Hoy en día, parece imposible vivir sin las redes sociales, a pesar de la toxicidad que se vive en esta. Este factor está poniendo en jaque especialmente la salud mental de las mujeres jóvenes, aunque los adultos también se ven afectados por el deterioro de su autoestima y una creciente insatisfacción corporal.
Las falsas realidades, las alteraciones con retoques digitales e IA y los comentarios ofensivos están tras esta crisis de dismorfia corporal tan extendida. La normalización de estos factores está causando que las “imperfecciones” naturales se conviertan en problemas con los que se machacan millones de mujeres.
El impacto de la toxicidad en redes sociales

Las feeds de scroll infinito han llevado a nuestro cerebro a procesar miles de estímulos visuales en cuestión de minutos.
Muchas veces, nos topamos con perfiles de personas percibidas como “superiores”. Su estilo de vida parece mucho mejor que el nuestro, por lo que es inevitable realizar una comparación social ascendente (precisamente, como si fueran superiores a nosotros).
Más allá de su estilo de vida, es imposible no fijarse en la perfección de sus cuerpos. Aunque muchas veces, esconden detrás de estos ediciones digitales, uso de inteligencia artificial, intervenciones quirúrgicas o incluso trastornos relacionados con la alimentación.
De acuerdo con la revista científica Body Image, esta exposición constante a imágenes de cuerpos idealizados en redes sociales ha provocado una autopercepción negativa y una notable insatisfacción corporal en millones de usuarios y usuarias.
En pocas palabras, las “imperfecciones” comunes como las arrugas o las estrías se han convertido en inseguridad digital. Esta afecta especialmente a los jóvenes, pero también a los adultos.
Estas imágenes, sumadas a los comentarios peyorativos y degradantes que realizan algunos usuarios, han hecho de la toxicidad en redes sociales un serio problema para la salud mental de muchas personas.
Por ello, los profesionales en la salud mental recomiendan establecer una higiene digital para mitigar los efectos negativos del social media.
Estrategias para proteger tu salud mental

Un primer paso para mejorar la relación con el teléfono móvil es hacer una limpieza en el entorno digital. Como si fuera skincare, pero del feed (¿feedcare?).
Acciones como silenciar cuentas y palabras clave de contenidos que afecten a la salud mental, o dejar de seguir e incluso bloquear a quienes promueven técnicas que provoquen inseguridades ayudan mucho en esta tarea.
También, diversificar el contenido e incluir cuentas con información y análisis sobre la neutralidad corporal puede aliviar las preocupaciones generadas por otros perfiles.
Otro gesto de gran utilidad y que muchas personas no suelen aceptar es reducir el tiempo empleado en las redes sociales.
Los algoritmos están preparados para “atrapar” al usuario y generar dopamina, un neurotransmisor del sistema de recompensa del cerebro que produce motivación y placer. A mayor exposición, mayor dependencia de esta, y eventualmente puede llegar a producirse un cuadro de ansiedad y/o depresión.
Por este motivo, los expertos recomiendan establecer franjas horarias y limitaciones en el uso continuado. Especialmente, es recomendable evitar la primera hora de la mañana y la última del día, para no afectar ni a los primeros momentos de activación del cerebro ni al descanso de este.
En definitiva, superar la toxicidad de las redes es posible con un notable esfuerzo. Si bien, también es necesario un cambio colectivo para fomentar los cuerpos reales, y no los perfectos. O, al menos, validar todos los tipos de cuerpos existentes y arrinconar la crítica hiriente.
Si crees que tienes serios problemas para lidiar con las redes sociales, no dudes en acudir a un profesional de la salud mental para que pueda ayudarte a superarla.
