Más allá de su aspecto laboral, el burnout o agotamiento extremo también puede terminar ocurriendo en la pareja. Este desgaste en la relación sentimental lleva a un agotamiento profundo que deja sin energía a uno (o a ambos) de los miembros de la pareja.
Una relación sana y su mantenimiento pasan por grandes esfuerzos, pero hay situaciones que los desbordan o lo hacen insostenibles. Conoce cómo identificar las señales de desgaste, y qué puedes hacer para intentar reconducirlo todo. O qué alternativa hay si esto último no es posible.
Cómo identificar el burnout en la pareja

Saber reconocer el burnout a tiempo es vital para evitar daños, tanto de manera individual como en pareja.
Según los expertos de Psicología y Mente, este problema suele manifestarse a través de tres ejes principales.
Uno de ellos es la falta de empatía y la desconexión emocional. Cuando una de las dos personas empieza a distanciarse en la intimidad y en las situaciones que implican emociones fuertes, se produce una evidencia del desgaste. Las dos partes conviven por convivir, no hay reacciones genuinas y las complicidades se han perdido.
También es muestra del burnout en pareja la fatiga emocional constante. La pesadez mental se acumula, y el simple hecho de realizar una acción normal y corriente en pareja resulta agotadora. Toda interacción se hace cuesta arriba, todo cuesta un mundo.
El tercer pilar lo componen el resentimiento y el cinismo. Se trata de una señal muy alarmante, cuando muchas interacciones se vuelven pasivo-agresivas o sarcásticas. Ya no se cree en una posible mejora, y hay batallas constantes, a menudo causadas por nimiedades. No detener esto a tiempo lleva a una probable ruptura.
Estrategias para recuperar el equilibrio… o para dejarlo ir

Si te has identificado con alguno de los anteriores pilares, debes empezar a actuar si no quieres perder definitivamente la relación.
La psicología recomienda una respuesta desde un profundo cambio estructural en la relación. La comunicación sobre la situación debe ser tan radical como honesta, exponiendo los pensamientos sin culpas.
Las dos partes deben establecer unos límites para desconectar y tener espacios individuales. A menudo, el “conjunto constante”, haciendo todo juntos, es la principal causa del agotamiento.
Finalmente, también es importante realizar un reparto equitativo de la carga mental. Redistribuir la planificación de las tareas y las responsabilidades, así como lo cuidados mutuos, son claves para liberarse de esa pesadez.
No obstante, hay veces que las conversaciones profundas no tienen éxito. O bien, suceden situaciones alarmantes que cruzan cualquier entendimiento, como la toxicidad o el abuso, la incompatibilidad de los valores básicos o la falta de voluntad de mejora de la otra parte.
En esta situación, lo más recomendable es tratar de poner fin a la relación de la mejor manera posible y buscar el camino hacia la sanación. La salud mental es más valiosa que una relación que amenaza tu integridad constantemente, e incluso con faltas graves.
Por lo tanto, es muy importante no ignorar las señales de alarma y actuar para dar un paso a una vida más equilibrada y libre de cargas mentales.


