Cada día el santoral ofrece rostros diversos: mártires, obispos, religiosas y beatos cuyas historias reflejan actos de fe, sacrificio y servicio. El 19 de septiembre no es excepción. Hoy se conmemora, entre otros, a San Jenaro de Nápoles, uno de los santos más venerados por su fuerte vínculo con el milagro de la sangre que se licúa, y también a figuras como Santa Emilia de Rodat y la beata Francisca Cualladó Baixauli, cuyo testimonio se mantuvo firme en tiempos de adversidad.
San Jenaro de Nápoles: entre persecución y milagro
San Jenaro (o San Genaro) fue obispo de Benevento y vivió en tiempos de intensas persecuciones cristianas bajo el Imperio romano. Sufrió martirio por negarse a abandonar su fe, enfrentando torturas y finalmente la muerte. Sin embargo, más allá de su martirio histórico, su figura es especialmente recordada por el fenómeno de la licuefacción de su sangre: una ampolla que contiene lo que se considera su sangre seca, la cual, tres veces al año —incluyendo el 19 de septiembre— se licua según la devoción local. Este hecho ha alimentado la fe popular y la tradición en Nápoles e Italia, convirtiendo su festividad en una de las más señaladas para los fieles.
Otros santos que se festejan hoy
Además de San Jenaro, el calendario litúrgico del día 19 de septiembre incluye a varios santos y beatas cuyas vidas, aunque menos conocidas, aportan ejemplos de entrega y dedicación:
- Santa Emilia de Rodat, religiosa francesa del siglo XIX, fundadora de la congregación de Hermanas de la Sagrada Familia. Destacó por su labor educativa con los más vulnerables y por fundar casas y escuelas que atendían a los pobres.
- Beata Francisca Cualladó Baixauli, virgen y mártir española fusilada durante la Guerra Civil, cuyo testimonio religioso continuó inspirando incluso después de su muerte.
- San Goerico de Metz, obispo que vivió en los albores de la Alta Edad Media, conocido por su labor pastoral en Metz y por su devoción.
- Otros santos y mártires menos universales pero venerados en regiones locales incluyen San Ciríaco de Buonvicino, San Alonso de Orozco, San Lantberto de Frisinga, entre otros.
¿Qué significa celebrar un santo hoy?
Las celebraciones de los santos no se limitan a homenajear el pasado: representan una conexión entre la historia antigua y los valores contemporáneos. Hoy, al recordar a San Jenaro, se reaviva no solo el eco de persecuciones antiguas, sino también la esperanza de que la fe puede mantenerse viva ante la adversidad. El gesto simbólico de la licuefacción de su sangre encarna la fe de un pueblo que sigue esperando lo milagroso.
A su vez, figuras como Santa Emilia de Rodat o Francisca Cualladó recuerdan que la santidad puede manifestarse en lo cotidiano: en educar, en acompañar, en defender convicciones incluso cuando ello implique un costo personal. Para muchos creyentes, estas vidas transforman el santoral en algo más que nombres: son ejemplos que inspiran bondad, entrega y coherencia.
Onomástica y celebraciones locales
Para quienes se llaman Jenaro, Emilia, Francisca u otro de los nombres propios vinculados al 19 de septiembre, hoy es día de onomástica. En muchos pueblos y parroquias, se celebran misas especiales, procesiones o encuentros comunitarios dedicados a estos santos, especialmente donde tengan especial arraigo local.
En particular, en Nápoles, la festividad de San Jenaro es ocasión mayor: iglesias, peregrinos y devotos se reúnen en torno a la Catedral para presenciar la ceremonia anual de su sangre. En España, comunidades que veneran a Francisca Cualladó pueden organizar actos de recuerdo en colegios, iglesias o espacios de memoria, destacando siempre el valor de su sacrificio.
