Las palabras del director ejecutivo de la empresa alemana de defensa Rheinmetall, Armin Papperger, han desatado una controversia internacional. Sus comentarios machistas, en los que minimizaba la industria ucraniana de drones al compararla con “amas de casa con impresoras 3D en la cocina” y con un juego de “Legos”, han provocado una respuesta inmediata y contundente desde Kiev, además de abrir el debate sobre el papel de la innovación en la guerra moderna.
La reacción más visible llegó del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien no tardó en responder con ironía. Si realmente las amas de casa ucranianas son capaces de producir drones eficaces, señaló, “entonces cualquier ama de casa podrían ser CEO de Rheinmetall”.

El papel clave de las mujeres
Desde el Gobierno ucraniano, la primera ministra, Yulia Svyrydenko, calificó las declaraciones de Papperger de sexistas y destacó el papel fundamental de las mujeres en el esfuerzo bélico. En un país donde más de 70.000 mujeres forman parte de las Fuerzas Armadas —y cerca de 20.000 participan directamente en combate—, la presencia femenina en tareas técnicas como el desarrollo y operación de drones es cada vez más visible.
Yes, Europe’s defense is powered by Ukrainian “housewives.”
Ukrainian women are indeed an essential part of Ukraine’s war effort and of Europe’s security.
They have stepped with courage into many areas once seen as male-dominated, bringing energy, discipline, and…
— Yulia Svyrydenko (@Svyrydenko_Y) March 29, 2026
En redes sociales, usuarios y responsables políticos respondieron con etiquetas irónicas como #MadeByHousewives o #LegoDrones, reivindicando la eficacia de estos sistemas.
Los responsables ucranianos aseguran que sus drones han contribuido a destruir miles de vehículos militares rusos, incluidos más de 11.000 tanques. En la guerra actual, estos dispositivos se han convertido en una herramienta clave, hasta el punto de que se estima que causan alrededor del 80% de las bajas en combate en ambos bandos.
#MadeByHousewives in Ukraine 🎀🇺🇦 https://t.co/KXbyANNfgC pic.twitter.com/wtjczmNPYz
— Maria Pysarenko (@PysarenkoMaria) March 29, 2026
La respuesta institucional no tardó en llegar desde la propia Rheinmetall. La compañía emitió un comunicado en el que expresaba su “máximo respeto” por el sector de defensa ucraniano y reconocía su capacidad de innovación y resiliencia en condiciones extremadamente difíciles. Sin embargo, el texto evitó incluir una disculpa directa de su director ejecutivo, lo que ha mantenido viva la controversia.
We have the utmost respect for the Ukrainian people’s immense efforts in defending themselves against the Russian attack – now for more than four years. Every single woman and man in 🇺🇦 is making an immeasurable contribution. It is to Ukraine’s particular credit that it is…
— Rheinmetall (@RheinmetallAG) March 29, 2026
Redefine la industria militar
Más allá del cruce de declaraciones, el fondo del debate apunta a una transformación profunda del sector militar. Ucrania, tras más de cuatro años de guerra a gran escala, ha desarrollado una industria de defensa altamente adaptativa, capaz de producir millones de drones al año. Esta capacidad no solo responde a la necesidad, sino también a una lógica de innovación rápida, donde pequeños equipos pueden diseñar soluciones eficaces en tiempos muy reducidos.
Paradójicamente, Alemania y Ucrania mantienen una estrecha cooperación en este ámbito. Empresas de ambos países trabajan conjuntamente en proyectos de producción de drones en suelo europeo, con el objetivo de aumentar la capacidad industrial y responder a la creciente demanda. Rheinmetall, además, es uno de los principales proveedores de material militar a Ucrania.
Al final, las palabras de Papperger lejos de desacreditar a la industria ucraniana, han servido para visibilizar su papel y abrir un debate internacional sobre cómo se está redefiniendo la guerra en el siglo XXI.
