Desde 1978 hasta 1995, Theodore Kaczynski, mejor conocido como el Unabomer, aterrorizó a todo Estados Unidos con algo tan sencillo como un paquete mandado por correo. Durante esos años, la población americana recibía los paquetes con remitente desconocido con paranoia y miedo. No es para menos, el terrorista utilizó hasta 16 paquetes bomba con destinos de todo tipo, causando heridas en hasta 23 personas y matando a tres. Hugh Scrutton, propietario de una tienda de informática en Sacramento en 1985; el publicista de Nueva Jersey Thomas J. Mosser en 1994 y el Presidente de la Asociación Forestal de California, Gilbert Brent Murray en 1995 fueron sus víctimas mortales. ¿Pero a qué se debían los atentados de Unabomber?
Meses después del asesinato de Murray, y ante un perplejo FBI, Kaczynski se puso en contacto por carta con varios medios de comunicación con una propuesta. Pararía de atentar si a cambio, los medios publicaban un manifiesto que había escrito. El Washington Post fue el elegido para llevar al público las misteriosas ideas del anónimo terrorista. El título era La sociedad industrial y su futuro, y ahora la editorial Errata Naturae, lo publica en España por primera vez junto a otros ensayos de Kaczynski bajo el título Desde un bosque lejano.

Tras la publicación del manifiesto, que causó un revuelo mayúsculo en la sociedad americana, su propio hermano, David, reconoció el ideario de Theodore, y lo denunció ante el FBI, que logró detener al terrorista a final de 1995 en su cabaña del estado de Montana, donde se había recluido y había mandado los paquetes bomba y escrito su ensayo. Sin embargo, su auténtica labor ya estaba hecha: mandar su mensaje al mundo. Un mensaje que vuelve hoy, bajo la lógica pregunta de por qué dar voz a alguien que ha atentado bajo este pretexto contra la vida de tantas personas. La editorial lo explica en el prólogo del libro: Las preocupaciones de Kaczynski, tal como las expresó en sus ensayos, no suenan ya como delirios de un ermitaño paranoico. (…) Nos confronta con una de las paradojas más inquietantes de la mente humana: la coexistencia de la extrema lucidez analítica y la clara ceguera moral“.
Kaczynski expresa en su ensayo su aversión ante una humanidad dislocada de su verdadera naturaleza como resultado final del desarrollo tecnológico que trajo consigo la Revolución Industrial. El inicio del manifiesto es ya mítico, “La Revolución Industrial y sus consecuencias han sido un desastre para la humanidad.” Para Theodore, la tecnologización de la sociedad ha hecho que el grueso de la población vea sus necesidades básicas resueltas. Esto ha provocado que, en su lugar, dedique su vida a tareas insatisfactorias o sustitutas, con las que se busca una realización que nunca llega. Por otro lado, considera que nuestra sociedad está “hipersocializada”, con los individuos, sus deseos y ambiciones, supeditados al bien del colectivo y a unas normas aceptadas de manera absurda y global.

Resulta amenazador cómo algunos de los pronósticos que hacia sobre el futuro de occidente van poco a poco cobrando forma. la ingeniería genética y sus peligros, la hecatombe ecológica, la proliferación de enfermedades mentales y la nueva hegemonía de una inteligencia artificial que poco a poco reemplace a la humanidad, eran algunas de las inquietudes presentadas en el ensayo y por los que, probablemente, se editen ahora.
Como solución, Kaczynski, reconocido anarquista, proponía una revolución que termine de raíz con el sistema tecnológico y que tenga como resultado la vuelta a una vida más en sintonía con la naturaleza, haciendo de la violencia una herramienta legítima y aceptando los daños que puedan producirse de esta desestructuración de la sociedad.
De lo que no cabe duda es que esos problemas que identificaba Kaczynski, ya están aquí. Otros autores como el reciente ganador del Princesa de Asturias, Byung-Chul Han, han puesto en la mira de estas cuestiones el capitalismo tardío, pero reconoce la frustración, las enfermedades mentales y el agotamiento como síntomas de los males sociales. Puede ser que haya más que aprender de lo que parece del Unabomber.


