Elecciones

Trump se juega el control del Congreso ante los dos últimos años de su presidencia

Las elecciones de medio mandato de este 3 de noviembre pueden entregar a los demócratas el control de una o de las dos cámaras legislativas. Con la economía en entredicho y la guerra con Irán amenazando los precios de la...

Donald Trump
El presidente de EE UU, Donald Trump, durante un discurso en un acto de campaña de apoyo de los candidatos republicanos en San Antonio, Texas
Efe

Las elecciones de medio mandato de este 3 de noviembre pueden entregar a los demócratas el control de una o de las dos cámaras legislativas. Con la economía en entredicho y la guerra con Irán amenazando los precios de la energía, estas elecciones se han convertido en un plebiscito contra el presidente.

Donald Trump ha transformado las elecciones legislativas de medio mandato en algo más que una disputa por el control del Congreso. El presidente ha llegado a pedir a sus seguidores que voten como si su propio nombre apareciera en las papeletas. La invitación revela los bajos índices de popularidad que atraviesa uno de los momentos más delicados de su segundo mandato. Sin reducir la velocidad en su agenda institucional, los republicanos afrontan la posibilidad de perder las mayorías que les han permitido gobernar Washington. Lo que ocurra este martes 3 de noviembre marcará los dos últimos años de su presidencia y puede alterar el equilibrio político de Estados Unidos hasta las elecciones de 2028.

La economía es el principal problema para la Casa Blanca. El precio de la gasolina y el coste de la vida han desplazado buena parte del entusiasmo que acompañó el regreso de Trump al poder. Una encuesta de Reuters e Ipsos, completada el 26 de octubre, situaba su aprobación en el 32%, un punto por encima del mínimo histórico registrado la semana anterior. En la votación genérica para el Congreso, los demócratas aventajaban a los republicanos por 47% frente a 36% entre los votantes registrados. Al incorporar las preferencias de quienes todavía no se habían decidido, la diferencia se reducía, pero seguía siendo de nueve puntos: 50% frente a 41%.

Trump
La caída de la popularidad de Trump
KiloyCuarto

El descontento económico atraviesa esos números. El 73% de los encuestados consideraba que el coste de la vida avanzaba en la dirección equivocada. Además, los demócratas habían recuperado una ligera ventaja cuando se preguntaba qué partido gestiona mejor la economía. La guerra con Irán, iniciada tras los ataques militares estadounidenses de febrero, ha contribuido a elevar el precio de los combustibles y ha añadido presión a una administración que prometió aliviar el bolsillo de los ciudadanos sin involucrarse en ninguna guerra.

La involución de Trump ocupa el centro de la campaña. Los candidatos demócratas repiten y repiten el fracaso de un Gobierno que mide cada contienda local como una prueba de lealtad hacia el liderazgo del presidente. Sin embargo, su presencia también obliga a los candidatos republicanos a defender decisiones impopulares. Los aranceles son uno de los ejemplos más claros. La nueva guerra comercial con Canadá, reactivada en agosto después del fracaso de las negociaciones entre Washington y Ottawa, ha generado inquietud entre los republicanos de los Estados fronterizos. En Michigan, un dirigente del partido resumió el problema ante Político. “Los aranceles nos están golpeando”.

cartel de un centro de votación este sábado, en Washington (EE.UU.). Más de 51 millones de estadounidenses ya votaron en las elecciones de medio mandato, según el rastreador de votos anticipados del Laboratorio de Elecciones de la Universidad de Florida, superando así los niveles de las elecciones de 2022. EFE/ Octavio Guzmán
Cartel de un centro de votación, en Washington
Efe

El malestar alcanza a representantes republicanos que temen que una derrota lleve a Trump a acelerar su política comercial . “La posibilidad es que las cosas empeoren, que haya más tumulto, más imprevisibilidad y aranceles más altos”, advirtió a Politico un representante empresarial. El caos forma parte de la forma de operar de la administración actual y los republicanos de la Cámara de Representantes consideran que imponer nuevos gravámenes después de las elecciones sería extraer la conclusión equivocada de las urnas. Si algunos candidatos republicanos del Medio Oeste consiguen conservar sus escaños, añadió, será a pesar de los aranceles, no gracias a ellos.

La ventana política de Trump para impulsar algunas de sus iniciativas más polarizadoras es limitada. Pero el presidente no parece dispuesto a interpretar una derrota como una invitación a rebajar el tono. La Casa Blanca ha advertido de que cualquier decisión sobre aranceles seguirá en la Administración. La incertidumbre sobre la política hacia Irán añade otra incógnita a un escenario en el que los intereses económicos y las decisiones de política exterior están muy presentes en la campaña electoral.

