Tal y como está el mercado inmobiliario, Laura Pato (Ourense, 1988) ha aprendido a arrojar al asunto una buena dosis de sarcasmo. Arquitecta de formación y diseñadora gráfica por deriva natural, encontró en Instagram un laboratorio donde mezcla arte, crítica social y humor bajo el alias de Le Petit Patito. Cada anuncio de piso que lee en voz alta es un pequeño cataclismo. Por detrás de las fotos bonitas siempre asoma una grieta.
Lo suyo es desnudar las vergüenzas. Si el anuncio promete “espacio diáfano”, ella traduce: no hay paredes porque tampoco hay metros. Y donde dice “ideal para persona dinámica”, escucha: si mides más de 1,65 quizá roces el techo. Ha visto camas dentro de armarios (minimalismo carcelario chic), duchas abrazando inodoros en armoniosa convivencia y estudios de lujo en trasteros con WiFi.
Le exaspera que nos hayamos acostumbrado a viviendas ínfimas y bajos sin ventanas, a pagar 1.000 euros por el privilegio de no poder estirarte sin invadir la cocina. Pero se niega a señalar al inquilino, que bastante tiene con sobrevivir al casting de nóminas y avalistas. El problema, insiste, es sistémico. Mientras tanto, convierte la frustración colectiva en reels de edición “muy de andar por casa” que desmontan el mercado mejor que cualquier informe técnico. Su utopía no es un palacio con molduras, sino algo tan escaso como luz natural, metros habitables y la certeza de que una casa vuelva a ser un hogar, no una trinchera.
Desde ese anhelo casi revolucionario en 2026, la invitamos a hacer inventario de desastres.
¿Cuándo descubriste el humor como arma para no incomodar demasiado?
Cuando me di cuenta de que me podían llegar a hacer gracia chistes de personas horribles. El humor es el Caballo de Troya y lo que pienso de verdad son los soldados griegos del interior.
¿Qué parte de ti no asoma nunca en Instagram?
Nunca veréis en mi Instagram una captura de pantalla de Strava con el número de kilómetros que he corrido un domingo por la mañana temprano.
Si tu casa escribiese un anuncio sobre ti, ¿qué defectos intentarías vender como “encanto original”?
Muy alegre y dicharachera. Canta Un Mundo Ideal de Aladdín mientras pasa la aspiradora. Pone especial énfasis en la parte que dice “ven princesa, y déjate llevar.
¿Es más difícil encontrar piso digno o pareja que no diga “yo no soy así” cuando enseña la vena machista?
Puedes heredar un buen piso si el anterior inquilino era amigo tuyo y el casero acepta darte preferencia en lugar de poner el piso en Idealista. En cambio las parejas no se pueden heredar de amigos. O no está bien visto. Así que supongo que es más fácil encontrar piso.
¿El machismo sigue siendo material inagotable para una creadora de contenido?
Es material inagotable de decepciones.
¿Instagram ha convertido la neurosis femenina en aspiracional?
Creo que la neurosis es transversal.
¿Qué objeto cotidiano convierte automáticamente un piso en hogar y cuál en trauma?
En hogar, un buen cazo pequeño de acero inoxidable y pequeños puntos de luz cálida bien distribuidos por toda la vivienda. En trauma, luz cenital fría.
¿Lo tuyo es curiosidad sociológica o hate con estudios superiores?
Si con curiosidad sociológica queremos decir cotilleo, me quedo con curiosidad sociológica.
¿El algoritmo es el nuevo tirano?
Creo que lo de tirano se le queda grande; más bien lo compararía con el glutamato monosódico.
¿Te ríes de ti misma con la misma ironía con la que dibujas?
Me río más de mi misma que de Borja Pérez en Qué Vida Más Triste.
¿Te consideras referente del feminismo?
Un referente feminista es mi abuela, que se fue a Alemania sin saber alemán y al volver nos arregló la vida a todos. Yo solo respondo con relativa gracia a los haters en Instagram.
¿No crees que al feminismo actual le falta sentido del humor?
Creo que no. Basta asomarse a las redes o al activismo cultural actual para comprobar que el feminismo se revisita, se cuestiona y juega incluso con sus propias contradicciones. Además, el humor no está reñido con el compromiso. Al contrario: demuestra que un movimiento está vivo, que es capaz de pensarse críticamente y que no se convierte en dogma. A mí sólo me gusta el Dogma 95. Lo que no parece estar tan vivo, por ejemplo, es el “ismo” de los burpees a las cinco de la mañana. Ahí sí detecto una preocupante falta de sentido del humor, probablemente fruto precisamente de tomarse demasiado en serio a uno mismo.

¿Cuál es tu compra completamente irracional favorita?
Una corbata de pura seda de Moschino con el estampado de la foto de los que creía dos patos pero resultaron ser ocas.
Una tendencia que detestes pero ames estéticamente.
Para que algo me guste estéticamente primero necesito que al menos me interese intelectualmente. Dicho esto, ahora mismo me gusta la tendencia de los muebles de inox, pero se que me va a dejar de gustar pronto. Es lo que pasa con las cosas que aparecen “de la nada” y se quedan en lo superficial. Tic, tac.
¿Qué prenda define mejor 2026: el cinturón con mensaje o el pijama emocional?
El pijama me define desde 1988.
¿Te indigna más un piso sin ventanas o las reflexiones íntimas de las influencers con frases que invitan a sanar tu niña interior?
Siempre tenemos la opción de dejar de seguir, pero no la de abrir un hueco en una pared en la que seguramente tu casero tampoco te permite agujerear para colgar un cuadro. Así que lo de los pisos sin ventanas.
Si tu humor fuera una estancia de una casa, ¿sería la cocina, el trastero, un balcón con vistas…?
El vestidor. Sin él me sentiría desnuda.
