Isabel Gemio (65 años): “Me he vuelto a encontrar con el amor de mi vida”

Isabel Gemio vuelve a la radio nocturna y reflexiona sobre la edad, la carrera profesional, la maternidad y el compromiso social.

Isabel Gemio - Cultura
Una fotografía de archivo de la presentadora Isabel Gemio.
RTVE

A las once y media de la noche, cuando los andenes se bifurcan entre quienes regresan a casa y quienes empiezan a trabajar, Isabel Gemio vuelve a subir a un tren muy particular. No es uno de acero y raíles, sino de palabras y silencios compartidos. Cada noche, a las 23:30, la periodista enciende el micrófono en Radio Nacional de España con El último tren. Un programa que se prolonga hasta la madrugada y que resume bien su propia biografía: una sucesión de viajes, etapas y estaciones.

Para Isabel Gemio, la metáfora ferroviaria no es casual. “Todos cogemos trenes, todos hemos perdido alguno”, reflexiona en Vanitatis, mientras recuerda sus inicios. Con apenas dieciséis años dejó Badajoz rumbo a Madrid, combinando el bachillerato con la radio, un trabajo en una boutique y clases de teatro. Aquel primer trayecto marcó el inicio de una carrera que acabaría convirtiéndola en una de las voces más reconocibles del país.

Isabel Gemio y el reencuentro con la radio

Isabel Gemio no sospechaba entonces que acabaría siendo “la chica de la radio”. Un apodo que terminó definiéndola incluso antes de que existiera la cultura de lo viral. Recuerda también otro viaje clave, el que la llevó a Barcelona en 1992, donde coincidió con Carlos Herrera. “Éramos tan jóvenes…”, rememora en Vanitatis, consciente de que no todos los trayectos conducen a destinos luminosos.

La salida abrupta de la radio fue uno de esos finales difíciles de asumir. Isabel Gemio habla de ello sin rodeos: no estaba preparada para despedirse de sus oyentes cuando la audiencia acompañaba. “Eso dolió mucho”, confiesa. Aunque hoy, de nuevo en el tren nocturno, reivindica la intimidad que solo la radio es capaz de crear.

En El último tren, Isabel Gemio viaja acompañada por oyentes que buscan compañía cuando el resto duerme. “La gente necesita ser escuchada”, explica. La noche propicia la sinceridad, la confesión y el desahogo, y ella se reconoce todavía emocionada cada vez que se enciende la luz roja del estudio.

Fue Jesús Hermida quien le advirtió de no perder nunca esas “mariposas en el estómago”. A sus 65 años, Isabel Gemio asegura sentirse ilusionada “como una quinceañera”. “Me he reencontrado con mi primer amor”, confiesa. Ese amor no es otro que la radio, de la que se enamoró siendo adolescente.

De la radio a la televisión y vuelta al origen

La carrera de Isabel Gemio también estuvo marcada por la televisión. Debutó con 22 años y se convirtió en uno de los rostros más populares del medio, conduciendo formatos tan distintos como concursos, debates o programas emblemáticos. Sin embargo, siempre defendió una manera de comunicar basada en la libertad y la palabra.

“En televisión todo se juzga: la imagen, las canas, la ropa”, reflexiona Isabel Gemio, denunciando un doble rasero que sigue afectando a las mujeres. Frente a ello, cita referentes internacionales como Barbara Walters o Mirtha Legrand, ejemplos de longevidad profesional sin complejos.

Más allá de los focos, la vida de Isabel Gemio ha estado profundamente marcada por la maternidad. La crianza de sus hijos, Diego y Gustavo, y la convivencia con la distrofia muscular de Duchenne transformaron su biografía en un compromiso colectivo. Hace diecisiete años fundó la Fundación Isabel Gemio, dedicada a impulsar la investigación en enfermedades raras.

La ciencia es un bien de todos”, defiende Isabel Gemio, convencida de que el conocimiento debe ocupar un lugar central en la conversación pública. Por eso celebra colaboraciones con divulgadores como Ricardo Moure, seguros de que la información rigurosa también puede emocionar.

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