DEPORTES

Kelsey Poulter y la lección que cambió su forma de entender el rendimiento

De jugadora universitaria exhausta a nutricionista que demuestra que entrenar bien también significa alimentarse mejor.

Durante años, el deporte repitió una consigna incuestionable: entrenar más era sinónimo de obtener mejores resultados. Para muchas atletas jóvenes, ese mensaje se convirtió en una forma de vida.

Kelsey Poulter no fue la excepción. Lo asumió desde muy pronto y no fue hasta el final de su etapa universitaria cuando entendió que su compromiso nunca estuvo en duda; lo que faltaba era aprender a darle a su cuerpo lo que necesitaba para sostenerlo.

Crecer lejos del camino fácil

Poulter creció en un pequeño pueblo de Idaho, en Estados Unidos, donde llegar al “siguiente nivel” no era habitual

En su etapa universitaria, el baloncesto ocupó un lugar central y, para entrenar con un equipo competitivo del circuito AAU (Amateur Athletic Union), conducía más de tres horas cada fin de semana.

Cuando no estaba viajando, estaba entrenando. Entre gimnasio, lanzamientos y repeticiones, siempre intentaba dar un poco más.

Fue ese esfuerzo el que la llevó a comprometerse con una universidad de División II en Colorado. Allí descubrió un entorno mucho más exigente: mayor intensidad, más carga física y una competencia constante. Era el nivel que había ido a buscar.

Cuando el cuerpo empieza a pedir ayuda

Su rutina diaria parecía disciplinada. Un batido de proteínas por la mañana, clases sin pausa, una ensalada con algo de proteína al mediodía y directo al entrenamiento. Sin embargo, el cansancio se acumulaba.

Kelsey llegaba realmente exhausta al acondicionamiento físico, sentía que las demás avanzaban con más energía y que su cuerpo no respondía como esperaba.

Lejos de rendirse, hizo lo que había aprendido y consideró lógico: entrenar más. A raíz de esto, día de hoy, sabe que el problema no era la falta de esfuerzo, sino de combustible.

Aprender a alimentarse para rendir

Durante años creyó que comer bien significaba evitar los carbohidratos y limitar las calorías.

Sin embargo con el tiempo entendió que su cuerpo necesitaba justo lo contrario: energía suficiente para soportar entrenamientos de alto nivel. Carbohidratos, proteínas, calorías y micronutrientes no como enemigos, mas bien como aliados.

La metáfora que hoy utiliza es sencilla: puedes tener el mejor coche del mundo, pero sin gasolina no va a ninguna parte, ya que el entrenamiento sin nutrición adecuada funciona igual.

Transformar la experiencia en conocimiento

Hoy, como nutricionista deportiva y entrenadora, Kelsey Poulter trabaja con atletas que buscan dar el siguiente paso. Su manera de entender el rendimiento nace de la experiencia, pero también de una transformación más amplia en el deporte.

Al igual que durante años se ignoró la dimensión emocional del atleta y hoy resulta inseparable del rendimiento, la nutrición empieza a ocupar ese mismo espacio de conciencia.

A través de su trabajo y de lo que comparte en redes sociales, Poulter insiste en una idea que durante mucho tiempo pasó desapercibida: entrenar bien no es solo entrenar más, es aprender a conocer el propio cuerpo, entender qué necesita en cada etapa y respetar sus tiempos. 

Kelsey promueve la idea de que alimentarse deja de ser una rutina automática para convertirse en parte del proceso de crecimiento deportivo.

Un buen entrenamiento y nutrición adecuada no compiten entre sí, se sostienen, y comprenderlo a tiempo puede marcar la diferencia entre resistir por inercia o rendir desde el equilibrio.