Ignacio Romano iba a bordo del Iryo 6076, en el tercer vagón, uno de los más afectados por la embestida del AVE 180 que iba detrás. “El primero es el que ha recibido el impacto directo, el segundo y luego el tercero, que ha sido el último y que ha quedado inclinado 45 grados sobre el terraplén”, ha recordado en el programa Espejo Público.
Romano, testigo directo del accidente ferroviario entre Los Yébenes y Urda (Toledo) ha descrito que llevaban parados “diez minutos” y “hemos notado esa colisión tremenda que nos ha desplazado por el vagón”. Romano ha contado que tras el impacto, dentro del vagón 2, han buscado “quién estaba bien de nosotros, quién estaba pidiendo y nos hemos organizado entre nosotros para romper una ventana, para poder pedir ayuda y luego intentar socorrer a aquellos pasajeros que hemos visto que estaban heridos. En concreto, en mi vagón pues había dos personas bastante graves“.

Este pasajero ha contado que en su vagón “una persona estaba inconsciente, la otra estaba consciente y bueno pues hemos priorizado el estar con ellos, el acompañarlos, sobre todo la persona que estaba consciente para que no se encontrara sola hasta que ya empezaron a venir los servicios de emergencia. Ya los hemos ayudado en el vagón y bueno posteriormente seguir las instrucciones que nos han dado y una vez estabilizados, sacarlos”.
Romano no está seguro de cuánto han tardado los servicios de emergencia, “creo que no más de 25 minutos”.
“Una vez que hemos bajado del vagón, habiendo ya sacado a las personas que estaban dentro, en una situación de desorientación, nos han dirigido hacia un espacio que han habilitado dentro del campo donde estamos”, ha explicado Romano a Susanna Griso. “Nos han ofrecido asistencia, ayuda de todo tipo, agua…”.

Sobre el resto de fallecidos de otros coches, el superviviente del accidente ferroviario ha asegurado que “las personas heridas graves que pudieran estar en los otros vagones, se han perimetrado los vagones, con lo cual, los pasajeros que estábamos, gracias a Dios, ilesos, heridos leves, no hemos podido ver a otros pasajeros que no estuvieran tan bien como nosotros”.
Una vez que se ha bajado Romano del vagón ha podido ver el resto del siniestro. “Desde dentro del vagón no he visto, porque además el vagón estaba inclinado y no teníamos ningún tipo de visibilidad, simplemente veíamos el terraplén y nada más”.
Romano asegura que una vez que se ha bajado, sobre las 10:30, ya sí que ha visto uno de los vagones calcinados. “Pero ya no tenía ni humo, ni fuego, ni nada. “He estado más de una hora y media en el vagón pues ayudando a los pasajeros y los servicios de emergencia y cuando yo bajaba ya no había ningún tipo de fuego, ni humo, ni nada”.
Sobre las comunicaciones, “hemos podido rellamar y contactar sin problema. En ese mismo momento era complicado, de hecho, bueno, nos hemos prestado el teléfono entre los que lo teníamos, porque podéis imaginar que con el impacto los teléfonos que no estuvieran en la mano o que no estuvieran en algún bolsillo pues han salido despedidos. Entre nosotros nos hemos puesto de acuerdo para llamar a diferentes familiares o personas de contacto, pero las comunicaciones han funcionado”, ha reconocido a Espejo Público.

