El Hankuk International School continúa dando pasos para consolidarse como uno de los grandes referentes del taekwondo mundial. Después de una temporada repleta de éxitos nacionales e internacionales, el club madrileño ha cruzado el Atlántico para realizar un exigente stage de pretemporada en Estados Unidos. Esta experiencia no solo ha servido para preparar los próximos compromisos competitivos, sino también para fortalecer la identidad de un equipo que sueña con volver a ser protagonista en el camino hacia Los Ángeles 2028.
Durante varios días, deportistas y técnicos del Hankuk entrenaron y compartieron sesiones de trabajo con clubes estadounidenses en Lynnwood (Washington) y Atlanta (Georgia). La expedición participó en seminarios, entrenamientos y actividades en el Summer Training Camp liderado por el Harvest Olympic Program. Gracias a esta oportunidad han intercambiado conocimientos y medido el nivel competitivo frente a algunos de los mejores talentos del taekwondo estadounidense.
Una de las voces más destacadas del viaje fue la de Adriana Cerezo, campeona olímpica y capitana del equipo femenino, quien puso en valor la importancia de salir del entorno habitual de entrenamiento. “Cambiar el ambiente y ciertas parejas de entrenamiento siempre viene bien y siempre suma”, explicó la de Alcalá de Henares.
Una temporada clave
El viaje a Estados Unidos llega después de un curso especialmente brillante para el Hankuk. El club volvió a dominar el panorama nacional y mantuvo su protagonismo en el circuito internacional gracias a los resultados obtenidos por figuras como Adriana Cerezo, Melina Daniel, Hugo Arillo y el resto de un equipo que combina experiencia con una cantera que no deja de producir nuevos talentos.
Además de los éxitos individuales, el Hankuk ha vuelto a demostrar la fortaleza de un modelo de trabajo basado en la formación integral del deportista. El club de San Sebastián de los Reyes se ha convertido en una referencia del taekwondo español gracias a una metodología que une alto rendimiento, preparación física, desarrollo técnico y un fuerte sentimiento de equipo.
Ese espíritu quedó reflejado durante el stage estadounidense. Más allá del trabajo sobre el tatami, la convivencia permitió reforzar los vínculos entre los integrantes de la expedición y compartir experiencias con deportistas de otra cultura. Adriana Cerezo destacó precisamente ese aspecto humano del viaje y quiso agradecer el papel desempeñado por su compañera Melina Daniel, estadounidense de nacimiento, que actuó como anfitriona durante la estancia en Seattle. “Fue una oportunidad que Melina, en su casa, fuera ella la que conduce, la que nos lleva, la que nos enseña la ciudad y nos transmita esa ilusión”, señaló la internacional española.
La experiencia también permitió a los más jóvenes del club convivir con algunos de los referentes del taekwondo nacional, reforzando una filosofía en la que la formación deportiva va de la mano del crecimiento personal.
LA2028 el gran objetivo
Con la pretemporada prácticamente completada, el Hankuk ya mira hacia la segunda parte de 2026. El calendario internacional entra ahora en una fase decisiva, con la disputa de diferentes Grand Prix, Opens internacionales y campeonatos puntuables para el ranking mundial, competiciones que serán fundamentales para comenzar a definir la clasificación olímpica de cara a Los Ángeles 2028.
El propio club recuerda que en los próximos meses se repartirán una gran cantidad de puntos para el ranking, por lo que cada torneo tendrá una importancia especial para los deportistas que aspiran a estar presentes en la próxima cita olímpica. En ese camino, Adriana Cerezo volverá a ser una de las grandes referencias del equipo. La madrileña, subcampeona olímpica en Tokio y una de las figuras más reconocidas del taekwondo internacional, lidera una generación que quiere mantener a España entre las grandes potencias de este deporte.
Pero el objetivo del Hankuk va mucho más allá de los resultados. El club continúa apostando por experiencias como la vivida en Estados Unidos para enriquecer la formación de sus deportistas, abrir nuevas vías de colaboración internacional y seguir construyendo un proyecto que ya es un modelo dentro y fuera de España.
El viaje a Washington y Georgia ha servido para preparar la temporada, pero también para recordar uno de los valores esenciales de las artes marciales: “aprender compartiendo”. Con esa filosofía y una plantilla repleta de talento, el Hankuk inicia un nuevo curso con la ambición de seguir ampliando un palmarés que lo ha convertido en uno de los grandes referentes del taekwondo europeo.

