Este jueves 15 de enero, la Iglesia católica conmemora principalmente a San Mauro Abad, una figura clave del monacato occidental y uno de los discípulos más cercanos de San Benito de Nursia, fundador de la orden benedictina. Su vida, marcada por la obediencia, la disciplina y la entrega espiritual, lo convirtió en un referente del cristianismo primitivo y en uno de los santos más venerados de la Edad Media.
San Mauro Abad, discípulo de San Benito
San Mauro nació en Roma a comienzos del siglo VI, en el seno de una familia acomodada. Siendo aún niño, fue confiado por sus padres a San Benito, quien lo educó en el monasterio de Montecassino. Desde muy joven destacó por su carácter dócil y su profunda vida espiritual, cualidades que lo llevaron a convertirse en uno de los seguidores más fieles del santo italiano.
La tradición recoge uno de los episodios más conocidos de su vida: el llamado milagro de la obediencia. Según los relatos, San Benito ordenó a Mauro caminar sobre las aguas para salvar a un monje que se estaba ahogando en el lago del monasterio. Mauro obedeció sin cuestionar la orden y logró rescatarlo, un hecho interpretado como símbolo de fe absoluta y confianza plena en la autoridad espiritual.
Fundador del monacato en Francia
Años más tarde, San Benito envió a Mauro a la Galia (actual Francia) con el encargo de difundir la regla benedictina. Allí fundó el monasterio de Glanfeuil, a orillas del río Loira, que se convirtió en uno de los grandes centros espirituales de Europa occidental. Desde ese lugar, San Mauro impulsó una vida monástica basada en el equilibrio entre oración, trabajo y estudio, pilares que aún hoy definen a la orden benedictina.
San Mauro falleció alrededor del año 580, dejando tras de sí una profunda huella espiritual. Con el paso del tiempo, su figura fue asociada a la protección contra enfermedades, especialmente las relacionadas con huesos, reumatismos y epilepsia, lo que incrementó notablemente su devoción popular.
Una devoción muy extendida en Europa
Durante la Edad Media, el culto a San Mauro se extendió con rapidez, especialmente en Francia, Italia y España. En numerosos pueblos se celebran fiestas en su honor cada 15 de enero, con procesiones, bendiciones y actos religiosos. En algunas tradiciones locales, es considerado también protector del ganado y de los campos, lo que refuerza su vínculo con la vida rural.
Su iconografía lo representa habitualmente vestido con hábito benedictino, portando un báculo abacial o un libro, símbolos de su autoridad espiritual y de la regla monástica.
Otros santos que se celebran el 15 de enero
Además de San Mauro Abad, el santoral del 15 de enero recuerda a otros santos y beatos, entre ellos San Pablo de Tebas, considerado el primer ermitaño cristiano, que abandonó la vida mundana para retirarse al desierto de Egipto y vivir en absoluta contemplación. También se conmemora a San Isidoro de Alejandría y a varios mártires de los primeros siglos del cristianismo, testigos de una fe vivida en contextos de persecución.
El sentido del santoral hoy
La celebración del santo del día no es solo una tradición religiosa, sino también cultural. Para muchas personas, conocer el santoral sirve como una oportunidad para reflexionar sobre valores universales como la constancia, la obediencia consciente, la humildad y la entrega, encarnados en figuras como San Mauro.


