Ábalos no será la “sentencia final” de Sánchez

La reciente sentencia del Tribunal Supremo (TS) al exministro, José Luis Ábalos, y de su exasesor Koldo García, ha marcado un punto de inflexión en el actual escenario político español. Ambos han sido enviados a prisión provisional sin fianza por...

La reciente sentencia del Tribunal Supremo (TS) al exministro, José Luis Ábalos, y de su exasesor Koldo García, ha marcado un punto de inflexión en el actual escenario político español. Ambos han sido enviados a prisión provisional sin fianza por orden del TS, que considera que existe un “riesgo extremo de fuga” ante la proximidad del juicio y las elevadas penas solicitadas —de hasta 30 años de cárcel— por presuntos delitos de malversación, cohecho, tráfico de influencias, pertenencia a organización criminal y uso de información privilegiada.

Este golpe judicial se suma a un deterioro creciente del entorno político del presidente Pedro Sánchez, que afronta uno de los momentos más delicados desde su llegada a la Moncloa. Los analistas María Dabán, Manuel Mostaza y Pablo Simón responden a Artículo14.

Según el director de Asuntos Públicos en ATREVIA, Manuel Mostaza, el Gobierno “vuelve a sufrir otra importante derrota parlamentaria” y atraviesa una situación “poco sostenible” porque “no tiene capacidad de gobernar” y su entorno está “acosado por acusaciones muy graves de corrupción”.

Mostaza subraya que Ábalos no es un actor menor en el entramado político de Sánchez, sino “la persona que defendió la moción de censura y fue su todopoderoso secretario de organización”. La pérdida de figuras clave y el desprestigio creciente del partido, afirma, dejan a Sánchez frente a una “coalición en negativo”, sostenida únicamente por el rechazo a una alternancia política.

El problema, apunta el analista, es que el desgaste afecta directamente a los socios de Gobierno. Junts, por ejemplo, “es el eslabón más débil”, presionado por el ascenso de Aliança Catalana y cada vez menos dispuesto a sostener un Ejecutivo que acumula escándalos. El PNV y Podemos también sufren el coste reputacional de servir de “muleta a un gobierno con una muy mala imagen de corrupción”. Pese a ello, Mostaza considera improbable que sea una “sentencia final” para Sánchez: “No tiene incentivos para dejar el Gobierno, sobre todo porque vienen procesos judiciales importantes que afectan a su mujer y a su hermano, y no es lo mismo afrontarlos desde la Moncloa que fuera de ella”. En su opinión, “este es otro clavo más sobre el ataúd del Gobierno, pero no el definitivo”.

Desde el punto de vista de analista de El Hormiguero de Antena3 y de Artículo14, María Dabán, coincide en que Sánchez resistirá “todo lo que pueda” porque “siempre podrá tener más control sobre los casos que le afectan estando en el Gobierno que fuera de él”

Dabán considera especialmente reveladora la actitud de los socios parlamentarios, que “están dispuestos a tragar con lo que sea”: algunos admiten que la situación “es insostenible, pero son ellos quienes la sostienen”, mientras que otros “prefieren pensar que esto es cosa de tres jetas”. Según la analista, la corrupción solo preocupa a los aliados de Sánchez cuando “afecta al PP”. Además, advierte que “no hay un final próximo”, ya que cada caso “abre nuevas vías de investigación”.

El politólogo Pablo Simón, por su parte, sitúa el foco en la pérdida de control político. La ruptura con Junts ha privado al Ejecutivo de su mayoría parlamentaria, un hecho que, unido a la crisis por el caso Ábalos, “agrava” la debilidad del Gobierno y lo coloca en una “lógica de presión y desgaste interno”. Simón considera que el Ejecutivo ha perdido el control de una agenda que había recuperado con temas como Palestina, el aborto o el foco en Mazón”, lo que deja a Sánchez sin narrativa y sin capacidad de iniciativa.

El contexto entrelaza así en un escenario de erosión institucional y aislamiento parlamentario. A la crisis interna del PSOE se suman los frentes judiciales abiertos que afectan no solo a antiguos miembros, sino al círculo más próximo del presidente. En palabras de Mostaza, “el populismo iliberal que acusa a los jueces y medios de persecución” podría ser el último recurso de Sánchez para mantenerse en pie, pero quizás “no es suficiente”.

Los expertos coinciden en que no se puede afirmar aún que este sea el fin de Pedro Sánchez, pero sí un punto de no retorno en su ciclo político. La combinación de la crisis interna, pérdida de apoyos parlamentarios y descrédito público ha dejado a su Gobierno en una situación de inestabilidad. Igualmente, Sánchez intentará resistir, pero el desgaste, advierten los politólogos, ya es irreversible y el desenlace parece solo una cuestión de tiempo.

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