El domingo 21 de diciembre, a pocos días de la celebración de la Navidad, la Iglesia Católica recuerda en su santoral a una de las figuras más conocidas del cristianismo primitivo: Santo Tomás Apóstol, uno de los doce discípulos elegidos por Jesús. Su festividad invita a reflexionar sobre la fe, la duda y el encuentro personal con Cristo, en un momento del año marcado por la espera y la esperanza.
Santo Tomás Apóstol, el camino de la fe
Santo Tomás, también llamado Dídimo —que significa “gemelo”—, aparece en los Evangelios como un discípulo de carácter sincero y directo. Su figura ha quedado especialmente asociada al episodio posterior a la resurrección de Jesús, cuando expresó su dificultad para creer sin ver. Lejos de ser un signo de debilidad, este pasaje revela una fe que busca comprender y un deseo profundo de certeza.
Según el relato evangélico, cuando Tomás se encontró con el Resucitado y reconoció sus llagas, pronunció una de las confesiones de fe más claras del Nuevo Testamento: “Señor mío y Dios mío”. Estas palabras resumen el camino interior del apóstol, que pasó de la duda a una fe firme y comprometida, convirtiéndose así en un referente para muchos creyentes que también atraviesan momentos de incertidumbre.
Tras la resurrección y Pentecostés, la tradición cristiana atribuye a Santo Tomás una intensa labor evangelizadora. Se le considera el apóstol que llevó el mensaje del Evangelio más allá de las fronteras del Imperio romano, especialmente hacia Oriente. Antiguas comunidades cristianas de la India lo veneran como su fundador y conservan viva su memoria hasta nuestros días.
Santo Tomás murió como mártir, dando testimonio de su fe hasta el final. Su vida recuerda que la fe cristiana no excluye las preguntas, sino que las transforma en un camino hacia una adhesión más profunda y madura.
Otros santos del 21 de diciembre
Además de Santo Tomás Apóstol, el santoral del 21 de diciembre recuerda a otros santos y beatos que también dejaron huella en la historia de la Iglesia. Entre ellos destaca San Pedro Canisio, sacerdote jesuita del siglo XVI y doctor de la Iglesia. Fue una figura clave en la renovación católica de su tiempo, especialmente a través de la educación, la predicación y la redacción de catecismos que ayudaron a transmitir la fe de manera clara y accesible.
También se conmemoran en esta fecha otros mártires y confesores, cuyas vidas, aunque menos conocidas, forman parte del testimonio colectivo de la Iglesia a lo largo de los siglos. Cada uno, desde su contexto histórico y cultural, supo vivir el Evangelio con fidelidad y entrega.
El mensaje del santoral en el tiempo de Adviento
La celebración de Santo Tomás Apóstol en pleno Adviento adquiere un significado especial. En estos días previos a la Navidad, la Iglesia invita a los fieles a prepararse interiormente para acoger el misterio del nacimiento de Jesús. La figura de Tomás recuerda que creer no es un acto automático, sino una experiencia viva que se fortalece en el encuentro personal con Cristo.
Su ejemplo resulta especialmente cercano al creyente contemporáneo, que a menudo vive entre certezas y dudas. Santo Tomás muestra que la fe auténtica no se basa únicamente en lo que se ve, sino en la confianza, la búsqueda sincera y la apertura al misterio de Dios.
Una invitación a la reflexión
El 21 de diciembre no es solo una fecha más en el calendario litúrgico. Es una ocasión para detenerse y mirar el propio camino de fe a la luz del testimonio de los santos. En un tiempo marcado por el ruido y la prisa, recordar a figuras como Santo Tomás Apóstol invita a recuperar el silencio interior, a formular preguntas con honestidad y a abrirse a una fe más profunda y comprometida.


