Con motivo de la sexta edición de la Supercopa de España de fútbol masculino en Arabia Saudí toca recapitular sobre algunas cuestiones, seis años después del terremoto que desató Luis Rubiales.
La primera de ellas es que el formato que se estrenó en enero de 2020 fue un éxito respecto a la edición anterior. Abrir el trofeo a 4 dio más valor al mismo y permitió que el aficionado disfrutase de dos semifinales además de abrir el torneo a 4 aficiones en lugar de restringirlo solo a las dos finalistas.
Es cierto que, tras unos años de semifinales apasionantes con prórrogas incluidas, este año la goleada del Barcelona al Athletic de Bilbao puso en entredicho la actitud del equipo de San Mamés, demasiado ocupado en defenderse entre la liga y la Champions que en intentar un imposible en Yeda.
Pareció dar el equipo la razón a Iñaki Williams que ya lo había anunciado: “La Supercopa en Arabia para mí es una mierda, no tiene sentido porque para los aficionados es muy complicado acompañar al equipo”. Los de Valverde fueron goleados por el Barça 5-0, en el minuto 34 ya perdían 3-0.
Diferente fue la segunda semifinal, un partido muy flojo del Real Madrid que sin embargo se clasificó por pegada, la que tuvo nada más empezar el partido con un zapatazo de Valverde y de la que careció el Atlético, con ocasiones pero sin puntería ante la puerta de Courtois. Y así llegó la enésima final Barça -Real Madrid que volvió a ganar el Barça y le costó el puesto a Xabi Alonso.
Mas allá de eso, entrando en el trasfondo social que se vendió en 2020 “ llevar la Supercopa a Arabia para ayudar a avanzar a las mujeres saudíes” el escenario ha cambiado.
Salvo el 2021 año en el que se tuvo que celebrar en Andalucía por el COVID, los miembros de la expedición que acompaña cada año la disputa del torneo, prensa y otros acompañantes podemos dar fe del avance del país en algunas cuestiones que tienen que ver con la mujer. En otros aspectos todo sigue igual, siendo cada año uno de los países que acumula más denuncias por no respetar los derechos humanos.
Mas allá de la propaganda en tiempos de Rubiales, forzando realidades que no eran del todo ciertas, sí es justo contar qué está ocurriendo ahora.
Crece el interés por practicar fútbol en las mujeres saudíes, según nos contestan estos días algunos árbitros españoles que viven en Jeddah. En pocos años se ha pasado de un escenario en el que el fútbol femenino era exclusivo para mujeres, en la grada, en el césped y en el arbitraje, a normalizar que un árbitro pite partidos femeninos y masculinos, y que en la grada haya hombres viendo a las mujeres, algo prohibido hasta hace poco.
Cuentan que hasta la apertura al mundo exterior, cuando se empezaron a conceder visados turísticos, las mujeres del país no tenían cultura deportiva porque el deporte no estaba a su alcance. Esa tardía incorporación dificulta que las condiciones físicas de jugadoras y árbitras les permitan avanzar más rápidamente. Pero llegará, porque tienen mucho interés en avanzar.
Todos sabemos por qué la RFEF se llevó la Supercopa de España a Arabia Saudí, es evidente que por causas puramente económicas. Pero también es esperanzador comprobar que las mujeres saudíes y el deporte avanzan de la mano, testigo de ello son unos cuantos españoles y españolas que juegan y arbitran allí.



