El registro practicado por la Policía Nacional en el despacho del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero en la calle Ferraz incluyó la apertura de una caja fuerte que los agentes del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT) no pudieron abrir en un primer momento al no entregárseles la llave. El GOIT está especializado en la apertura de cajas de seguridad y el acceso a zonas ocultas, así que la falta de la llave no iba a ser impedimento para acceder a ella, pero finalmente la llave apareció y no fue necesario forzar la cerradura.
Según fuentes de la investigación consultadas por Efe, durante el registro se halló algún dinero en efectivo pero fueron “cantidades no significativas” en esta operación bautizada como Operación Tíbet que ha supuesto la imputación de Zapatero y que le obligará a declarar ante la Audiencia Nacional por los presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias, blanqueo de capitales y falsedad documental.
Según el auto del juez Calema, el expresidente del Gobierno actuó como el “vértice” de una organización criminal y se valió de sus hijas, de su amigo Julio Martínez Martínez y de un entramado societario complejo para cobrar comisiones ilícitas por ejercer su influencia en altas estancias políticas españolas e internacionales. Una de las actuaciones más sospechas para la Justicia es la que llevó a cabo para posibilitar el rescate público de la compañía aérea Plus Ultra mediante 53 millones de euros inyectados por el Gobierno de Pedro Sánchez.
La incautación de dispositivos
Durante el registro de la Policía en el despacho de Zapatero, estuvo presente su secretaria personal, Gertrudis Alcázar, a quien el juez atribuye “un papel operativo esencial dentro de la red organizada orientada al ejercicio ilícito de influencias”, puesto que en sus manos está “la elaboración y la cobertura formal de documentación” que usa la estructura.
Por este motivo, los agentes de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) de la Policía Nacional incautó los terminales móviles y los dispositivos electrónicos de la secretaria de Zapatero, así como los soportes tecnológicos capaces de almacenar no sólo mensajes de texto y correos electrónicos, sino también otros generados por aplicaciones de comunicaciones tipo WhatsApp. La investigación persigue en este sentido el listado o agenda de contactos que figuren almacenados en cuentas de correo electrónico, registro de llamadas y mensajes de todos sus dispositivos.
Además del despacho de Zapatero, los agentes de la UDEF también se personaron en la sede Whathefav, la empresa de marketing que regentan las hijas del expresidente, así como en otras dos sociedades: Inteligencia Prospectiva y Softgestor.

El juez considera que los fondos percibidos por esta red de influencias terminaron en gran parte en el entorno directo del expresidente. Análisis Relevante, la consultora de su amigo Julio Martínez Martínez, habría transferido cerca de 490.000 euros a Zapatero y más de 239.000 a Whathefav. A estas cantidades se suman otras procedentes de Gate Center y de sociedades vinculadas al grupo Thinking Heads, que habrían enviado al expresidente y a la empresa de sus hijas cantidades que en conjunto superan el millón de euros.

