Ser deportista de élite requiere muchas horas de entrenamiento, sacrificios y una dedicación casi completa. Pero Paula Josemaría decidió que su carrera deportiva no sería lo único importante en su vida. Mientras comenzaba a hacerse un hueco en el pádel profesional, también estudiaba una carrera universitaria. Una doble jornada que convirtió en su rutina y que le permitió alcanzar dos objetivos: graduarse en Bioquímica y llegar a lo más alto del deporte mundial.
La jugadora, natural de Moraleja (Cáceres), comenzó practicando tenis a los cuatro años. Con 17 descubrió el pádel y encontró una nueva oportunidad para continuar vinculada al deporte. Lo que entonces era una afición terminó convirtiéndose en su profesión. Sin embargo, el camino hasta la élite no fue inmediato. Mientras crecía en las pistas, tenía que encontrar tiempo para los libros, los exámenes y las prácticas universitarias.
Entrenar por la mañana, estudiar hasta la noche
Paula eligió estudiar Bioquímica en la Universidad de Extremadura. Una decisión que mantuvo incluso cuando comenzó a competir y que le obligó a organizar cada jornada al detalle.
Los primeros años fueron especialmente complicados. Todavía no tenía la consideración de deportista de alto nivel y debía cumplir con las prácticas obligatorias de laboratorio. Eso significaba que, en ocasiones, tenía que renunciar a competir para poder acudir a la universidad.
“Cuando empecé la carrera no tenía ayudas. No era deportista de alto rendimiento. Tenía muchas prácticas en el laboratorio a las que no podía faltar”, explicó en una entrevista concedida a Relevo en julio de 2023.
Su rutina refleja el esfuerzo que había detrás de aquella doble vida. “Terminaba a las 10 de la noche de estudiar y a las 8 de la mañana ya estaba entrenando en la pista de pádel”, recordó.
Tampoco desaprovechaba los desplazamientos. Los viajes en tren y avión se convertían en horas de estudio. “Cuando viajas tanto, aprovechas los tiempos de desplazamientos en tren o avión para sacar los apuntes y echarlos un vistazo”, contó.
Una carrera sin asignaturas pendientes
Con el paso del tiempo, sus resultados deportivos mejoraron y algunos profesores comenzaron a facilitarle la conciliación. Le cambiaban las prácticas e intentaban adaptar los exámenes para que pudiera seguir compitiendo.
El esfuerzo tuvo recompensa. Paula consiguió terminar Bioquímica en cuatro años, sin dejar asignaturas pendientes. “Fui a curso por año. Lo saqué todo al día, fue muy costoso. Ahora echo la vista hacia atrás y sinceramente no sé cómo lo hice”, reconoció en Relevo.
Pero su formación no terminó ahí. Después se trasladó a Valladolid para entrenar con Gustavo Pratto y decidió continuar estudiando. Se matriculó en un Máster de Educación, en la especialidad de Biología, que le permitió ampliar sus opciones profesionales más allá de las pistas.
“Cuando lo acabé, tuve la oportunidad de dar clases en un instituto de Valladolid”, explicó.
La docencia tampoco era una elección casual. Sus padres son profesores y Paula siempre había sentido interés por la enseñanza. Aunque actualmente está centrada en el pádel, no descarta recuperar esa faceta en el futuro.
De los apuntes al número uno mundial
Mientras compaginaba los estudios con los entrenamientos, su carrera deportiva también avanzaba. En 2014 comenzó a competir y fue dando pasos hasta consolidarse en el circuito profesional.
En 2021 inició una de las etapas más importantes de su trayectoria al formar pareja con Ariana Sánchez. Juntas conquistaron numerosos títulos y alcanzaron el número uno del ranking mundial. Una posición que confirmó el crecimiento de una jugadora que había tenido que repartir su tiempo entre las aulas y las pistas.

Su formación académica también ha influido en su manera de entender el deporte. En una entrevista con Mundo Deportivo, publicada en diciembre de 2023, explicó que estudiar Bioquímica le había ayudado a desarrollar su capacidad para resolver problemas y comprender situaciones complejas.
“Estudiar Bioquímica me ha ayudado a ser resolutiva con los problemas y a tener mucha capacidad de comprensión”, señaló.
La jugadora reconoció que esos aprendizajes podían trasladarse a un deporte tan táctico como el pádel, donde cada partido exige tomar decisiones y encontrar soluciones constantemente.
Un nuevo reto con España
Después de cinco temporadas, Paula y Ariana separaron sus caminos deportivos en 2025. La extremeña comenzó una nueva etapa junto a Bea González, con quien afronta los retos de la temporada 2026.
Ahora, su objetivo también pasa por la selección española. Paula forma parte de las ocho jugadoras convocadas por Carolina Navarro para disputar la FIP World Cup 2026 en Doha (Qatar), que se celebra del 2 al 7 de noviembre. España llega a la cita como vigente campeona del mundo femenino, después de conquistar el título en 2024.
Además, la jugadora recibirá un reconocimiento especial en su tierra. Este miércoles 4 de noviembre será una de las galardonadas en la segunda edición de los premios Mujeres Excelentes Extremadura, organizados por Artículo14 en Mérida.
Su historia va más allá de los títulos. Antes de convertirse en una de las grandes referentes del pádel, Paula tuvo que aprender a repartir las horas del día para no renunciar a ninguno de sus objetivos. Laboratorios, exámenes, viajes y entrenamientos formaron parte de una rutina que hoy explica buena parte de su trayectoria.
Porque llegar a la élite también puede significar estudiar hasta las diez de la noche y volver a la pista apenas unas horas después.

