Psicología

Los Reyes Magos, desconcertados: del retinol a los 8 al bisturí a los 15

Cada vez antes y con mayor naturalidad, las niñas redactan la carta en un lenguaje que no les pertenece. La fantasía cede el paso a la presión estética y maquillarse deja de ser un juego

La perversión no está en el maquillaje, sino en la presión

Sus majestades los Reyes Magos de Oriente no salen de su asombro. Ahora las niñas les devuelven con gesto mohíno el estuche de la señorita Pepis, aquel con el que tantas generaciones jugaron a ensayar la vida adulta. Era otra época: nos asomábamos al mundo de los mayores de manera teatral, casi de puntillas y envueltas en colores deliberadamente exagerados. Un trazo torcido, una sombra imposible, la boca desbordada… El rostro era un lienzo para el error y la risa, un territorio donde todo resultaba divertido. Sin más.

Hoy las niñas ya no quieren fantasear, sino aprender. No a jugar, sino a perfeccionarse. Buscan la técnica exacta para ser impecables, tal y como dictan los tutoriales y los vídeos infinitos de TikTok. Lo que piden a los Reyes Magos es gloss y brillos que dejen los labios carnosos, colorete, iluminador, corrector, sérum con retinol o ácido hialurónico o kits de spa infantil. El fenómeno se conoce como cometicorexia una obsesión con consecuencias nefastas sobre la salud mental y la piel. Las pantallas les enseñan los códigos, los gestos, las rutinas para un resultado impecable y borrar cualquier rastro (¿de qué?). El maquillaje ha dejado de ser ficción para convertirse en realismo cargado de expectativas y una disciplina temprana de normas estéticas. La niña se vuelve adulta demasiado pronto y el juego deja de ser juego para convertirse en presión.

Carta tradicional a los Reyes Magos
ShutterStock

Con estos productos, cada vez más sofisticados, y técnicas cada vez más precisas, se miran a sí mismas sin ternura e implacables. Les estamos quitando el derecho a la fantasía. No tienen otro horizonte aspiracional que conseguir una piel de cristal, combatir las arrugas antes de que el tiempo haya tenido ocasión de pasar por su rostro. Al final, la señorita Pepis, con todo lo ingenua y cursi que parecía, ha acabado revelándose como la más sensata.

¡Cosmética antiarrugas a los once!

A los diez años es el momento de probar, imitar y ensayar quién se quiere ser. El maquillaje debería ser un gesto más de curiosidad, una forma lúdica de experimentar roles, ganar autonomía y mirarse con otros ojos. El problema viene cuando se transforma en presión bajo unos estándares de belleza muy concretos interfiriendo en la relación con su cuerpo y en su bienestar físico y emocional.

Según un estudio de 2024 de la consultora Kantar, de los 11 a los 16 años incorporan cada vez más productos a su rutina: sérums (+125 %), cremas de noche (+22 %) y cosmética para las arrugas (+9 %) y la piel cansada (+10 %). Con estos datos, es previsible que una buena mordida del gasto medio previsto en España para estos Reyes Magos, entre 240 y 390 euros, se la lleve la cosmética.

En esta cultura estética infantil hay que añadir la manicura. Los niños ayudan a engrosar un mercado global imparable: más de 9 millones de usuarios recurrentes, aproximadamente 40 millones de servicios profesionales al año y más de 26 000 salones solo dedicados al cuidado de uñas, con una facturación de unos 600 millones de euros.

Uñas de gel
Uñas de gel. Pexels

La antesala del bisturí

La cosmeticorexia no se conforma con desbordar la carta infantil dirigida a los Reyes Magos de productos beauty. Apunta más lejos. El último informe de la SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética) confirma que de cada diez pacientes que se someten a una intervención estética, ocho son mujeres, y cada vez más jóvenes. Un tercio tiene entre 18 y 29 años y casi un 2 % es menor de edad. Su ritual precoz acaba convirtiéndose en la antesala del bisturí. La Sociedad Española de Medicina Estética añade otro dato inquietante: el 20 % de los tratamientos con toxina botulínica y ácido hialurónico se aplica a jóvenes de entre 16 y 25 años.

