Votación

Meloni se enfrenta a un referéndum que podría suponer el fin de su invencibilidad

La estabilidad de la primera ministra puede verse truncada si pierde en esta cita con las urnas a un año de las generales

Meloni
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, durante una entrevista
Efe

La tercera semana de la guerra en Irán iniciada por EE UU e Israel, con los mercados descontrolados y las víctimas en Oriente Medio, representa también el último esfuerzo para el Gobierno Meloni en una campaña electoral a nivel interno que puede ser fundamental para su horizonte político. Este 22 y 23 de marzo los italianos e italianas están llamados a votar un importante referéndum constitucional sobre la reforma de la justicia. Un tema tan complejo como histórico, que lleva décadas abierto: la separación de las carreras de fiscal y juez, que la mayoría de los países europeos ya prevé y, además, un cambio profundo en el órgano de control y gobierno de la judicatura. Temas que la mayoría en Italia ve muy técnicos y alejados de su cotidianidad, algo que ha determinado una campaña electoral feroz y politizada en las últimas semanas.

El Gobierno de Giorgia Meloni lleva desde el inicio de la legislatura defendiendo esta reforma, una lucha histórica del centro derecha, especialmente de Forza Italia y que Silvio Berlusconi defendió durante su larga carrera política. Para la primera ministra representaba la gran apuesta de una legislatura estable pero estancada, con una economía que no crece y un escenario internacional que eclipsa otras ambiciones en política interna. La líder era consciente, de hecho, de que la separación de las carreras en la magistratura obtenía consensos también en la izquierda y que podría allanar aún más su camino para las generales de 2027. Pero el 28 de febrero con el inicio de un nuevo conflicto en Oriente Próximo el escenario cambió completamente. “Para cambiar las tendencias en un contexto como el de la política italiana hace falta un imprevisto y eso es lo que ha sucedido”, dice Massimiliano Panari, profesor de Sociología de la Comunicación de la Universidad de Módena y Reggio Emilia.

Giorgia Meloni durante una reunión formal de los miembros del Consejo Europeo en Bruselas
EFE/EPA/OLIVIER MATTHYS

Los sondeos empezaron a mostrar en las dos últimas semanas que el “sí”, que defiende el Gobierno Meloni y el “no”, que defiende de manera casi unitaria la oposición de izquierdas, estaban cada vez más cerca. Un resultado muy ajustado y que dependerá de la afluencia, que tendencialmente ha sido cada vez más baja en las citas electorales en Italia, ya que en este tipo de referéndum no se necesita quórum. La situación forzó a la primera ministra a hacer lo que en Italia llaman “scendere in campo” (entrar en acción), poniéndose en primera persona a pedir el voto para intentar captar la atención lo máximo posible. “La guerra ha politizado aún más el ambiente porque cambia directamente la agenda del Gobierno. De hecho eso ha forzado la personalización de Meloni de la campaña electoral y el cambio de temas, debido a las consecuencias directas en el coste de la vida del conflicto”, dice Panari. De hecho, el jueves a última hora el Oriente Próximo aprobó un paquete de medidas que durará 20 días y que le costará 550 millones para rebajar el precio del combustible 25 céntimos.

Simplificando el discurso, tanto la oposición como el Gobierno, la campaña para una consulta sobre una reforma de la justicia se acabó convirtiendo en una feroz campaña política. Así, Giorgia Meloni dijo hace unos días en un evento en Milán, mientras pedía el voto que si la reforma no supera este referéndum “inmigrantes ilegales, violadores, pedófilos y narcotraficantes que ponen en riesgo tu seguridad serán puestos en libertad”. Aumentado el enfrentamiento directo entre la política y la magistratura, acusando a esta de boicotear la defensa de la seguridad del Ejecutivo. Así como los defensores del “no”, entre los que están también importantes jueces antimafia, que insisten en que esta reforma de la justicia, que necesitaría modificar siete puntos de la Constitución, significaría para Italia una deriva “autoritaria” que limita la independencia de la justicia.

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La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, gesticula durante una sesión en la cámara del Senado en Roma
Efe

La última carta de Meloni fue romper los esquemas de la comunicación tradicional y asistir como invitada a un famoso podcast italiano: Pulp Podcast. Presentado por Mr. Marra y el ex marido de la influencer Chiara Ferragni y polémico rapero, Fedez. En la conversación de casi una hora la primera ministra habla del referéndum y de la situación internacional intentando poner de relevancia su capacidad para no romper con la alianza atlántica y la administración Trump, pero permanecer afín a un discurso europeo. De hecho, ha llamado la atención durante las últimas semanas su postura afín a la de Pedro Sánchez expresando que las bases estadounidenses en Italia podría solo usarse para aspectos logísticos previstos en los acuerdos firmados en los años 50. Meloni, con gran habilidad política, había leído a la población, reacia a la guerra y al conflicto en curso, en medio de una campaña electoral que, se ha demostrado, cada vez más decisiva para su futuro.

Así lo explica la periodista especializada en Tribunales del Huffington Post Italia, Federica Olivo, “es una cuestión muy técnica por lo que es muy difícil que las personas se sientan aludidas por esa razón se ha politizado convirtiéndose en un referéndum, no de la justicia, sino del Gobierno Meloni”. Esto quiere decir, explica, que los ciudadanos ya no van a votar pensando en lo que creen sobre la magistratura, sino en lo que creen sobre la primera ministra y sus tres años y medio de Gobierno. “Por esta razón el clima parecía el de unas generales y hemos presenciado cómo cada una de las partes jugaba a ver quién era más exagerado con sus argumentos sacando temas que no tenía nada que ver al debate”, explica.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni
EFE/EPA/CIRO FUSCO

Italia y sus referendos

Precisamente ahora que se cumplen 80 años desde que todas las mujeres italianas pudieron ejercer por primera vez el derecho al voto eligiendo, precisamente en un referéndum, entre el modelo de Estado, monarquía o república, Italia se encuentra ante una consulta crucial. Desde entonces el país ha vivido 77 referéndums, 72 derogatorios, uno consultivo y cuatro constitucionales. Este será el quinto y, precisamente porque es constitucional, ha pasado ya por la aprobación del Parlamento y necesita ahora ser “confirmado” por los italianos.

Ante unos sondeos muy ajustados ambos escenarios son plausibles. Si gana el “si”, explica Federica Olivo, se confirma que una parte importante de ciudadanía italiana aprueba consolidadamente el liderazgo de Meloni. Además, dice Panari, confirmaría que Meloni se prepara ya para una segunda legislatura donde podría aspirar a una reforma aún mayor: la presidencialista.

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La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, junto a la guardia de honor de Serbia
Efe

Si gana el “no”, el tablero, a un año de las generales, cambia completamente. Significaría, antes de nada, la primera gran derrota de Meloni que tendría que rendir cuentas en un contexto que se vuelve cada vez más difícil con las consecuencias económicas derivadas de la guerra. “Significaría el final oficial de la larga luna de miel de la coalición de extrema derecha y que los rumores de decepción por parte de su electorado podrían traducirse en una clara abstención en 2027”, explica. Para la izquierda, añade, es una buena noticia en principio, pero hace aún más complejo su escenario ante una falta de liderazgo clara entre los dos partidos progresistas. “Con las posibilidades de ganar a Meloni en el horizonte la lucha entre el Partido Democrático y el Movimiento Cinco Estrellas será mucho más feroz”, finaliza Panari.

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