El cometa 3I/ATLAS continúa dejándose estudiar a medida que atraviesa el sistema solar interior, y cada nueva observación está enriqueciendo la comprensión científica sobre los objetos que proceden de otras estrellas. Se trata del tercer visitante interestelar identificado por la astronomía moderna, motivo por el que se ha convertido en una oportunidad única para analizar la química de mundos formados fuera de nuestro entorno.
Su máxima aproximación a la Tierra será el 19 de diciembre. Y la comunidad científica se prepara para aprovechar cada dato antes de que desaparezca rumbo a Júpiter y, más tarde, al espacio interestelar.
Las investigaciones realizadas hasta ahora demuestran que el cometa 3I/ATLAS no solo es un cuerpo excepcional por su origen, sino por su composición química. Gracias a observaciones con el poderoso radiotelescopio ALMA, en Chile, un equipo liderado por Martin Cordiner, del Centro Goddard de la NASA, ha detectado en el cometa dos moléculas fundamentales para la química prebiótica: metanol y cianuro de hidrógeno.
Metanol y cianuro: las pistas que ofrece un cometa ajeno a nuestro Sol
Lo que distingue al cometa 3I/ATLAS de otros cometas previamente estudiados no es la presencia de estas moléculas, sino su proporción. Según el estudio preliminar publicado en arXiv, el metanol representa alrededor del 8% del vapor total que emana del objeto. Una cifra cuatro veces mayor que la observada en cometas del sistema solar. Además, el cometa está produciendo metanol a un ritmo de unos 40 kilogramos por segundo, mientras que el cianuro de hidrógeno alcanza tasas de entre 0,25 y 0,5 kilogramos por segundo.

Estas diferencias químicas sitúan al cometa 3I/ATLAS en una categoría muy singular. Aunque en nuestro sistema el metanol y el cianuro son compuestos minoritarios, en este objeto interestelar son abundantes. Eso sugiere condiciones de formación muy distintas. Los investigadores señalan que el metanol no solo procede del núcleo, sino también de la coma. Lo que implicaría reacciones adicionales en la superficie o en el entorno inmediato del cometa.
Este comportamiento del cometa 3I/ATLAS refuerza la idea de que el metanol es un pilar inevitable en la ruta hacia moléculas orgánicas más complejas, como aminoácidos o proteínas, esenciales para el desarrollo de la vida. Cordiner insiste en que es químicamente difícil imaginar un proceso prebiótico robusto sin una producción sustancial de metanol.
Un cometa rojo, asimétrico y químicamente desconcertante
El cometa 3I/ATLAS también ha sorprendido por sus características físicas. Su tono rojizo sugiere una química superficial poco habitual. Quizá producto de largos periodos viajando sin acercarse a ninguna estrella. Además, mostró actividad gaseosa a distancias en las que otros cometas se mantienen inertes, lo que apunta a una larga historia de aislamiento en el espacio profundo.

Uno de los descubrimientos más llamativos es la asimetría observada en la distribución de gases. Mientras el cianuro se agota en la cara iluminada por el Sol, el metanol se intensifica precisamente en esa dirección. Para los científicos, esta anomalía del cometa 3I/ATLAS podría explicarse por diferencias térmicas en su núcleo o incluso por procesos internos similares al criovolcanismo.
Algunos investigadores, como Josep Trigo-Rodríguez, habían planteado que cometas ricos en metales podrían generar metanol mediante reacciones químicas desencadenadas por el calor solar. El comportamiento del cometa 3I/ATLAS parece encajar parcialmente en esa hipótesis. Sin embargo, aún no se han reunido pruebas concluyentes. Habrá que seguir estudiándolo.
