Hay un padecimiento relacionado con la grasa acumulada en las piernas que muchas veces se confunde con el sobrepeso. Sin embargo, en realidad es una enfermedad inflamatoria y crónica, llamada lipedema.
Este padecimiento, reconocido como enfermedad por la OMS desde 2018, afecta principalmente a las mujeres. Y el dolor físico y la frustración de su infradiagnóstico puede alargarse durante años si no se detecta en sus etapas iniciales.
Qué es el lipedema y cómo diferenciarlo del sobrepeso

El lipedema es una alteración de la grasa corporal, producida por la acumulación progresiva y desproporcionada de los lípidos. Es más común en extremidades inferiores, pero también puede suceder en los brazos.
Suele presentar una inflación crónica, llegando a provocar dolor al tacto e incluso una pesadez extrema. Además, suele aparecer o empeorar en épocas de cambios hormonales intensos, como un embarazo o en la menopausia.
Si bien se desconoce su origen exacto, los expertos apuntan precisamente a las hormonas y a la genética.
Esta inflamación del tejido adiposo suele suceder en las mujeres. La amplia mayoría de casos son femeninos, si bien los hombres pueden padecerla también y casi siempre de manera vinculada a los factores genéticos. Por ello, se cree firmemente en el papel hormonal en el caso de las mujeres.
Por su parecido a los síntomas de la obesidad común, muchas veces no se diagnostica adecuadamente. Sin embargo, existen algunas distinciones muy específicas entre lipedema y sobrepeso.
Los principales son el dolor y la sensibilidad en las zonas con grasa, la desproporcionalidad corporal (poca presencia de grasa en general, salvo en las extremidades) y la resistencia a la salubridad (no presenta cambios que sí se manifestarían al llevar un estilo de vida más saludable).
Adicionalmente, puede manifestarse mediante hematomas espontáneos y la acumulación de grasa en tobillos y muñecas. Estos factores no sucederían en la obesidad generalizada.
Tratamientos e infradiagnóstico

Otro problema viene con que es un padecimiento muy infradiagnosticado. Se estima que el 11% de la población femenina se ven afectadas por este problema de salud (Journal of the American Academy of Dermatology), pero a la mayoría se les habría diagnosticado como obesidad o problemas similares.
Como enfermedad crónica, el lipedema puede manejarse pero no erradicarse del todo. Sin embargo, la mejora en la calidad de vida es muy grande. Principalmente, gracias a las nuevas vías de tratamiento.
Las más habituales, menos invasivas, se enfocan en reducir la inflamación y mejorar el retorno linfático. La recomendación del uso de las medias de compresión es común. Además, los deportes como la natación o el aquagym favorecen el drenaje sin cargar las articulaciones. Asimismo, las dietas antiinflamatorias y el drenaje linfático manual también ayudan mucho.
Si este no funciona, es posible que el médico recomiende una intervención quirúrgica. Mediante una liposucción, principalmente asistida con agua a presión, se pueden separar los adipocitos daños (células que almacenan los triglicéridos o grasas) sin destruir los vasos linfáticos.
Desde la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), reclaman la “desestigmatización de los cuerpos femeninos” y un esfuerzo por el diagnóstico adecuado de esta enfermedad. El manejo multidisciplinar también es clave para detectarla a tiempo, y evitar el retraso en su identificación.
