracia fuera más visible a nivel internacional. Fue una forma de apoyo a las luchas del pueblo de Irán, y en particular de las mujeres y los jóvenes, por lograr la libertad y la equidad. Esto aplica perfectamente a nuestra sociedad y a las mujeres, ya que en realidad dio una enorme visibilidad a sus luchas.

Irán
La Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi
Narges Foundation

Sin embargo, por otro lado, la realidad es que hemos experimentado un gobierno teocrático y despótico durante estos años que, fundamentalmente, ha tenido un carácter misógino desde el primer día. También intensificó su represión; en particular contra mí cuando estaba en prisión, intentando privarme de ciertos derechos como hacer llamadas telefónicas, recibir visitas o reunirme con mi abogado. Incluso cuando mi padre falleció, no permitieron que fuera a su entierro ni siquiera escoltada por guardias; me quedé en prisión mientras sepultaban a mi padre.

Asimismo, impusieron restricciones mucho más severas que antes para mis traslados a los hospitales. El argumento que daban era que, ahora que había ganado el Premio Nobel de la Paz, las agencias de seguridad se habían vuelto más sensibles y que, de hecho, múltiples instituciones tenían que opinar sobre mi caso, porque ya no era una prisionera común. Y cuando fui liberada, estas presiones aumentaron muchísimo. Ahora mismo se ejerce presión sobre mí y sobre mi familia por cada entrevista que doy, y presionan a mis allegados por cada postura que tomo. En definitiva, las dos cosas ocurren al mismo tiempo: por un lado, la visibilidad de las actividades y luchas del pueblo bajo la luz del Premio Nobel de la Paz y, por el otro, la presión del gobierno a causa del mismo reconocimiento. 

-¿Por qué hay tanta obsesión por parte del régimen iraní con el control de las mujeres?

–Yo mantengo la creencia de que la democracia sin la adquisición de los derechos de las mujeres carece de significado y queda reducida a un mero eslogan o espectáculo. Una verdadera democracia existe en una sociedad cuando la mitad de la sociedad, es decir, las mujeres, alcanzan derechos iguales y humanos. Por el contrario, los gobiernos dictatoriales y totalitarios intentan privar a las mujeres de sus derechos, restringiendo su acceso a los mismos y consolidando así los cimientos del totalitarismo en sus sociedades.

La ceremonia de entrega del Nobel de la Paz de 2023 a Narges Mohammadi en Oslo
La ceremonia de entrega del Nobel de la Paz de 2023 a Narges Mohammadi en Oslo
EFE/EPA/JAVAD PARSA / FUERA POOL NORUEGA

Como he señalado en mis artículos y entrevistas, considero que en los primeros tiempos de la fundación de la República Islámica lo que se impuso a las mujeres con respecto al hiyab obligatorio no respondía solo a preocupaciones religiosas o a la creencia en el lema de garantizar la seguridad de las mujeres, sino que implicaba instaurar el poder sobre la sociedad. En realidad, se trata de una herramienta y un programa político plenamente orientados a instaurar el poder para consolidar un sistema dictatorial religioso. Y como se puede ver, para ello se han invertido muchísimos recursos, abarcando desde la educación y la crianza, la publicidad mediante películas, libros, eslóganes y otros requisitos, hasta la creación de instituciones ampliamente extendidas con un gran coste financiero, pasando por la formulación de políticas gubernamentales y parlamentarias y la criminalización en el poder judicial avanzado. Todo esto no puede considerarse simplemente una norma o práctica religiosa ordinaria, sino que es claramente una herramienta política dentro de un plan político amplio.

-Como madre que ha pasado años separada de sus hijos, ¿cómo manejas emocionalmente esa culpa o dolor? ¿Qué les dirías a otras mujeres que sienten que deben elegir entre proteger a sus familias o luchar por el futuro de su país?

–Una de las preguntas más difíciles que me hacen es precisamente esta. La realidad es que cuando quiero hablar sobre este tema, por un lado de la cuestión estoy yo y por el otro están Ali y Kiana [los hijos de la premio Nobel]­, y no puedo hablar en su nombre, no puedo hablar de sus sufrimientos, no puedo hablar de sus experiencias, no puedo hablar de los efectos ocultos y evidentes de este sufrimiento en su ser, en su vida y en su futuro; y esta es una parte que para mí está llena de dudas y ambigüedades. Realmente, si volviera al momento en que comencé la lucha y la continué, no tengo ninguna duda sobre mí misma y pienso que haría exactamente lo mismo, tal vez con mayor intensidad y fuerza; pero cada vez que miro la vida de Ali y Kiana y lo que les ha sucedido, no sé cómo se define este punto, cómo debería continuar y, en el momento de regresar, sabiendo que estas cosas sucederían, qué decisión debería haber tomado.

