Cada 20 de febrero, el calendario litúrgico de la Iglesia Católica reserva un espacio para recordar y honrar la vida de diversas figuras que, a lo largo de los siglos, dejaron huella por su fe, dedicación y testimonio de vida. Aunque la lista de santos conmemorados este día es extensa, hay figuras que destacan por su historia, su juventud o el impacto de su legado espiritual.
Entre los nombres más significativos que se celebran hoy viernes 20 de febrero se encuentra la Beata Jacinta Marto, una de las videntes de las famosas apariciones de Fátima, que también inspiró la devoción de millones de fieles en todo el mundo.
La vida breve pero intensa de Jacinta Marto
Jacinta Marto nació en Aljustrel, Portugal, en 1910, en una familia humilde de pastores. Junto con su hermano Francisco y su prima Lucía, fue testigo de varias apariciones de la Virgen María en Fátima en 1917, un evento que marcó profundamente la historia espiritual del siglo XX y que atrajo a peregrinos de diversas latitudes.
Desde muy joven, Jacinta mostró una intensa devoción religiosa. Sus visiones y mensajes atribuidos reflejaron un fuerte llamado a la oración, a la penitencia y a la conversión de los corazones. Tras las apariciones, su vida se caracterizó por la oración constante y el ofrecimiento de sufrimientos por la paz y la salvación de las almas.
Aunque murió con tan solo nueve años el 20 de febrero de 1920 a causa de la gripe española, su amor profundo por la fe y su entrega espiritual llevaron a que fuera beatificada por San Juan Pablo II y posteriormente canonizada por el Papa Francisco en 2017, convirtiéndose en una de los santos más jóvenes de la historia de la Iglesia Católica.
Otros santos y mártires conmemorados hoy
Además de Jacinta Marto, el 20 de febrero recuerda también a varias figuras que vivieron en otros tiempos y lugares, mostrando distintas facetas de la fe cristiana:
- San Eleuterio de Tournai: Obispo del siglo VI venerado por su liderazgo pastoral y su trabajo evangelizador en la Galia.
- San Serapión de Alejandría: Mártir del siglo III que enfrentó terribles torturas durante las persecuciones en Egipto, representando el testimonio de entrega hasta la muerte.
- San León de Catania: Obispo de Sicilia del siglo VIII, conocido por su servicio a los pobres y su defensa de la fe en tiempos difíciles.
- San Euquerio de Orleáns: Obispo del siglo VIII que dedicó su vida al estudio, la oración y la predicación en Francia.
- San Tiranión (Tyrannion) de Tiro: Obispo y mártir de la persecución del emperador Diocleciano, recordado por su valentía y fortaleza.
- Beata Julia Rodzinska: Religiosa dominica del siglo XX, que murió en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, representando el martirio moderno de quienes mantuvieron firme su fe en circunstancias extremas.
Este conjunto de figuras, que abarca desde niños santos hasta mártires y obispos, muestra la riqueza y diversidad del santoral católico: personas que, en distintos contextos históricos, dieron testimonio de entrega total y de fe.
El significado de celebrar un santo
La celebración del santo del día no solo es una onomástica —esto es, una ocasión para felicitar a quienes llevan ese nombre— sino también una invitación a recordar virtudes que pueden inspirar la vida cotidiana. A través de estos modelos, las comunidades cristianas reflexionan sobre la entrega, la oración, la caridad y la fidelidad a los propios ideales.
En muchas parroquias y hogares, el 20 de febrero se convierte así en una jornada de oración especial por quienes llevan el nombre de Jacinta o de otros santos del día, pero también de reflexión sobre el legado espiritual que estos personajes han dejado a la humanidad.
