Las mujeres desempeñaron un papel determinante en las elecciones autonómicas de Extremadura. Según el estudio postelectoral del CIS, el Partido Popular fue la fuerza más respaldada por las mujeres, con un 32,7% de los votos, seguido del PSOE, que concentró el 24% del apoyo femenino. A mayor distancia se situó Unidas Podemos, con un 13,4%, y Vox, que obtuvo el 7,3%.
El batacazo del PSOE en los comicios se entiende por el desencanto de las mujeres hacia este partido, en un contexto político marcado por los presuntos casos de acoso sexual en sus filas. En un CIS preelectoral, el 27,3 de las mujeres aseguraba que iba a votar al candidato socialista, Miguel Ángel Gallardo. Perdió 3,3 puntos en solo un mes.
Por su parte, María Guardiola, presidenta del PP en Extremadura, solo subió una décima de noviembre a diciembre.
De acuerdo con el estudio, el 84,1% de las mujeres acudieron a las urnas el pasado 21 de diciembre. En total, 437.506 mujeres tenían la posibilidad de votar, de un total de 890.967 extremeños.
Entre las entrevistadas, la mayoría se encuentra en un rango de edad entre 45 y 54 años. El estado civil mayoritario de la mujer votante es el de casada (el 50,9%) frente a un 28,2% que se identificó como soltera, un 14,4% como viuda y un 5% como divorciada, mientras que las separadas representan un 1,2%.

Los datos dibujan un electorado mayoritariamente activo o con trayectoria laboral previa. El 11,8% de ellas tienen estudios primarios, el 13% cuenta con estudios secundarios de primera etapa, el 17,3% con estudios secundarios de segunda etapa, y el 20,4% dispone de estudios superiores o universitarios. Asimismo, se indica que el 49,8% de las mujeres trabaja en la actualidad, lo que confirma una elevada inserción en el mercado laboral. Además, el 20,3% está jubilada o es pensionista tras haber trabajado previamente, el 5,3% percibe una pensión sin haber trabajado antes, el 9,9% se encuentra en paro habiendo trabajado con anterioridad, el 5,7% son estudiantes y el 6,3% se dedica al trabajo doméstico no remunerado.
El 40,2% reconoce ser de clase media– alta y el 18 de clase baja -pobre. Solo el 30% cobra entre 1.100 a 1.800 euros al mes. Más de 5.000 euros solo el 3,6 frente al 4, 7 de los hombres.
El CIS refleja que la implicación electoral femenina no solo fue cuantitativamente relevante, sino que también se caracterizó por una decisión de voto mayoritariamente firme antes del inicio de la campaña. Y es que el 85,3% de las mujeres no cambió su decisión de voto durante la campaña electoral frente al 14,4% que sí lo hizo.
Esta cifra confirma que, al igual que ocurrió en el conjunto del electorado, la campaña tuvo un impacto limitado en la modificación de preferencias entre las mujeres. La conclusión general es clara: la gran mayoría de las votantes acudió a las urnas con una decisión ya tomada.
Entre las mujeres que modificaron su elección, el 78,9% lo hizo una sola vez a lo largo de la campaña, mientras que los cambios múltiples fueron minoritarios. Esto refuerza la idea de que no se produjo una volatilidad electoral intensa, sino más bien ajustes finales en un segmento reducido del electorado femenino.
Sin embargo, cuando se pregunta específicamente por la influencia de la campaña en la decisión final de voto, el escepticismo es mayor. Solo el 19,9% de las mujeres afirmó que la campaña influyó mucho en su decisión y un 18,4% que influyó bastante, mientras que un 32,6% aseguró que no influyó en absoluto. Este dato encaja con la elevada proporción de votantes que no modificaron su elección inicial y refuerza la idea de un electorado femenino con posiciones políticas consolidadas.
En cuanto al grado de interés por la campaña, las mujeres mostraron un seguimiento notable (el 56,2%) , aunque destaca el seguimiento de los hombres (63,5%).
