Puede que su nombre haya pasado de puntillas en el Real Madrid lo que va de temporada. Sin embargo, Hanna Bennison quiere demostrar eso que dicen que no es cómo se empieza, sino cómo se acaba. La sueca, fichaje de proyección el pasado verano, volvió a ser titular en el equipo blanco en la jornada 21 de Liga F Moeve ante el Alhama y su actuación dejó muy buen sabor de boca en la afición blanca.
Pau Quesada cambió su once de manera profunda. Solo repitió Misa Rodríguez bajo palos con respecto al último partido en la ida del playoff de la Champions ante el Paris FC (victoria por 2-3) -la vuelta será el miércoles, a las 18:45, en el estadio Alfredo Di Stéfano-. Bennison formó parte de esa unidad b, con menos protagonismo como titular, que volvió a demostrar estar lista para sumar siempre. Con la dificultad de que cambiaban todas las piezas de la alineación inicial como test para seguir afianzándose en el subcampeonato de Liga F Moeve.

El Real Madrid volvió a ganar en Lorca (0-3) y el encuentro dejó varios nombres propios. Entre ellos, destacó Hanna Bennison. La ex de la Juventus marcó su primer gol como madridista para abrir la lata y se ganó ser la MVP del encuentro después de un gran partido, con continuos pases filtrados para generar peligro. Su tanto llegó con el don del saber estar. La sueca esperó acertada una dejada de Iris Ashley tras un buen centro de Sara Holmgaard y remató con todo para batir a Sol Belotto.
Su diana fue un soplo de tranquilidad para caminar con determinación rumbo a una nueva victoria. Puso calma y dio energía, con un estreno goleador que va más allá de la estadística y que simboliza el inicio de una nueva etapa tras varios meses de adaptación y escasa participación.
El cartel de su fichaje como promesa europea
Nacida en 2002 en Lomma (Suecia), Bennison irrumpió muy joven en la élite. Formada en el FC Rosengård, uno de los clubes más potentes del fútbol escandinavo, destacó por su madurez táctica, su visión de juego y su capacidad para ocupar diferentes posiciones en el centro del campo. Internacional absoluta con su país desde muy temprana edad, fue considerada durante años una de las grandes promesas del fútbol europeo.
Su perfil encajaba con el prototipo de centrocampista moderna. Dinámica, con buen trato de balón, capacidad para filtrar pases entre líneas y llegada desde segunda línea. Esa combinación la llevó a dar el salto a ligas más competitivas y a consolidarse como una jugadora con experiencia internacional pese a su juventud.
Con este cartel llegó el pasado verano a la capital española. El Real Madrid apostó por su talento como parte de un proyecto que busca rejuvenecer y reforzar el centro del campo. La llegada de Bennison respondía a una doble intención: sumar calidad técnica y proyección de futuro a una plantilla que aspira a competir por los títulos nacionales y consolidarse en Europa.
El club blanco vio en ella una pieza estratégica. Su capacidad para asociarse, su despliegue físico y su experiencia internacional a pesar de su edad encajaban en la idea de un equipo que quiere dominar a través del balón pero también sostener un ritmo alto en la presión. Sin embargo, el proceso de adaptación no ha sido inmediato y ha tenido menos minutos de lo esperado en la primera mitad de la temporada.
La participación de la sueca como titular ha sido limitada, alternando convocatorias con suplencias y apariciones breves desde el banquillo. La competencia en el centro del campo, la exigencia táctica del equipo y la necesidad de adaptación a un nuevo campeonato han condicionado su continuidad.
Aunque desde el Real Madrid optaron por la paciencia y por ir dándole confianza poco a poco.
Tras unos primeros meses de contacto, Bennison saltó al verde en Lorca con ganas de reivindicarse. Dio un paso al frente y sumó un gol que aupone un punto de inflexión anímico. Llegar desde segunda línea y marcar es precisamente una de las virtudes que definían su juego en etapas anteriores. Ese tanto no solo premia su paciencia, sino que envía un mensaje claro: está preparada para asumir más protagonismo.
