¿Por qué es cada vez más difícil que los niños duerman?

La actividad física en los niños es la mejor aliada para una buena rutina del sueño

Para un desarrollo apto, los niños de menos de cinco años deben tener una buena rutina del sueño, según lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

No obstante, en los últimos años se ha complicado que los infantes tengan una rutina de sueño regular debido al abuso de pantallas o la falta de juegos activos, explica la organización.

Los primeros problemas de sueño aparecen durante los primeros meses de vida, según la doctora Laura González, pediatra en el Hospital Quirónsalud Clideba de Badajoz. “La causa más común que favorece la aparición de estos problemas es la ausencia de rutinas de sueño adecuadas por horarios irregulares, abuso de pantallas y falta de límites”, asevera la experta.

Con los años y el crecimiento dentro de las actividades escolares, los patrones del no dormir pueden incrementar. “También pueden influir eventos estresantes como el periodo de exámenes o el inicio del curso escolar, y matiza que es igualmente importante cuidar la alimentación y los patrones de luz”, explica la doctora González.

Para qué sirve dormir

La doctora González explica que el dormir y el soñar, son fundamentales para el desarrollo del aprendizaje. “Permite integrar lo aprendido durante el día y avanzar en los hitos del desarrollo, de ahí que haya que dedicarle especial atención durante la infancia”, asevera la experta.

Efectos negativos

La médico asevera que cuando un niño no duerme, puede generar varios problemas como en la capacidad de aprendizaje, la atención, la memoria e incluso el poder regular las emociones. El déficit de sueño de manera crónica suele afectar el rendimiento escolar, la conducta y el estado de ánimo del niño.

Educación del sueño

La médico explica que es importante educar a las infancias para dormir de acuerdo a sus edades. “Establecer rutinas predecibles, fomentar la autonomía para dormirse y ajustar los horarios a la edad del niño son los tres consejos que da para sentar la base de dicha educación. Todo debe estar adaptado a cada familia, su domicilio y su estilo de vida”, asevera la médico.

Las parasomnias — como el sonambulismo, los terrores nocturnos y las pesadillas, y los respiratorios como los ronquidos o las pausas de apnea— deben ser conocidos por las familias de los pequeños para poder ayudarles a reconducir, proteger y calmar.

De acuerdo con la doctora, los bebés necesitan rutinas simples y repetitivas. “Necesitan señales claras que diferencien el día de la noche y favoreciendo que concilien el sueño acompañados, pero sin excesiva intervención”, agrega.

Los niños necesitan un horario estable y una de las situaciones a evitar, es que cenen en grandes cantidades. “Necesitan actividad física durante el día, un cuarto tranquilo con luz cálida y limitar el uso de pantallas, especialmente antes de dormir”, asegura. La doctora González hace énfasis en la última debido a que hay que prestar especial atención a los adolescentes con este tema. “La recomendación es especialmente importante, hasta el punto de que se aconseja retirar las pantallas de la habitación durante la noche”, agrega.

Según la doctora, la mayoría de problemas de sueño tienen solución. “El sueño es tan importante para nuestro bienestar como lo son la alimentación y la actividad física. No es solo dormir, es ayudar al niño a crecer sano y a aprender mejor. Dormir bien es un regalo para toda la familia”, finaliza.

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