Hay periodistas que cuentan Hollywood. Y luego está María Estévez, que decidió convertir esa geografía del mito en su territorio cotidiano. Madrileña formada en la cultura de la crónica internacional, corresponsal en distintas capitales antes de fijar su base en Los Ángeles, Estévez lleva más de una década narrando la industria audiovisual desde el epicentro mismo de su maquinaria simbólica. Su trayectoria no se limita a la alfombra roja ni al destello del estreno: ha entrevistado a varias generaciones de estrellas —de los iconos clásicos a los rostros moldeados por las plataformas—, ha seguido la transformación del sistema de estudios tras la irrupción del streaming y ha sido testigo directo de las huelgas de guionistas y actores que reconfiguraron el equilibrio de poder en la industria.
Desde que nació Artículo14, ha sido su voz en California, articulando una mirada que combina acceso privilegiado y distancia crítica. En su agenda caben nombres que forman parte de la historia del cine —de Robert Redford a Lauren Bacall, pero también Julia Roberts o George Clooney— y figuras que encarnan la nueva celebridad global, moldeada por las redes sociales y por una exposición permanente. Estévez ha cubierto ceremonias de los Oscar, festivales internacionales y crisis reputacionales que estallan en cuestión de minutos al otro lado del Atlántico. Ha visto cómo se firman contratos millonarios en verano y cómo se desmoronan carreras en un solo fin de semana. Conoce la coreografía del glamour y también sus silencios, las estrategias de los publicistas y el miedo íntimo que se esconde tras la sonrisa perfectamente ensayada.
Su periodismo se apoya en una convicción que atraviesa su carrera: la curiosidad como método y el rigor como ética. Quienes han seguido sus crónicas saben que su aproximación no se agota en la anécdota ni en el titular fácil. Le interesa el contexto industrial, la dimensión política de la cultura popular, el pulso social de una ciudad atravesada por tensiones migratorias, desigualdad y debates identitarios. Los Ángeles que ella describe no es solo la postal de las colinas y los estudios; es también la trastienda donde se acumulan aspiraciones rotas, la ciudad vulnerable a los incendios, a las huelgas y a los vaivenes electorales que impactan de lleno en la comunidad artística.
En Esto es Hollywood, que presenta el 26 de febrero en la sede de Artículo14, Estévez sistematiza esa experiencia acumulada y propone un recorrido por la anatomía real de la industria: sus egos, sus pactos tácitos, sus contradicciones morales y su innegable capacidad de seducción. El libro levanta la alfombra roja para mostrar la infraestructura humana que sostiene el espectáculo, y lo hace con una prosa directa, informada y consciente de que el mito solo se entiende cuando se conoce su engranaje. Antes de esa cita, conversamos con ella sobre la adrenalina intacta de cada entrevista, la transformación de Hollywood en tiempos de incertidumbre política y el precio personal que implica vivir profesionalmente en la ciudad donde los sueños se fabrican en serie.

¿Cuál ha sido la entrevista más desafiante de tu carrera?
Todas son un desafío. Tal vez sentarme con Robert Redford, porque era el actor al que más admiraba. La entrevista con Lauren Bacall, como cuento en el libro, fue complicada al principio y luego se volvió maravillosa.
Hablas de “todo lo que se esconde tras el glamur”. ¿Qué es lo que más sorprende cuando uno cruza esa alfombra roja por dentro?
El miedo. Estos ídolos, como cualquier persona, son de carne y hueso. Tienen miedos e inseguridades. Su temor al fracaso y al rechazo es enorme. Por eso muchos se esconden detrás del personaje que han creado. Son pocos los que se muestran tal y como son. Las nuevas generaciones parecen menos intimidadas ante los medios, pero quizá se deba a que están muy expuestas en redes sociales y se enfrentan al público de otra manera.
En el libro abordas polémicas, egos e intimidades… De todos los temas que tratas, ¿cuál es tu favorito y por qué?
Uno de los temas que más disfruté escribiendo fue la trastienda de Los Ángeles, la cara B de Hollywood: ese lugar donde muchos sueños se han convertido en pesadillas.
Después de tantos años cubriendo Hollywood, ¿sigues sintiendo la misma adrenalina antes de una gran entrevista?
Siempre. Si hay algo que se ha convertido en mi combustible es la curiosidad. Soy muy preguntona desde niña y me interesa escuchar a la gente. Cada entrevista, aunque haya hablado varias veces con el mismo artista, es distinta. Cada día tiene una energía diferente.
Has sido corresponsal en diferentes destinos. ¿Qué dirías que define tu mirada como corresponsal?
Ser capaz de vivir cada mañana como si fuera única. Lo importante es estar en el presente y preparar siempre los temas con cuidado. El rigor y la dedicación, aunque a veces impliquen sacrificar mucho tiempo personal.
Muchos artistas se están yendo de EE UU tras la llegada de Trump. ¿Se ha notado en la industria del cine? ¿Hay un declive?
Hollywood ya estaba en declive antes de su llegada. Comparado con lo que fue, hoy Hollywood está lejos de aquella época dorada. Muchos dicen que Hollywood está muerto.
Los Ángeles es una ciudad vibrante y diversa. ¿Hay miedo al ICE? ¿Han cambiado los hábitos de los angelinos por temor a detenciones arbitrarias?
En muchas ciudades de Estados Unidos hay ciudadanos que sienten miedo ante el ICE, y Los Ángeles no es la excepción. Algunas familias han dejado de salir a la calle, de ir al médico, al supermercado o a cenar fuera. Incluso hay niños que han faltado al colegio. Para muchos, la vida cotidiana ha cambiado por completo.
