Juliana Stratton sabe que la política obliga a decidir qué batallas merece la pena librar. Después de dos mandatos como vicegobernadora de Illinois, la demócrata quiere trasladar su experiencia a Washington ocupando el escaño que dejará vacante Dick Durbin, senador durante tres décadas. Dispuesta a librar la batalla en la cámara alta, Stratton es una de las voces más combativas de su partido contra el presidente Donald Trump. Si vence en las elecciones del 3 de noviembre, su llegada al Senado marcará también el hito histórico de ver a tres mujeres negras sirviendo en la Cámara alta estadounidense. Hasta ahora, sólo cinco han ocupado ese puesto en toda la historia del país.
Stratton, abogada de formación y madre de cuatro hijas, llega a la contienda con una trayectoria vinculada al gobernador de Illinois, J. B. Pritzker, que la eligió como compañera de candidatura en 2018. Desde entonces han gobernado juntos este estado demócrata que se ha convertido en foco de resistencia contra las políticas migratorias de Trump. Con un mensaje que apela a los votantes de la izquierda, sus propuestas son las más progresistas dentro del partido demócrata. “No voy a quedarme al margen”, ha afirmado Stratton. “No rehúyo una pelea, y ahora mismo está todo en juego”.
La candidata obtuvo la nominación demócrata en las primarias de marzo, en una disputada contienda frente a los congresistas Raja Krishnamoorthi y Robin Kelly. La victoria fue significativa porque Krishnamoorthi contaba con una importante ventaja económica y una intensa campaña publicitaria. Stratton recibió el respaldo de Pritzker, que destinó millones de dólares a iniciativas políticas favorables a su candidatura, y consiguió diferenciarse con una posición más progresista en asuntos como la inmigración, el salario mínimo o la sanidad universal.
Los primeros sondeos publicados la dan como favorita. Una encuesta de Public Policy Polling realizada entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre situaba a Stratton con el 49% de la intención de voto, frente al 36% de Tracy. Se trata de un único sondeo, encargado por Chicago News Weekly, por lo que la distancia debe interpretarse con precaución. La cita electoral, además, se produce en un contexto de competencia nacional por el control del Senado, donde cada escaño será decisivo.

Tracy presenta la carrera como una oportunidad para dar voz a los republicanos de un estado en el que su partido tiene dificultades para ganar las elecciones estatales. Ha situado el coste de la vida entre sus prioridades y acusa a su rival de ocultar las posiciones más izquierdistas de su programa. “Me presento para dar voz y esperanza a los republicanos de todo el estado”, ha dicho, mientras al mismo tiempo pone distancia con Trump. “No soy un instrumento de nadie”.
Stratton ha construido una campaña dando voz a los ciudadanos del estado que expresan, con lenguaje explícito, su hartazgo con el presidente. La candidata sostiene que la reacción refleja el sentimiento de muchos votantes ante las decisiones de Washington, en particular las medidas migratorias que afectan a los estados gobernados por demócratas.
Su posición más contundente es la petición de abolir el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la agencia federal encargada de hacer cumplir buena parte de las leyes migratorias. Stratton considera que la institución debe desaparecer. “No significa que no quiera fronteras seguras. Por supuesto que sí. Pero eso no es lo que está ocurriendo”.
En el plano económico aspira a elevar el salario mínimo federal a 25 dólares por hora, frente a los 7,25 dólares actuales. En Illinois, donde el mínimo estatal ha subido hasta los 15 dólares, ese nivel sigue siendo insuficiente para afrontar el precio de la vivienda. La candidata también apoya la cobertura de una sanidad universal y ha defendido la reforma o eliminación del filibusterismo, el mecanismo parlamentario que en la práctica exige 60 votos para sacar adelante buena parte de la legislación en el Senado.

Esas propuestas encontrarían obstáculos importantes incluso si los demócratas recuperaran el control de la Cámara alta. La abolición del ICE, la cobertura sanitaria universal y una subida tan pronunciada del salario mínimo necesitarían mayorías legislativas y acuerdos políticos que hoy no están garantizados. “La gente quiere ideas audaces”, ha afirmado.
La sanidad tiene para ella una dimensión personal. Su decisión de entrar en política estuvo marcada por la muerte de su madre, que padecía alzhéimer. Stratton recuerda que, mientras su familia atravesaba esa pérdida, el legislador que la representaba respaldó recortes en los servicios de atención domiciliaria para personas mayores. Aquella experiencia la llevó a presentarse a la Cámara de Representantes de Illinois en 2016.
También sus cuatro hijas influyen en su manera de abordar la economía. Las mayores, ya adultas, se preguntan si podrán comprar una vivienda, mientras que una de ellas depende de un seguro contratado a través de la ley federal de atención sanitaria asequible. Tras la expiración de los créditos fiscales federales que reducían el coste de las primas, tuvo que elegir un plan con menos prestaciones, según ha contado Stratton. “Ver de primera mano los desafíos a los que se han enfrentado mis hijas me ha convertido en una mejor servidora pública” ha dicho.
En el plano institucional, Stratton promete continuar parte del trabajo que Durbin deja pendiente, en particular la búsqueda de una vía hacia la ciudadanía para los jóvenes inmigrantes acogidos al programa DACA. La relación con Pritzker, decisiva en su ascenso, es una cuestión que deberá resolver si llega a Washington. Stratton reivindica las medidas de protección del derecho al aborto, pero insiste en que su responsabilidad es la de representar a todo Illinois, incluidas las comunidades rurales que a menudo sienten que las decisiones se toman pensando exclusivamente en Chicago. “No se trata solo de la división entre el campo y la ciudad. Se trata de construir un puente entre ambos”. Para demostrarlo, asegura haber recorrido todos los rincones del estado durante sus años como vicegobernadora.
La elección general la enfrenta ahora a Don Tracy, antiguo presidente del Partido Republicano de Illinois. El estado tiene una clara inclinación demócrata, pero Stratton insiste en no asegurar la victoria. “Siempre hay gente que da por hecho que ganemos porque es Illinois. Yo me tomo esta carrera en serio, estoy trabajando duro para transmitir mi mensaje y ganar sin miedo”, ha explicado.

