Gertrudis Alcázar, la secretaria, era “una pieza operativa esencial dentro de la red organizada”

Se ocupaba de "la gestión cotidiana de la red", ejecutaba órdenes del expresidente y manejó la facturación con el fin de dotar de "apariencia documental a movimientos financieros carentes de causa económica real"

La secretaria de Zapatero ocupaba el tercer nivel de la estructura diseñada por el expresidente.
La secretaria de Zapatero ocupaba el tercer nivel de la estructura diseñada por el expresidente.
Kiloycuarto

El auto del juez Calama no solo describe “la existencia de una estructura, organizada y estable, dirigida por José Luis Rodríguez Zapatero, orientada al ejercicio ilícito de influencias ante autoridades nacionales y extranjeras, así como a la obtención de resoluciones administrativas y ventajas económicas en favor de terceros”, sino que también reconstruye el escalafón de esta trama en cuyo vértice se halla el expresidente del Gobierno.

A Zapatero le atribuye “el liderazgo estratégico” y “los contactos institucionales y empresariales de alto nivel”, cuyas operaciones se coordinan desde su oficina en la calle Ferraz, desde donde se procedió a un reparto funcional de tareas orientado a “maximizar la eficacia de las gestiones ante organismos públicos”.

En este reparto aparecen una serie de “colaboradores de confianza”, entre los que el juez destaca a su secretaria María Gertrudis Alcázar (‘Gertru’) , la cual ostenta “un papel operativo esencial dentro de la red organizada orientada al ejercicio ilícito de influencias” puesto que en sus manos está “la elaboración y la cobertura formal de documentación” que usa la estructura.

“La gestión cotidiana de la red”

Por todo ello, el juez ha ordenado la incautación de los terminales móviles y los dispositivos electrónicos de María Gertrudis Alcázar, así como la intervención soportes tecnológicos capaces de almacenar no sólo mensajes de texto y correos electrónicos, sino también otros generados por aplicaciones de comunicaciones tipo WhatsApp. La investigación persigue en este sentido el listado o agenda de contactos que figuren almacenados en cuentas de correo electrónico, registro de llamadas y mensajes de todos sus dispositivos.

Según la descripción de los niveles del juez de la estructura organizada por Zapatero, en un segundo peldaño se situaría la sociedad Whathefav-SL —cuyas administradoras y socias son sus hijas— y en un tercer estadio su secretaria, encargada de “la gestión cotidiana de la red” y también con el rol de “ejecutar directamente las órdenes impartidas” por el expresidente del Gobierno.

En este tercer nivel, aparece también Cristóbal Cano Quiles, con un rol equivalente al de María Gertrudis y en contacto permanente con ella, en su caso como gestor diario del entorno societario controlado por Julio Martínez Martínez.

Facturación desvinculada de la realidad

Uno de los trabajos de María Gertrudis aparece vinculada a “una operativa de facturación desvinculada de la realidad económica, pues únicamente va dirigida a generar un soporte documental”.

Y se cita este caso: “María Gertrudis pregunta a Cristóbal Cano respecto de la emisión de una factura por un importe de 20.000 euros, y plantea la posibilidad de emitir una o varias facturas, solicitando indicaciones sobre los conceptos que han de consignarse en ellas. Tal extremo evidencia de forma clara una previa concertación sobre el contenido, conceptos e importe de las facturas que se van a emitir”.

La conclusión inicial, en este sentido, del juez es que “ambos se encargan de proporcionar cobertura formal y documental a la operativa, coordinando la emisión de facturas, los conceptos a consignar y los importes”. Y más aún: “este patrón evidencia un modus operandi estable y reiterado, orientado a dotar de apariencia documental a movimientos financieros carentes de causa económica real”.

A los mandos del e-mail de Zapatero

Según el juez, María Gertrudis actuó como usuaria principal de la cuenta presidentezapatero@presidentezapatero.com, lo que la convierte en “un nodo central de comunicación y gestión documental” desde su posición en la oficina de la calle Ferraz, descrita como un “centro de coordinación de la red en el que se impartieron instrucciones, se elaboraron documentos y se gestionaron comunicaciones sensibles”. Desde la oficina, sigue el auto del juez, “se articula la operativa financiera y societaria y su alrededor actuaron colaboradores de confianza”.

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