Ali y Kiana Rahmani reciben de manos de la presidenta del Comité Nobel, Berit Reiss-Andersen, en nombre de su madre, Narges Mohammadi

-¿Qué le debe Irán a Mujer, Vida, Libertad?

–No estoy de acuerdo en que Mujer, Vida, Libertad haya llegado a su fin. En mi opinión, el movimiento formaba parte de la continuidad de los movimientos sociales que, especialmente en las últimas dos décadas, el pueblo de Irán ha ido creando, uno tras otro, y la continuación del movimiento anterior significaba, en realidad, la creación de otro movimiento en su continuidad. Su supervivencia significaba eso. Mujer, Vida, Libertad surgió de las capas más profundas de la sociedad iraní, arraigó en ellas, cobró vida a partir de ellas y, de hecho, fue un movimiento completamente endógeno con un potencial popular; el pueblo lo creó y ha dejado -y sigue dejando- impactos profundos en nuestra sociedad, y creo que tiene continuidad. El movimiento Mujer, Vida, Libertad se ha manifestado en la vida cotidiana del pueblo iraní, tiene continuidad, sigue influyendo y no ha perecido. En el sentido de que este movimiento fue un esfuerzo por hacer realidad la vida en el sentido real de la vida humana, y este esfuerzo es imparable para alcanzar la libertad; y esto, en mi opinión, ha ganado más fuerza y poder. Fue un esfuerzo por visibilizar los derechos de las mujeres y los derechos humanos, y esto, en mi opinión, ha adquirido aún más poder y fuerza; y si echas un vistazo a las calles de Irán, a las familias, a las mujeres en la sociedad iraní de hoy, te darás cuenta de los impactos increíbles e ilimitados que este movimiento ha dejado en nuestra sociedad. 

-¿Qué balance hace de las movilizaciones de comienzos de año?

–La verdad es que las protestas que surgieron en Irán los días 8 y 9 de enero de 2026 fueron protestas legítimas en las que el pueblo iraní salió a las calles masivamente para plantear sus demandas y expresar sus protestas. Bueno, los días 8 y 9 de enero, yo estaba en una celda de aislamiento en el centro de detención de alta seguridad del Ministerio de Inteligencia en Mashhad. No tenía teléfono ni visitas de ningún tipo. Estaba completamente desinformada sobre las noticias del exterior. Y no sabía la enorme masacre que estaba ocurriendo en las calles de Irán. No sabía cómo miles de mujeres y hombres iraníes se desangraban en las calles de Irán bajo balas reales. Fue una matanza sumamente despiadada. Y creo que ha herido profundamente la conciencia pública de la sociedad iraní, y este no es un dolor que desaparezca fácilmente; es un dolor profundo en el cuerpo de nuestra sociedad. 

Un cartel con el retrato de la periodista iraní y premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi. EFE/EPA/TERESA SUAREZ

Y peor aún son las ejecuciones que siguen ocurriendo: jóvenes que son retenidos en celdas de aislamiento sin abogado, sin acceso a juicios justos, llevados de las celdas de aislamiento a tribunales secretos donde se emiten sus sentencias de muerte, luego enviados a las celdas de la muerte y desde esas celdas a la horca. E incluso sus cuerpos no son entregados a sus padres, madres, hermanas, hermanos, seres queridos e hijos. Es una imagen estremecedora de la ejecución que todavía ni siquiera puedo llegar a imaginar.

-¿Qué papel habrán de jugar las mujeres en el futuro de Irán?

–En mi opinión, las mujeres han podido desempeñar un papel en los movimientos sociales recientes, en las transformaciones sociales en la sociedad iraní, en los cambios culturales fundamentales y en la modificación del equilibrio de las fuerzas políticas en la sociedad iraní. Especialmente en el movimiento Mujer, Vida, Libertad, la fuerza de las mujeres condujo a una gran transformación en la sociedad iraní y a la consolidación del papel de las mujeres en los futuros cambios de Irán. Creo que las mujeres jugarán un papel muy determinante en el futuro político de Irán y ninguna fuerza podrá detener esto; porque, en mi opinión, este proceso, se ha basado en la conciencia surgida en la sociedad iraní, y un cambio y transformación que surge sobre la base de la conciencia es difícil, arduo, y quizás incluso utilizaría la palabra ‘imposible’ de que se detenga. Tengo la esperanza, la convicción y puedo imaginar el papel tan decisivo que desempeñarán las mujeres en el futuro de la sociedad iraní, en el futuro político de Irán e incluso en la región.

