Ni teta ni biberón: la guía para una lactancia mixta feliz y sin juicios

Al final, no se trata de elegir entre teta o biberón, sino de entender que ambos pueden convivir en armonía

El 47% de las españolas amamanta a su hijo
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Durante años, la maternidad se ha movido entre extremos: el amamantamiento exclusivo como símbolo de entrega y naturalidad, y el biberón como alternativa práctica y moderna. Pero entre ambos caminos existe una opción tan válida como poco reconocida: la lactancia mixta, una combinación que busca lo mejor de los dos mundos y que, lejos de ser un fracaso, puede convertirse en una experiencia equilibrada, feliz y libre de culpas.

Cada vez más madres optan por combinar la leche materna con la leche de fórmula, ya sea por necesidad médica, por conciliación laboral o simplemente por elección personal. Sin embargo, todavía persisten mitos y juicios que dificultan vivir esta etapa con serenidad. Frente a ello, profesionales de la salud y asociaciones de apoyo a la lactancia defienden un mensaje claro: toda forma de alimentar con amor es válida.

Una decisión personal, no un juicio social

En la práctica, muchas madres comienzan dando el pecho de manera exclusiva, pero en algún momento incorporan el biberón. Las razones son múltiples: una producción de leche insuficiente, el regreso al trabajo, problemas de agarre, cansancio o, sencillamente, la búsqueda de un equilibrio familiar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, pero también reconoce que cada familia debe encontrar su propio modelo, siempre que el bebé reciba una nutrición adecuada.

Según la pediatra y asesora de lactancia María Villaseñor, “no existe una única manera correcta de alimentar a un bebé. Lo importante es que la madre esté tranquila, informada y acompañada. Una madre en paz transmite seguridad a su hijo, y eso también alimenta”.

La lactancia mixta, explica la experta, “no es un fracaso, sino una adaptación”. Combinar ambas leches permite mantener el vínculo emocional de la lactancia natural, a la vez que se garantiza el aporte nutricional y la flexibilidad que la fórmula puede ofrecer en determinados momentos.

Claves para una lactancia mixta exitosa

Lejos de la improvisación, la lactancia mixta requiere ciertos cuidados para mantener el equilibrio entre el pecho y el biberón. Los especialistas recomiendan introducir la fórmula de manera gradual, para evitar que el bebé rechace el pecho o que disminuya la producción de leche.

Entre las estrategias más efectivas se encuentran:

  • Alternar tomas: ofrecer primero el pecho y luego el biberón si el bebé sigue con hambre.
  • Usar biberones con tetina fisiológica, que imiten el flujo y la forma del pezón, facilitando el cambio entre ambas opciones.
  • Estimular la producción de leche con extracciones manuales o con sacaleches, especialmente si la madre pasa muchas horas sin amamantar.
  • Y, sobre todo, no comparar: cada bebé tiene su ritmo y sus necesidades, y lo que funciona para una familia puede no hacerlo para otra.

“Lo esencial es que la lactancia mixta sea una decisión consciente, no una imposición ni un motivo de culpa”, señala Villaseñor. “La maternidad no se mide en mililitros de leche, sino en amor, presencia y bienestar”.

Derribar prejuicios: la maternidad sin etiquetas

En un contexto donde las redes sociales amplifican discursos sobre la “maternidad perfecta”, muchas madres sienten presión por cumplir con expectativas ajenas. Algunas son juzgadas por no dar el pecho; otras, por hacerlo “demasiado tiempo”. La lactancia mixta rompe con esa dicotomía y reivindica la libertad de elección.

Diversos movimientos de apoyo a la crianza respetuosa insisten en que la salud mental materna también forma parte del bienestar del bebé. La fatiga, la ansiedad o la frustración pueden afectar la lactancia tanto como la falta de leche. Por eso, acompañar sin juzgar y ofrecer información confiable es esencial para que cada madre encuentre su propio equilibrio.

Una nueva mirada sobre alimentar

Al final, no se trata de elegir entre teta o biberón, sino de entender que ambos pueden convivir en armonía. La lactancia mixta, cuando se vive desde la calma y el respeto, permite disfrutar del acto de alimentar sin miedo ni culpa.

Cada toma, cada mirada y cada gesto de ternura siguen siendo los mismos. Porque lo que nutre de verdad no es solo la leche, sino el vínculo, el amor y la libertad de criar sin etiquetas.

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