La prensa anglosajona ya ha bautizado a estas niñas y niños obsesionados con productos cosméticos a edades cada vez más tempranas (incluso por debajo de los diez años) como los Sephora Kids. Buscan las marcas más virales y siguen al pie de la letra los dictados de sus ídolos digitales, los instagrammers y tiktokers. Ni siquiera debería estar ahí. La mayoría de las redes sociales fijan una edad mínima de 13 o 14 años para poder abrir una cuenta. La realidad es que casi siete de cada diez niños de entre 10 y 12 años cuenta con un perfil en una red social, según la Asociación valencian de Consumidores y Usuarios Avacu. Save The Children atestigua esta exposición.

Un reciente estudio publicado en Pediatrics analizó 100 vídeos de TikTok donde niñas de entre 7 y 18 años mostraban sus rutinas de cuidado facial: usaban una media de seis productos diarios (algunas hasta doce), con ingredientes como ácidos exfoliantes o péptidos. La actriz Shay Mitchell, con 35,2 millones de seguidores, ha lanzado Rini, una marca de mascarillas dirigidas a niñas desde los 4 años inspirándose en sus hijas. Sus imágenes promocionales han provocado un rechazo masivo en redes y entre dermatólogos.

Más de 50 dólares al mes

En Estados Unidos, hay marcas como Yawn, que ofrece maquillaje y productos a partir de los tres años, o Gyrt, que ha creado una serie de productos que se pueden usar desde los 8 años. Una investigación de la dermatóloga Kathleen Suozzi, de Yale Medicine , concluye que el 20 % de los preadolescentes y adolescentes encuestados gasta más de 50 dólares al mes en productos que no necesitan, y a veces se aplican cinco o más de esos productos”. Observa alarmada cómo una legión de adolescentes y niños “skinfluencers” reseñan productos de belleza y muestran rutinas de varios pasos. “Los vídeos, llamados ‘hauls’, donde los influencers desempacan y prueban sus compras, funcionan muy bien. Literalmente puedes ver cómo la cara de alguien se transforma en la pantalla mientras se aplica los productos”, explica.

Desde el punto de vista dermatológico, el problema son los ingredientes de algunos de ellos, afirma la doctora Suozzi. “Observamos irritación local y alteración temporal de la barrera cutánea. Además, el uso prolongado de ciertos productos podría predisponer a sufrir eccema facial o una afección inflamatoria más duradera”. Suozzi destaca algunos ingredientes que pueden causar dermatitis o dañar la barrera cutánea: fragancias y perfumes, alcoholes, ácidos fuertes o peelings químicos, retinoides y retinol, parabenos y conservantes que liberan formaldehído y aceites que obstruyen los poros.

Yann Poncin, psiquiatra del Centro de Estudios Infantiles de Yale, afirma en este mismo estudio que la psicología detrás de esta tendencia es más profunda. “La adolescencia se trata en gran medida de desarrollar una identidad. Los niños a esta edad se están descubriendo a sí mismos, encontrándose y probando diferentes identidades. Los compañeros son increíblemente importantes y se prioriza la apariencia”.

El mercado simula el mundo adulto

Otro estudio realizado por profesionales de diferentes universidades estadounidenses alerta también del impacto psicológico de la exposición temprana a los estándares de belleza merece una atención vital. “La presión social para usar estos productos a una edad temprana, impulsada por el deseo de emular a los influencers de las redes sociales, puede contribuir a estándares de belleza poco realistas y afectar negativamente la autoestima y la salud mental de los niños, especialmente si no pueden cumplir con los estándares promovidos”.

¿De verdad esto es un juguete?

La infancia siempre juega a ser mayor. Eso no es nuevo ni perverso. El problema es adelantar códigos de seducción, convertir el cuerpo en proyecto y enseñar a mirarse desde comentarios, expectativas y comparaciones, dejando que entre ellos se escurra la infancia. La dermis infantil solo necesita una buena higiene, protector solar y calma. Al cerebro le basta casi la nada para jugar. En cualquier cosa pueda caber un mundo, pero que sea él quien lo imagine.

TAGS DE ESTA NOTICIA