La industria editorial española encadena doce años de crecimiento. Las ventas alcanzaron los 3.138,51 millones de euros en 2025, un 3,3% más que el ejercicio anterior. En Madrid, sin embargo, algunos de los establecimientos que contribuyen a que esos libros encuentren lectores atraviesan dificultades para continuar. Tipos Infames anunció su despedida en enero, después de quince años en Malasaña. Pérgamo ha comunicado que abandonará en noviembre el local donde comenzó su historia en 1946. La evolución del mercado y la supervivencia de una librería concreta pueden seguir caminos muy distintos.
En ese contexto, la Feria del Libro de Madrid ha anunciado este martes que las librerías serán el eje de su 86ª edición, en 2027. La elección coincide con el cincuentenario de la Asociación de Librerías de Madrid, titular del encuentro, y sitúa en primer plano las condiciones en las que trabajan quienes seleccionan, recomiendan y venden libros durante todo el año.
El comunicado reconoce expresamente la presión inmobiliaria, el incremento de los costes de funcionamiento y los cambios en los hábitos de consumo como dificultades para la continuidad de numerosos establecimientos. La programación, cuyos detalles se conocerán durante los próximos meses, abordará su contribución cultural y social, así como los desafíos de su futuro.

El anuncio actualiza el planteamiento presentado en junio, cuando la organización había señalado las memorias como hilo conductor de 2027, vinculándolas ya con las librerías y la ciudad. Ahora, los establecimientos pasan a ocupar el centro de la propuesta.
Vender más libros no garantiza la continuidad
Las cifras generales ayudan a comprender la dimensión del mercado, pero no describen por sí solas la situación de cada comercio. La facturación editorial recoge las ventas del conjunto del sector, mientras que la viabilidad de una librería depende también de sus gastos, su ubicación, el trabajo disponible y la continuidad de sus responsables.
Incluso el crecimiento tiene distintos componentes. En 2025, los ejemplares vendidos en papel aumentaron un 0,8%, hasta los 196,12 millones, mientras que el precio medio subió un 2,2%. El incremento de los ingresos no equivale, por tanto, a un aumento idéntico de los libros vendidos, y tampoco permite deducir cuánto mejoraron los beneficios de los establecimientos.
El cierre de Tipos Infames mostró hasta qué punto una librería reconocida podía encontrarse en una situación inviable. Sus responsables atribuyeron la despedida a la gentrificación y a las dificultades para sostener el negocio. Habían recibido el Premio Librería Cultural en 2021, un reconocimiento a un proyecto que combinaba venta, recomendaciones y actividades.
Conviene, sin embargo, examinar cada caso. En Pérgamo, el anuncio de salida del local y la búsqueda de una nueva ubicación han quedado atravesados por versiones enfrentadas entre gestores y propiedad. Las informaciones conocidas este martes describen un conflicto sobre la continuidad del negocio y el registro de su marca, y señalan que el alquiler no había aumentado. Presentarlo únicamente como consecuencia de una subida de renta desfiguraría lo ocurrido.

Quién seguirá detrás del mostrador
El relevo constituye otro problema. El Mapa de Librerías 2024-2025 de CEGAL identifica 2.754 librerías independientes en España. Entre los establecimientos participantes en el estudio, un 10% contempla el cierre o traspaso en los siguientes cinco años. El informe vincula la mayoría de estos casos con la jubilación de sus responsables y señala que solo un 23% de esas jubilaciones cuenta con relevo empresarial.
Mantener una librería exige encontrar a alguien dispuesto a asumir el negocio, sus obligaciones y un oficio que requiere conocimiento del catálogo y de los lectores. Cuando ese relevo falla, desaparece también la experiencia acumulada: saber qué editorial publica determinados temas, localizar un título agotado o recomendar una autora a alguien que todavía no la conoce.
La Feria propone dar visibilidad a ese trabajo. Aspira a convertirse en “una gran librería abierta a la ciudad”, donde el público pueda descubrir obras, recibir recomendaciones y participar en clubes de lectura. El planteamiento ofrece una oportunidad para hablar de las condiciones materiales que permiten sostener esas actividades más allá de los días del encuentro.
Un oficio con mayoría de mujeres
El sector tiene, además, una dimensión laboral femenina que merece atención. Según CEGAL, las mujeres representan el 60% de las plantillas de las librerías independientes analizadas. Su presencia alcanza el 67% entre el personal por cuenta ajena. Las dificultades de estos negocios afectan, por tanto, a un ámbito donde ellas desempeñan una parte mayoritaria del trabajo.
Madrid cuenta con una historia propia de mujeres que crearon espacios para ampliar las lecturas disponibles. La Librería de Mujeres nació en 1978 gracias al esfuerzo de unas doscientas cooperativistas. Su especialización y la actividad de su editorial, Horas y horas, contribuyeron a difundir literatura escrita por mujeres y pensamiento feminista. Es un ejemplo concreto del papel que puede desempeñar un establecimiento con criterio propio en la circulación de obras y autoras.
La próxima edición reunirá tres aniversarios: los cincuenta años de las asociaciones de librerías y de editores de Madrid y los sesenta de la Feria en El Retiro. La organización aprovechará esas fechas para recorrer la historia del sector y debatir sobre su continuidad.
Por ahora, el anuncio establece un reconocimiento y una orientación para la programación. No detalla medidas económicas ni compromisos concretos para los establecimientos en dificultades. Queda por conocer cómo se trasladará esa preocupación a los encuentros de 2027 y qué espacio tendrán las cuestiones que condicionan su futuro: los locales, los costes, el relevo y la remuneración del trabajo cultural que las librerías realizan durante el resto del año.

