Testimonio

María del Mar Fadón: “No compartiré ni espacio ni tiempo con un Gobierno que ha matado a mi hermano”

Ocho días después del accidente ferroviario en Adamuz, los familiares empiezan a organizarse para demandar. Critican la falta de información y rechazan un funeral de Estado. Hablamos con la hermana del camarero de Renfe que perdió la vida ese fatídico 18 de enero

María del Mar Fadón, hermana de Agustín, fallecido en Adamuz

Con la rabia infiltrada en su duelo y la lucidez que le impone la exigencia de justicia, María del Mar Fadón, hermana de uno de los fallecidos en Adamuz, rechaza un funeral de Estado y responsabiliza al Gobierno de la tragedia. Aporta razones para expresarse con esta claridad: “La muerte de mi hermano es una crónica anunciada. Era empleado de Renfe y volvía de cada viaje quejándose de averías y problemas que iba trasladando a la compañía. Decía que cualquier día recogerían su cuerpo en las vías con una cucharita”.

Desgraciadamente, ese temor se cumplió. Agustín Fadón, vecino de Leganés de 39 años y padre de familia, perdió la vida en el tren Alvia, donde trabajaba como camarero, el domingo 18 de enero. En 2013, se salvó del accidente ferroviario de Angrois. Como la gran mayoría de los familiares y víctimas de Adamuz, esta madrileña ha rechazado la propuesta del Gobierno de celebrar un homenaje de Estado en memoria de los fallecidos. “No compartiré ni espacio ni tiempo con un Gobierno que ha matado a mi hermano. Lo digo en voz alta. No ha muerto. Lo han matado en un accidente que era previsible. Han tenido que perder la vida 45 personas para que salgan a la luz las deficiencias que los empleados venían denunciando desde hace tiempo”.

Restos del Iryo que descarriló y posteriormente chocó contra un Alvia
EFE/ J.J. Guillen

Al dolor por una pérdida que se podría haber evitado, María del Mar suma la rabia por el trato que están recibiendo los afectados y los familiares. “No hemos recibido más atención que una llamada desde la delegación del Gobierno en Madrid para confirmar nuestra asistencia a la ceremonia. Dicen que la han aplazado, pero nos da igual. No iremos ni ahora ni después. Lo único que deseamos es que asuman las consecuencias. Que Óscar Puente apechugue con lo que ha provocado y después dimita. Pero antes de nada tiene que responsabilizarse de esta tragedia. La dimisión es lo de menos porque vendrá otro similar”.

“Lucharé por los compañeros de mi hermano”

Aunque se sienten abandonados, su lucha no va a parar. “Nada puede compensar estas pérdidas, pero lucharé por los compañeros de Agustín, que trabajan con miedo porque saben que esto no fue un incidente, sino el resultado de la falta de mantenimiento y de decisiones políticas que desoyeron las advertencias sobre el estado de las vías y de los trenes”.

El descontento entre las víctimas y los familiares es generalizado. Han surgido algunas iniciativas para asociarse con el fin de presentar demandas legales colectivas. Por ahora, el Tribunal de Instancia número 2 de Montoro (Córdoba) ha recibido una decena de denuncias y otras tantas personaciones relacionadas con el accidente ferroviario. Renfe ha gestionado más de 813 llamadas y entregas de pertenencias, pero persisten quejas por falta de asistencia inicial en hospitales como Andújar, donde heridos leves se sintieron abandonados tras el alta nocturna.

También han empezado a organizarse en grupos de WhatsApp, Facebook y otras plataformas para coordinar y agilizar ayuda en temas laborales, médicos y legales. Una vez resueltos los problemas urgentes, planean acciones judiciales. Uno de los principales reproches es la falta de comunicación. María del Mar denuncia que, desde las primeras horas, la información ha sido y sigue siendo tardía y contradictoria. Una vez superado el impacto inicial, han ido desapareciendo todos, pero “no permitiremos que se que se cierre en falso. Se tienen que esclarecer los hechos y depurar responsabilidades con cada político y organismo implicado”.

De momento, la familia Fadón ha buscado un abogado para recibir asesoramiento. “Nadie nos ha informado de nada. Lo único que sabemos es que ha habido y sigue habiendo negligencia política. ¿Piden un funeral de Estado? ¿Qué consuelo es ese? En su lugar, queremos responsabilidades, explicaciones claras y justicia”. Es un pensamiento colectivo. No creen que un acto público con representación del Gobierno, discursos y cámaras sea lo más oportuno para quienes han perdido a un ser querido de una manera tan repentina y traumática. “Es indecente, irrespetuoso e hipócrita que el Gobierno, que no hizo nada para evitarlo, quiera lavar la cara con un espectáculo aprovechando nuestro dolor”.

María del Mar insiste en que no es una muerte natural, sino un hecho en el que se mezclan la confusión, la rabia, el miedo, la sensación de abandono y el sentimiento de injusticia. Necesitan procesarlo de manera íntima, sin sentirse arrastrados por la rabia hacia los responsables. Marimar reconoce que la indignación se ha apoderado de su duelo, pero esto le permite reclamar justicia. “No por mi hermano, que nadie me lo va a devolver, pero sí por los trabajadores ferroviarios y el resto de los ciudadanos que cada día sufren las consecuencias de la falta de mantenimiento y la mala gestión de los transportes”.