La hiperinflación fue la chispa que sacó al pueblo iraní a las calles a finales de diciembre de 2025, en unas protestas que fueron reprimidas con una brutalidad sin precedentes por las fuerzas de seguridad del régimen de los ayatolás. La guerra lanzada por Estados Unidos e Israel ha agudizado más si cabe la situación económica del país, donde la población agoniza no solo por una posible reanudación de los bombardeos, sino también por la dificultad de encontrar productos de primera necesidad en los mercados.
“Los precios se han incrementado y el arroz o el aceite de freír son difíciles de encontrar”, explicó un residente de Zahedan, al sureste del país, al medio opositor Iran International. Otros ciudadanos destacaron la dificultad que sufren por la pérdida de poder adquisitivo. “Nos vamos a dormir y despertamos con precios que han subido hasta el doble”, lamentaba. Ante la incertidumbre, la inflación solo va al alza.

Productos básicos de la cesta de la compra, como huevos, arroz o carne son prácticamente imposibles de comprar en Irán. “Los huevos son tan caros que quedaron fuera de nuestras mesas”, lamentó otro ciudadano, que ve casi imposible aportar productos con proteínas a sus hijos. La situación es todavía peor para comerciantes de productos que no son de primera necesidad, como los vendedores de ropa.
Pérdida de empleos en Irán
Mohammad regenta una pequeña tienda de zapatos en el corazón de Teherán. En declaraciones a la BBC, se mostró feliz de volver a abrir su humilde negocio, pero lamentó que pese al tráfico en las calles, apenas nadie entra a ver su mercancía. “Antes teníamos mucha clientela”, lamentó su padre Mustafa. Según el portal iraní Asr-e Iran, se estima que se han perdido hasta cuatro millones de puestos de trabajo como consecuencia de la guerra y el corte casi total de internet impuesto por el régimen.

“Estamos hartos de vivir con una economía que no deja de empeorar”, dice Mustafa. “Algunos creen que, si regresa la guerra, las cosas mejorarán drásticamente con el tiempo”, prosigue. Esa es la opinión de su hijo Mohammad. Cerca de la tienda, la anciana Shahla lleva una barra de pan mientras chequea la lista de la compra. Para obtener productos básicos, debe llevar un fajo de billetes.
La devaluación de la moneda iraní
La devaluación del rial iraní ha sido muy fuerte y ha llevado la moneda a mínimos históricos, con una caída cercana al 20% en un mes y superior al 80% en un año. El tipo de cambio en el mercado libre llegó a alrededor de 1.470.000 riales por dólar en Teherán, un nivel que muestra el deterioro acelerado de la moneda. En paralelo, las autoridades intentan sostener un sistema de cambio muy controlado, pero la brecha con el mercado real se ha ampliado mucho en los últimos tiempos.

Iran International hizo una comparativa de los precios actuales que pagan los ciudadanos. Un buen indicador son los restaurantes callejeros. Los ciudadanos afirmaron que una ración de kebab cuesta ahora entre 5.000.000 y 6.000.000 de riales (entre 3,10 y 3,75 dólares), mientras que un plato de pollo con arroz oscila entre 3.000.000 y 4.000.000 de riales (entre 1,90 y 2,50 dólares). Se estima que el salario promedio es de unos 200 dólares mensuales, y el mínimo estaría cerca de los 100.
La hiperinflación en Irán
El periodista económico Arash Azarmi apuntó que la hiperinflación afecta sobre todo a los estratos sociales más desfavorecidos. “Que los huevos cuesten 200.000 riales (0,12 dólares) cada uno es indignante. Se trata de un alimento básico, especialmente para los hogares de bajos ingresos, y está siendo prácticamente excluido de su cesta de la compra”, apunta. En el sector alimentario, la inflación sobrepasa ya el 112%.

Además del aumento de los precios, los ciudadanos afirmaron que las obligaciones financieras siguieron aumentando durante y después del período de conflicto, lo que incrementó la presión sobre los hogares y las empresas. Durante la guerra, el régimen no aprobó ningún tipo de rebaja fiscal, y los negocios con préstamos pendientes no evitaron multas por dificultades para afrontar los pagos a tiempo.
“No hay trabajo y nuestros ahorros se han agotado”, dijo un ciudadano, describiendo las escasas opciones para encontrar fuentes de ingresos alternativas para poder comer. Otros comerciantes reportaron incrementos en sus facturas de alquileres o consumos, pese a la caída drástica en ventas. “No podemos pagar el alquiler, no podemos trabajar”, escribió otro iraní. Mientras, en el Estrecho de Ormuz los buques estadounidenses bloquean la salida de embarcaciones petroleras iraníes, una de las principales fuentes de ingresos que sostiene al régimen de los ayatolás.