TEHRAN (IRAN(Islamic Republic Of)), 28/05/2026.- A man holds Iran’s national flag in front of a large anti-US billboard featuring US President Donald Trump and the Strait of Hormuz at Valiasr Square in Tehran, Iran, 28 May 2026. US President Donald Trump recently announced that a potential peace agreement to end the conflict and reopen the Strait of Hormuz has been largely negotiated through Pakistani mediators. However, the US has since launched new strikes in southern Iran. (Teherán) EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH RESTRICTIONS: NO Access Israel Media/Persian Language TV Stations Outside Iran/Strictly No Access BBC Persian/VOA Persian/Manoto TV/Iran International TV. (As mandated by Iran's Directorate General for Foreign Media) --
Un hombre sostiene la bandera nacional de Irán frente a una gran valla publicitaria antiestadounidense que muestra al presidente de Estados Unidos, Donald Trump
EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

En el Congreso, los republicanos parten de mayorías estrechas: 218 escaños frente a 214 en la Cámara de Representantes y 53 frente a 47 en el Senado. Los demócratas necesitan ganar cuatro puestos en cada cámara para hacerse con el control. Las encuestas les ofrecen mejores perspectivas en la Cámara baja, mientras que el Senado presenta una batalla mucho más complicada por la distribución de los escaños en disputa.

Si se invierten las mayorías y los demócratas ganan la Cámara de Representantes, los demócratas tendrán la capacidad de fiscalizar al Gobierno. Controlarán las comisiones, podrán emitir citaciones y abrir investigaciones sobre la actuación del presidente y de sus colaboradores. También tendrán más herramientas para exigir explicaciones sobre las decisiones de la Administración. Una mayoría demócrata no supondría el fin del poder presidencial. Trump conservaría el veto y amplias competencias ejecutivas en asuntos como inmigración, aranceles y política exterior, además el Senado republicano podría bloquear buena parte de las iniciativas legislativas demócratas.

Una victoria más amplia en la Cámara baja daría a la oposición mayor margen para impulsar sus prioridades y podría reabrir el debate sobre un nuevo proceso de destitución. También reforzaría su posición en las negociaciones presupuestarias. Pero incluso en ese escenario, los avances legislativos serían limitados porque el presidente podría vetar leyes y los republicanos del Senado tendrían capacidad para impedir que prosperasen.

Washington (United States), 16/10/2026.- US President Donald Trump speaks to members of the media as he departs the White House for a rally in Georgia, in Washington, DC, USA, 16 October 2026. President Trump will participate in a midterm rally in Dalton, Georgia, in support of local candidates Rick Jackson and Rep. Mike Collins. EFE/EPA/YURI GRIPAS / POOL
Trump habla con los medios de comunicación al salir de la Casa Blanca rumbo a un mitin en Georgia
EFE

Si los demócratas consiguieran las dos cámaras, el cambio sería más profundo. El Senado tiene la responsabilidad de confirmar a los jueces federales, los miembros del Gabinete y otros altos cargos. Una mayoría demócrata podría bloquear nombramientos y dificultar que Trump consolidara su influencia en el poder judicial. Aun así, la oposición necesitaría superar el filibusterismo, el mecanismo parlamentario que permite bloquear buena parte de las leyes si no reúnen 60 votos, y tampoco tendría los suficientes apoyos para anular un veto presidencial.

Hay un tercer escenario: una Cámara de Representantes demócrata y un Senado dividido por igual. En ese caso, el vicepresidente, JD Vance, podría desempatar las votaciones a favor de los republicanos. Un pequeño grupo de senadores moderados adquiriría una influencia decisiva en determinadas negociaciones. Ninguna de estas posibilidades garantiza, por tanto, que Trump pierda la capacidad de gobernar. Sí puede perder margen político y enfrentarse a un Congreso mucho más hostil.

La economía volverá a ser el terreno de confrontación. Los analistas consultados por Reuters anticipan que las negociaciones sobre el techo de la deuda y la financiación del Gobierno pueden convertirse en una fuente de tensión durante 2027. Un enfrentamiento presupuestario inquietaría a los mercados aumentando la incertidumbre para los inversores. Los demócratas tendrán más poder para exigir concesiones, pero también asumirían una mayor responsabilidad ante los ciudadanos si la parálisis legislativa afecta a la economía.

La campaña ofrece ya algunas señales de la fragilidad republicana. Carolina del Sur, un Estado que Trump ganó por casi 18 puntos en 2024, se ha convertido en un ejemplo de lo que puede estar cambiando. Una encuesta de The New York Times y Siena College sitúa empatadas al 48% a la demócrata Annie Andrews y a la republicana Darline Graham en la carrera al Senado. El dato ilustra la dificultad de los republicanos para transformar la victoria presidencial de hace dos años en una garantía de continuidad electoral.

Si los republicanos conservan ambas cámaras, Trump podrá presentar el resultado como una ratificación de su programa y afrontar los dos últimos años de mandato con menos controles parlamentarios. Si pierden una o las dos, tendrá que convivir con una oposición que dispone de instrumentos para investigar su gestión.

La cuestión, si Trump pierde el Congreso, es qué hará con una derrota. Los republicanos y los representantes de la industria temen hasta donde esté dispuesto a aceptar o no los resultados. Para Trump, estas elecciones son un examen de mitad de mandato. También pueden convertirse en el comienzo de una confrontación institucional que defina el final de su presidencia.