Adriana Cerezo vuelve a escena del taekwondo. Tras colgarse la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 y la decepción de París 2024, la taekwondista madrileña encara ahora un nuevo desafío. Entre el 11 y 114 de mayo se desplazará a Alemania para disputar el Campeonato de Europa, una cita clave en el calendario internacional y en su proceso hacia nuevos objetivos.
A sus 22 años, Adriana Cerezo ya no es solo una promesa. Es una realidad consolidada del deporte español. Campeona de Europa en 2024 y subcampeona olímpica, llega a esta nueva cita en un momento que ella misma define como “increíble”. “Estoy muy bien, contenta, con ganas de que llegue el momento de coger la maleta e irnos ya para Alemania”, afirma Adriana Cerezo.
En París 2024 reconoce que vivió un punto de inflexión en su carrera. “Si tuvo que explotar algo, explotó en París, más bien por la obsesión interna con los Juegos”, admite. Sin embargo, lejos de desestabilizarla, esa experiencia parece haber reforzado su enfoque competitivo. Ahora presta menos atención al ruido exterior y más al proceso en sí.

Un europeo de máximo nivel
El Campeonato de Europa de taekwondo, que se celebrará del 11 al 14 de mayo en Alemania, reunirá a algunos de los mejores competidores del continente. Se trata de un torneo bienal y uno de los eventos más importantes del año para este deporte. España acudirá con un equipo potente, en el que Adriana Cerezo será una de las principales bazas. En la última edición, celebrada en Belgrado en 2024, la madrileña logró el oro, el único título continental de su carrera hasta la fecha.
“No hay una cosa sin la otra. Puedes estar muy bien mentalmente, pero si no has hecho el trabajo, no sirve”.
Desde el cuerpo técnico destacan que el equipo llega “en un momento ideal”, tras semanas de preparación intensa y con el objetivo de competir al máximo nivel. “Como entrenadores, estamos muy contentos y orgullosos con el equipo. Tenemos a seis deportistas que van a ir al europeo y los seis tienen las opciones máximas”, subrayan los técnicos del equipo Jesús Ramal y Suvi Mikkonen.
Para Adriana Cerezo el equilibrio entre mente y físico es innegociable. “No hay una cosa sin la otra. Puedes estar muy bien mentalmente, pero si no has hecho el trabajo, no sirve. Y al revés, si entrenas mucho pero no confías en ti, tampoco”, resume la taekwondista. Esa combinación, asegura, es la base de su muy buen estado de forma actual.
Lejos de conformarse con todo lo conseguido hasta ahora, la alcalaína mantiene intacta su ambición. Sus objetivos son claros, aunque matizados por una visión más profunda del rendimiento. “Aspiramos a lo más alto, pero también a la forma de conseguirlo”, explica. No se trata solo de ganar, sino de sentir que el trabajo está bien hecho. “Puede pasar que ganes sin sentirte bien o que pierdas y veas que has trabajado bien. Lo ideal sería que se den las dos cosas”, reflexiona Adriana Cerezo.
Adriana Cerezo fuera del tatami
Nació en Alcalá de Henares en el año 2003, Adriana Cerezo irrumpió en la élite siendo aún una adolescente. Su plata en los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 (2021 por el COVID-19) la convirtió en una de las grandes revelaciones del deporte español y desde entonces ha consolidado su posición con títulos y podios internacionales.
Fuera del tatami, busca el equilibrio en planes sencillos. “Me gusta mucho salir a comer, ir al cine, cosas tranquilas”, cuenta Adriana Cerezo. Una rutina que le permite desconectar de la exigencia diaria. El entorno juega un papel clave. En la selección española, la competitividad interna es uno de los motores del rendimiento. Según explican desde el equipo técnico, “entre ellos se empujan, porque todos quieren ser los mejores”.
“Aspiramos a lo más alto, pero también a la forma de conseguirlo”.

Ese ambiente de exigencia compartida se traduce en resultados. “Son campeones desde categorías inferiores y ahora referentes en la élite”, destacan ambos entrenadores. Un contexto que ha ayudado a Adriana Cerezo a crecer no solo como deportista, sino también como competidora completa. Sobre su futuro, mantiene abiertas todas las opciones. “No tengo ni idea de qué haré cuando acabe. Me gustaría terminar con una buena relación con el taekwondo, poder volver si quiero, pero aún me quedan muchos años”, asegura la taekwondista.
El Europeo aparece como la primera gran parada del ciclo. Adriana Cerezo competirá el último día, lo que le permitirá observar y animar previamente a sus compañeros y analizar el desarrollo del torneo. Su rutina previa está clara: activación, descanso, visualización y concentración. “Dormir y soñar con el día siguiente”, resume. El objetivo, como siempre, será doble: rendir y ganar. Pero si algo ha cambiado en Adriana Cerezo es la forma de entender el éxito. Ya no se mide solo en medallas, sino también en sensaciones.

