Durante años, el café ha pasado de ser señalado como un hábito poco saludable a convertirse en una bebida casi reivindicada por la ciencia. Esta transformación se apoya en un mejor conocimiento de su composición y de sus efectos reales en el organismo. El cardiólogo José Abellán explica que el café es mucho más que cafeína y que sus efectos van más allá del sistema nervioso.
Lejos de ser una simple bebida estimulante, el café es una infusión compleja con decenas de compuestos bioactivos. Según José Abellán, esa riqueza química explica por qué sus efectos no se limitan al cerebro, sino que también alcanzan al aparato digestivo, a los riñones y al sistema cardiovascular.
Qué contiene realmente una taza de café
Uno de los errores más frecuentes es reducir el café a su contenido en cafeína. José Abellán recuerda que esta bebida aporta ácidos clorogénicos, antioxidantes con potencial efecto beneficioso, además de diterpenos, trigonelina, ácidos fenólicos y melanoidinas. A ello se suman minerales como el magnesio o el potasio, que también influyen en distintas funciones del organismo.
Esta combinación convierte al café en una bebida biológicamente activa. Para José Abellán, entender esta complejidad es clave para explicar por qué el café puede tener efectos positivos en la salud cuando se consume de forma moderada y regular.
El impacto del café en el corazón y la tensión arterial
La cafeína tiene un efecto estimulante evidente, algo que José Abellán no niega. A corto plazo, el café aumenta la sensación de alerta, mejora la concentración y puede generar una percepción de mayor energía. Sin embargo, también provoca un incremento transitorio de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca, un aspecto que ha alimentado durante años su mala fama.
Aun así, José Abellán subraya que no existe evidencia sólida de que el consumo habitual de café aumente el riesgo de hipertensión arterial. De hecho, los estudios más recientes apuntan a que el consumo moderado no se asocia a un mayor riesgo de arritmias, incluida la fibrilación auricular. Eso sí, el cardiólogo insiste en aplicar el sentido común: si una persona nota palpitaciones tras tomar café, lo prudente es evitarlo.
Café y riesgo cardiovascular a largo plazo
Más allá de los efectos inmediatos, José Abellán destaca que el consumo regular de café se asocia con un perfil cardiovascular más favorable. Las personas que lo toman de forma habitual presentan menores tasas de enfermedad cardiovascular y una mayor esperanza de vida, según muestran diversos estudios observacionales.
Para el cardiólogo, estos datos sugieren que el café puede integrarse sin problemas en un estilo de vida saludable, siempre que se tenga en cuenta la tolerancia individual a la cafeína y las condiciones médicas de cada persona. No se trata de una bebida milagro, pero tampoco de un enemigo de la salud.
Beneficios más allá del corazón
Los efectos del café no se limitan al ámbito cardiovascular. José Abellán señala que su consumo se ha asociado a un menor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, como el colorrectal, el hepático o el de próstata. Incluso algunos estudios relacionan el café con una menor mortalidad prematura, aunque el experto pide interpretar estos resultados con cautela.

“Los datos apuntan a que el café es seguro y potencialmente beneficioso, pero siempre dentro de un consumo moderado”, explica José Abellán, que insiste en no extraer conclusiones simplistas.
Cuánto café es seguro y cómo conviene prepararlo
La cantidad y el método de preparación también importan. José Abellán sitúa el umbral seguro en torno a los 400-450 miligramos de cafeína al día, lo que equivale aproximadamente a cuatro tazas de café largo. Superar esa cantidad puede aumentar el riesgo de efectos adversos, sobre todo en personas sensibles.
En cuanto a la preparación, el cardiólogo destaca que el café filtrado es la opción más recomendable desde el punto de vista cardiovascular. El filtrado elimina compuestos como el cafestol y el kahweol, relacionados con un ligero aumento del colesterol LDL.
El veredicto final de José Abellán
El mensaje de José Abellán es claro: el café no debe verse ni como un veneno ni como un medicamento. Aunque no hay base científica para recomendar su consumo con fines preventivos, tampoco hay motivos para demonizarlo.
“El café es una bebida cultural que, hasta donde sabemos, puede formar parte de un estilo de vida muy saludable”, concluye José Abellán. La clave, como casi siempre en nutrición, está en la moderación y en escuchar al propio cuerpo.
