El aparente suicidio de María Paloma que escondía un asesinato machista

La muerte de la mujer, hallada en un barranco de Colungo tras desaparecer en Barbastro, se investigó primero como suicidio hasta que las pesquisas revelaron un asesinato machista

Un aparente suicidio que escondía un asesinato machista
KiloyCuarto

Durante semanas, la muerte de María Paloma pareció un suicidio. La mujer, de 53 años, desapareció el 17 de enero de 2026 en Barbastro, en la provincia de Huesca. Al día siguiente, el 18 de enero, encontraron su cuerpo en el fondo del barranco de Las Palomeras, en el término municipal de Colungo, una zona escarpada situada a pocos kilómetros de la ciudad.

Sus restos estaban bajo el puente de la carretera A-2205, en un paraje frecuentado por senderistas. Fueron ellos quienes alertaron del hallazgo. La escena parecía compatible con una caída. Durante días, la hipótesis del suicidio fue la explicación que circuló en el entorno de la investigación. Pero algo no terminaba de encajar.

El suicidio que escondía un crimen machista
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Las pruebas descartaron el suicidio

La Guardia Civil comenzó a revisar los movimientos de la víctima en los días previos a su desaparición y a analizar el escenario donde apareció el cuerpo. A medida que avanzaban las diligencias, empezaron a aparecer indicios que cuestionaban la primera versión. Con el paso de las semanas, la investigación cambió de rumbo ante las evidencias e indicios.

Los investigadores centraron entonces su atención en el entorno más cercano de María Paloma. El análisis de las comunicaciones, la reconstrucción de los desplazamientos y la revisión de las horas previas a la desaparición fueron estrechando el círculo. La hipótesis inicial de una caída voluntaria comenzó a perder fuerza a medida que aparecían elementos que no terminaban de encajar con ese escenario.

Tres hombres detenidos este domingo

La investigación dio un giro el pasado domingo 15 de marzo, cuando la Guardia Civil detuvo a tres personas, entre ellas el marido de María Paloma, de 63 años. Tras pasar a disposición del Juzgado de Instrucción nº 2 de Barbastro, la jueza decretó prisión provisional, comunicada y sin fianza para el marido, considerado el principal sospechoso del crimen. Los otros dos arrestados quedaron en libertad, aunque uno de ellos continúa investigado dentro del procedimiento.

La investigación judicial continúa ahora bajo secreto de sumario. El objetivo es reconstruir con precisión qué ocurrió en las horas previas a la muerte de la mujer y cuál fue el papel de cada una de las personas implicadas en el caso.

Trece mujeres y una niña y un niño asesinados en 2026

El Ministerio de Igualdad ha incorporado el caso a la estadística oficial de violencia de género. Con esta muerte, 13 mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas o exparejas en lo que va de 2026. A esa cifra se suman una niña, Noemí de 12 años y un niño, Yared, de 10, asesinados en casos de violencia vicaria, en los que los agresores utilizan a los hijos para dañar a la madre.

El caso de Barbastro también pone de relieve una realidad que los especialistas en violencia de género conocen bien: en algunos crímenes machistas, el agresor intenta presentar la muerte como un accidente o un suicidio. Solo el trabajo prolongado de los investigadores —autopsias, reconstrucciones de los hechos, análisis del entorno— termina desmontando esa primera apariencia.

La clave estuvo en la acumulación de indicios que cuestionaban la hipótesis inicial, no siempre es tan sencillo. Lo que en un primer momento parecía una caída voluntaria en un barranco terminó revelándose como un crimen