EE UU

Trump se felicita a sí mismo en el discurso del Estado de la Unión más largo de la Historia

Una larga recitación de supuestos logros y repetidos enfrentamientos con los demócratas marcan el primer discurso de su segundo mandato

Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante su primer discurso del Estado de la Unión de su segundo mandato
Efe

El presidente de EE UU, Donald Trump, aprovechó su discurso sobre el estado de la Unión del martes para insistir en que el país está “ganando”, ofreciendo un relato triunfalista de su primer año del segundo mandato, a pesar de que las encuestas muestran un electorado escéptico y su agenda sigue siendo objeto de polémica tanto en Estados Unidos como en el extranjero.

El discurso, el más largo de la historia, de aproximadamente una hora y 50 minutos, contenía pocas propuestas políticas nuevas. Trump trató de proyectar impulso y confianza y sonar victorioso, declarando un “cambio histórico” y prometiendo que “nunca daremos marcha atrás”. En la prensa local, lo analizan como una actuación ya familiar: una larga recitación de supuestos logros, invitados sorpresa en la tribuna como símbolos del éxito nacional y repetidos enfrentamientos con los demócratas, algunos de los cuales abandonaron la sala, sostuvieron carteles de protesta o le interrumpieron desde el Hemiciclo.

La caída en la popularidad

En el discurso no se hizo ninguna mención a la falta de apoyos. Las encuestas recientes cuentan una historia diferente a la que describió el presidente. Una encuesta realizada por el Washington Post, ABC News e Ipsos reveló que solo el 39% de los votantes tiene una opinión positiva de su presidencia, mientras que otras encuestas muestran que está en desventaja en materia de economía e inmigración, precisamente los temas en los que más ha hecho hincapié.

Donald Trump
El presidente Trump durante su discurso en el Capitolio
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El panorama económico, según Trump

En cuanto a la economía, Trump pintó un panorama implacablemente optimista, apoyándose en afirmaciones que los críticos han cuestionado y burlándose del enfoque de los demócratas, en un momento en que el progreso en la reducción del coste de vida ha sido desigual. El magnate republicano anunció lo que denominó un “compromiso de protección al contribuyente” para proteger a los hogares de las facturas de electricidad más altas vinculadas al crecimiento de los centros de datos, y dijo que su vicepresidente, JD Vance, lideraría una nueva “guerra contra el fraude”.

La inmigración, otro tema emblemático, se planteó en términos muy duros. El presidente alegó que una refugiada ucraniana había sido asesinado en Carolina del Norte por un inmigrante -una afirmación que contradice el hecho de que el sospechoso es ciudadano estadounidense- y defendió una aplicación agresiva de la ley. Esa represión ha sido objeto de fuertes críticas ya que en Minéapolis murieron dos estadounidenses abatidas por las fuerzas del ICE.

Trump también volvió a afirmar que se había producido un fraude electoral generalizado y presionó al Congreso para que reactivara una legislación paralizada sobre este respecto, a pesar de que se han desmentido repetidamente. Además, prometió que su Administración “siempre protegerá” Medicaid, incluso si la Ley One Big Beautiful Bill -la piedra angular de la legislación nacional de su segundo mandato- impone recortes que se prevé que costarán la cobertura sanitaria a millones de personas.

¿Ataque a Irán?

La política exterior apareció tarde en el discurso. Trump tardó aproximadamente 90 minutos en abordar el tema de Irán, un asunto que muchos aliados y adversarios siguen con atención. Cuando lo hizo, dedicó unos tres minutos a reiterar argumentos anteriores, asegurando que prefería la diplomacia y advirtiendo a Teherán que no siguiera adelante con su “siniestro” programa de armas nucleares. Apenas dio explicaciones sobre por qué Estados Unidos ha acumulado su mayor presencia militar en Oriente Medio desde 2003.

El presidente se enfrentó repetidamente a los demócratas en la Cámara, aunque no llegó a reprender directamente a los jueces del Tribunal Supremo presentes por su reciente fallo sobre los aranceles. Un gran golpe que afeó sus logros. También utilizó historias personales para subrayar las quejas por las guerras culturales, Erika Kirk, la viuda del polémico Charlie Kirk, fue una de las invitadas a la tribuna de Trump. El mandatario también relató la experiencia de un estudiante de la Liberty University y sugiriendo que se limitaran las escuelas que permiten a los alumnos realizar la transición sin el consentimiento de los padres.

La réplica de Spanberger

En la respuesta de la oposición, fue una mujer, la gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, la que le dio la réplica: ¿Está el presidente haciendo la vida más asequible? ¿Está manteniendo la seguridad de los estadounidenses? ¿Está trabajando en nombre de los estadounidenses? En los tres casos, argumentó, la respuesta era no, y afirmó que Trump no había ofrecido “soluciones reales a los retos apremiantes de nuestra nación”.

El discurso también incluyó momentos espectaculares para animar estas casi dos horas de oratoria. Trump anunció varios honores, entre ellos la Medalla Presidencial de la Libertad para el equipo masculino de hockey de Estados Unidos, ganador de la medalla de oro, cuyos miembros hicieron una entrada espectacular entre los vítores del público. Cabe recordar que la selección femenina rechazó la invitación de Trump.

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