El golpe de Carmen Díez (esposa de Tejero): “Que salga vivo aunque esté toda la vida en la cárcel”

Desesperada, trató de contactar multitud de veces son su marido. Sí que localizó a su hijo: "Si yo pudiera volver a parir ningún hijo mío sería militar"

El teniente coronel Tejero y su esposa, Carmen Díez
A14

Carmen Díez se hartó de decir durante las horas posteriores al golpe de Estado del 23-F que a su marido, el teniente coronel Antonio Tejero, el Ejército lo había dejao tirao como una colilla”. Una y otra vez repitió la expresión durante las conversaciones telefónicas que la Guardia Civil intervino en su domicilio y que ayer desclasificó el Gobierno, 45 años después de la asonada.

La esposa de Tejero, intranquila por cómo se iban sucediendo los hechos y viendo que el golpe quedaba en manos de su marido sin la colaboración de otros mandos militares, comenzó a descolgar incesantemente el teléfono, primero a la búsqueda de su esposo y luego al consuelo de su familia.

Del sinfín de llamadas realizadas al Palacio del Congreso y a cuarteles militares solo obtenía emplazamientos a la calma hasta que localizó a Juan García Carrés, el único civil condenado por el intento de golpe de Estado y el que se había encargado de suministrar los autobuses para desplazar a los guardias civiles durante el 23-F.

“No va a haber sangre, hija mía”

“Dile que no se preocupe”, traslado Tejero a García Carrés en una conversación a dos bandas. “No va a haber sangre, hija mía. No te preocupes“. Pero la desesperación de Carmen Díez fue total durante toda la jornada y así se lo trasladó a algunas de las personas que la telefonearon a su domicilio:

—Pídele a Dios que salgan sanos y vivos.

—Saldrán.

—Es lo único que me importa, aunque esté toda la vida en la cárcel. Es lo único que me importa.

Las conversaciones con allegados se sucedieron durante la jornada, todas en una línea parecida: breves para no interrumpir la línea telefónica y siempre con la idea presente de que a Tejero lo habían dejao tirao como una colilla”.

En un instante logró contactar con su hijo, también militar, después de que le devolvieran una llamada.

Madre e hijo

—Aquí la Academia General Militar. Aquí el teniente coronel. ¿Quería hablar usted con él, eh? Ahora se pone.

—Antoñito, soy tu madre.

—Hola, ¿qué tal, madre?

—Bien, hijo mío. Ya te puedes imaginar que a tu padre lo han dejao tirao como a una colilla.

—Ya, ha sido un fracaso.

—Todo el Ejército estaba detrás, hijo mío.

—¿Y qué ha pasado?

—Pues que el Ejército se ha rajado.

—Hijoputas!

—Eso ha pasado hijo de mi alma. Así que pídele a Dios que la cosa termine normal, es lo único que me da miedo

—Bueno y tú ¿qué tal estás?

¿Qué va a pasar con padre?

—Yo estoy muy bien, demasiado bien. Pero fíjate que … tengo una decepción de ver como han dejao a tu padre tirao como una colilla.

—Bueno, y ahora ¿qué va a pasar con padre?

—Pues no lo sé, nada más le pido a Dios que salga sano. Que esté en la prisión toda la vida

—¿Tú sabes lo que es eso madre?

—Pero que salga sano. ¿Que?

—Pero, tu sabes lo que es eso?

—Si sé lo que es eso

—¿Tú lo has leído en el código?

—¿Qué?

—Tu lo has leído en el código de justicia militar ?

—¿Qué?

—Que si tu lo has leído en el código de justicia militar?

—No, no,la pena de muerte la han quitao

—¿Eh?

—Que la pena de muerte la han quitao

—Anda, Anda! pero que mas da eso que esté toda la

—Bueno son 12 años de prisión

—¿Cuántos?

—12

—¡Ay, madre! Bueno, qué tal estais todos?

“Si yo pudiera volver a parir ningún hijo mío sería militar”

—Todos estamos… pero lo que quiero es que estés tu tranquilo

—Si, ya ves tú

—Eso si hijo de mi alma. Si yo pudiera volverte a parir

—¿Eh?

—Si yo pudiera volverte a parir ninguno sería militar de mis hijos

—Qué dices?

—Que si yo pudiera volver a parir ningún hijo mío sería militar.

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