Sánchez acelera: España apremia la entrega de fuerza militar para reforzar la industria

Aviones, submarinos y blindados marcan un año clave para reforzar capacidades propias, industria nacional y autonomía estratégica europea de defensa. El presidente confía en que el ansiado proyecto del FCAS vea la luz

Donald Trump y Pedro Sánchez conversan en presencia de Margarita Robles
Kiloycuarto

El año 2026 se perfila como un periodo clave para el refuerzo de las capacidades militares españolas, con un volumen significativo de entregas de nuevos sistemas tanto para el Ejército del Aire y del Espacio como para la Armada y el Ejército de Tierra. Así lo reflejan los programas actualmente en marcha, que avanzan de forma paralela al objetivo del Gobierno de fortalecer la industria nacional de defensa y reducir la dependencia de proveedores externos.

En el ámbito aéreo y naval, España continuará recibiendo aviones C295 y cazas Eurofighter, además de avanzar en la incorporación del segundo submarino S-80 para la Armada. Estos programas, desarrollados principalmente por Airbus Defence and Space y Navantia, forman parte de una planificación a largo plazo destinada a modernizar las Fuerzas Armadas y garantizar su operatividad en escenarios cada vez más exigentes.

Los nuevos C295 permitirán reforzar capacidades de transporte, vigilancia y apoyo, mientras que las entregas adicionales de Eurofighter consolidan la flota de combate del Ejército del Aire y del Espacio. En paralelo, el programa S-80 represente uno de los mayores esfuerzos industriales realizados en España en el ámbito naval, al dotar a la Armada de submarinos de diseño y construcción nacional. Este ritmo de entregas permite mantener la planificación operativa de las Fuerzas Armadas y dar continuidad a programas estratégicos que llevaban años en desarrollo.

A estas entregas se sume el impulso definitivo al vehículo de combate sobre ruedas 8×8, uno de los programas más relevantes para el Ejército de Tierra. Tras años marcados por retrasos, el proyecto ha entrado en una fase de mayor ritmo, con la entrega de hasta 30 unidades al mes, lo que supone un salto cualitativo en cuanto al equipamiento de medios terrestres. El 8×8 está llamado a convertirse en el principal blindado del Ejército, sustituyendo progresivamente a sistemas más antiguos.

Vista del interior de la fábrica de Santa Bárbara Sistemas en Trubia (Oviedo), donde se fabrican y ensamblan los vehículos de combate sobre ruedas 8x8. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha anunciado que Santa Bárbara Sistemas construirá los nuevos Vehículos de Apoyo a Cadenas (VAC) del Ejército de Tierra, por un importe de 1.900 millones de euros, que garantizará la carga de trabajo en la fábrica de armas de Trubia hasta 2037.EFE/ J.L.Cereijido
Vista del interior de la fábrica de Santa Bárbara Sistemas en Trubia (Oviedo), donde se fabrican y ensamblan los vehículos de combate sobre ruedas 8×8.
EFE/ J.L.Cereijido

Este conjunto de programas destaca dentro de la estrategia del Gobierno orientada a reforzar las capacidades propias, tanto operativas como industriales. España apuesta por consolidar una base industrial de defensa sólida, capaz de sostener el ciclo completo de diseño, fabricación y mantenimiento de sistemas complejos, alineándose con una política de acción exterior que prioriza la autonomía estratégica europea.

En este contexto, el Gobierno insiste en la necesidad de impulsar nuevos proyectos europeos que reduzcan la dependencia de la industria militar de Estados Unidos, especialmente en el ámbito aéreo. El presidente del Gobierno ha expresado su deseo de que avance el programa FCAS, pensado como el futuro avión de combate europeo, y que sustituirá a los Eurofighter. Sin embargo, el proyecto avanza con dificultades debido a desacuerdos entre el consorcio de los países implicados -Alemania, Francia y España-, y las empresas implicadas, lo que está retrasando su desarrollo.

Recreación del futuro avión de combate del FCAS. Adela Sanchidrián. La Razón.

Además, desde el Ejecutivo se señala lo siguiente: este tipo de programas no solo tienen un valor militar, sino también industrial y tecnológico.

El FCAS pretende ser una alternativa europea a los aviones militares estadounidenses, pero los retrasos están provocando dudas, ya que algunos países están optando por comprar modelos ya disponibles en Estados Unidos. Aun así, el Gobierno defiende que España sigue comprometida con una defensa europea fuerte y con el desarrollo de una industria propia y competitiva.

En conjunto, las entregas previstas para 2026, junto con el impulso a grandes programas industriales, reflejan una apuesta clara por reforzar las Fuerzas Armadas y la industria nacional, en línea con una visión estratégica que busca mayor autonomía, capacidad de disuasión y peso de España dentro del marco europeo.