Han pasado siete años y todavía hoy hay que seguir luchando y pidiendo ayuda en el caso de Ana Buza. Todo ocurrió la madrugada del 7 de septiembre de 2019 cuando ella viajaba en el coche con su pareja, Rafael V. P. Ambos llevaban un año de relación y esa noche discutieron, entonces ella decidió regresar a su piso en Sevilla y así no dormir en Lora del Río. Sin embargo, esa noche sus planes no llegaron a cumplirse y apareció muerta en la carretera mientras conducía él.
Ante esta situación se estudiaron muchas hipótesis que podían haber ocurrido. Que ella se podría haber tirado voluntariamente del coche mientras su pareja conducía a 117 kilómetros por hora; que él la hubiese empujado y tirado a la carretera o que el suceso hubiera pasado por un fallo del vehículo. Pero pese a todo esto, Rafa Vicario sigue manteniendo que fue Ana Buza la que se tiró para suicidarse. Y con esta declaración fue absuelto en octubre concluyendo que fue Ana, con 19 años que tenía, la que saltó del asiento trasero del coche en el que iba y que estaba siendo conducido por su pareja. Una decisión del jurado popular que aún hoy la familia de la joven no comprende.
Un recurso contra su absolución
Sus ganas de luchar por ella no finalizan y por eso, sus familiares presentaron esta misma semana un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Únicamente tienen un propósito: demostrar que Ana Buza fue asesinada y que así él vaya a la cárcel.
En este punto llama también la atención el atropello que hubo después. Situación a la que él alega que “ella iba sentada, sin hablar. Y entonces yo escucho una bocanada de aire. Veo su cuerpo cayendo y hago por intentar cogerla. Tal cual hago el gesto, se desvía el coche”, momento en el que, según sus palabras, se produce el atropello.
Además, consta que Rafael tampoco llamó a emergencias para contar lo que había ocurrido. Momento del que alegó que “no encontraba su móvil”. Y siendo madrugada, no hay más testigos que cuenten su versión, pero lo que todavía sorprende mucho es que los agentes no solicitaran las imágenes de la cámara presente en la carretera para ver lo que había sucedido.
Así lo pone el fallo: “La muerte fue pues accidental descartándose tanto el atropello, como la muerte intencional como el homicidio imprudente al no existir nexo causal entre la imprudencia, conducir a 117 km/h cuando el límite era 80 km/h y el resultado, de no encontrarse la puerta abierta, no se hubiera producido”.
Manifestación el próximo 22 de noviembre
No son sus familiares los únicos que están preocupados por esto, sino también el colectivo que se formó en honor a ella, llamado “Justicia para Ana Buza”. Un grupo que vuelve a organizar una manifestación el próximo 22 de noviembre, a las 12:00, en el Parlamento de Andalucía, en Sevilla. Ellos mismos han prometido que “no vamos a parar hasta que se haga justicia. Una vez más, salimos a la calle para alzar la voz por Ana y exigir que su caso no quede impune”. Caminarán con un claro mensaje: “¡Muerte impune, estado criminal!” Un estado sobre el que creen que “han ignorado pruebas científicas presentadas”.
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