“Una democracia solo existe verdaderamente en una sociedad cuando las mujeres alcanzan derechos iguales y humanos”

-Este miércoles se presenta su último libro en Madrid. ¿Ha sido nuestro país solidario en la lucha de las mujeres y del conjunto de la sociedad iraní?

-Estoy profundamente agradecida con la opinión pública en España, con los periodistas, feministas, activistas de derechos humanos y las publicaciones de allí, así como con sus políticos. La atención de las feministas de allí hacia los derechos de las mujeres en Irán y la atención de los activistas civiles hacia la sociedad civil iraní han sido muy eficaces e influyentes. De hecho, en mi opinión, esta solidaridad entre las sociedades civiles es sumamente influyente en la configuración del futuro de las sociedades civiles en el mundo. Y no expreso este agradecimiento únicamente por cortesía, respeto o protocolo, sino que creo profundamente que estos apoyos han tenido un papel muy eficaz y decisivo en dar visibilidad a nuestras actividades y luchas civiles, y han sabido darle vida y fuerza a nuestras luchas. Que estas luchas se visibilicen en el mundo se debe al esfuerzo colectivo de periodistas, activistas civiles, feministas, políticos y sociedades civiles globales; lo entendemos perfectamente y nos sentimos en deuda y agradecidos por ello.

Y espero que estos apoyos desde España hacia la sociedad civil de Irán, los activistas de derechos humanos y de los derechos de las mujeres aumenten día a día, hasta que un día nosotros también podamos celebrar la realización de la democracia, la libertad y la igualdad en nuestro propio país, y ese día nuestras manos estarán en las manos del pueblo de España para esta celebración. Espero que la opinión pública en España también pueda fortalecer este aspecto de nuestras luchas: el hecho de que muchas activistas de derechos de las mujeres y activistas de derechos humanos se enfrentan a ataques y hostigamientos cibernéticos muy vulnerables en el ámbito de las actividades virtuales. 

No quiero olvidarme de expresar mi profundo agradecimiento a Amnistía Internacional y al PEN Club de España por haber mantenido siempre una mirada responsable y solidaria hacia la sociedad civil, los activistas civiles, los defensores de los derechos de las mujeres y los jóvenes de Irán, y por haber intentado ser la voz del pueblo -destacando los derechos fundamentales de las personas- durante el movimiento Mujer, Vida, Libertad y en los movimientos sociales, levantamientos, revueltas y protestas, apoyándolos frente a la represión. Creo firmemente que, si no hubiera sido por estos apoyos, nos habría resultado sumamente difícil resistir ante esta represión y sobrevivir; y todo esto se lo debemos a este respaldo. Espero que algún día podamos celebrar juntos el logro de estas luchas lideradas por el pueblo y de este apoyo ,brindado por ustedes, alcanzando la democracia, la libertad y la igualdad. Hasta ese día, con la esperanza de que llegue pronto.

-¿Qué tiene de distinto Una mujer nunca deja de luchar respecto a sus anteriores libros?

–Lo escribí con la intención de que no fuera únicamente un relato de mi vida como ganadora del Premio Nobel de la Paz. Quise que estas memorias reflejaran también las luchas del pueblo iraní a lo largo de las últimas décadas y plasmaran los esfuerzos de las mujeres por conquistar sus derechos humanos en todos los ámbitos de la vida: el privado, el individual, el familiar, el social y el político. Espero que los lectores españoles, especialmente los jóvenes y las mujeres, se animen a leerlo.

Narges Mohammadi
Una mujer nunca deja de luchar, el nuevo libro de Narges Mohammadi
Finestres Ensayos

En definitiva, he querido contar la historia real de un ser humano, de una mujer y de una madre en Oriente Medio, en un país como Irán, que no solo ha tenido que afrontar problemas políticos y sufrir la represión, sino que también ha encontrado obstáculos en prácticamente todos los aspectos de la vida. Una mujer que ha tenido que luchar constantemente por su propia supervivencia y por hacer realidad sus ideales.

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